17 de Septiembre de 2014
3 Febrero de 2013 | Entretenimiento | (Colombia)

La ciudad más fiestera del país

Se dice que los costeños son los màs paranderos y fiesteros del país. Para la muestra el tradicional, reconocido carnaval de Barranquilla que es como el ejemplo a mostrar. Sin embargo, existe una ciudad en Colombia a la que no se le equipara otra en sus fiestas durante el año.

Se llama Barrancabermeja que goza del privilegio de tener màs de 20 eventos repartidos durante el año en donde la parranda, la musica y la riqueza inmmaterial se muestran .Apenas este primero de febrero se cumplió una con lleno total en un populoso barrio de la ciudad en homenaje a la Virgen de La Candelaria, el famoso fandango de la virgen en mención al que religiosamente se dan cita propios y extraños a mover el esqueleto al son del porro y el fandango.

Bueno, existen varias explicaciones. Una de ellas: las generaciones que echaron raíces y quienes procedentes de la Costa Atlàntica vinieron en busca de un mejor vivir, se quedaron y con ellos sus costumbres y folclor. Así sucedió con otras regiones que hicieron lo propio, convirtiendo a Barrancabermeja en un gran vividero.

Las fiestas barriales, fomentadas por dirigentes inquietos que convirtieron en una tradición el festejo anual del aniversario del sector. Y otras festividades propias del folclor ribereño y del patrimonio inmaterial que han dejado hombres y mujeres con capacidad de liderazgo y quienes lograron que hoy Barrancabermeja se apropiara de sus costumbres y folclor.

A diferencia de otras ciudades del país que concentran sus fiestas en un mes o semana, estilo carnaval de Barranquilla, Feria de Cali, Feria de las Flores, etc aquí popr cuenta de los políticos y su influencia a la hora de apobar proyectos, con tal de conservar o aumentar su caudal de votos, y aprovechando la coyuntura de encontrarse en la coalición de poder, en la decada del 90 durante un período y luego en otras épocas diferentes institucionalizaron muchas de estas fiestas.

Es decir, con cargo al erario, es obligatorio invertir en ellas anualmente y los que integran los comités organizadores solo esperan el momento en que se acerca la fecha para presentar la propuesta para que por obligación el municipio se vea obligado a desembolsar unac antidad de recursos, mas ó menos, dependiendo de como a esa junta le vaya con el que orienta en su momento el poder político.

Fruto de estas concesiones vía Acuerdo Municipal por cuenta del concejo quedaron asegurados con recursos del erario para: el fandangod el 20 de enero, el festival gastronómico de colonias costeñas y santandereanas, el festival de bandas folclóricas, el festival del dulce, el festival del bollo en abril; las fiestas patronales de la virgen del Carmen en el corregimiento El Llanito (julio) el reinado nacional del petróleo y el del pescado (ambos independientes) en agosto; el festival vallenato (en octubre) el festival del sancocho y el fandango de año nuevo (1 de enero). Ello aunado a diferentes expresiones folclóricas y festivas hacen que durante el año, esta ciudad sea dinàmica en fiestas y folclor.

Lo criticable es que las actividades poco o nada dejan por ejemplo en el fomento de escuelas de formación y la conservación de nuestro patrimonio. Es decir, las organizaciones que tradicionalmente los realizan se mueven faltando poco tiempo para ejecutarlos a las carreras. Despuès se silencian hasta que venga el año próximo.

Deja la sensación que se convirtieron en un negocio  de sobrevivencia para unos cuantos, patrocinado por un municipio que no les exige mejores resultados que preocuparse porque la parranda se lleve a cabo. Sin temor a exagerar, entre actividades institucionalizadas y no, en Barrancabermeja durante el año poco màs de 20 festividades de este estilo se organizan y divierten al pueblo. Cabe preguntarse, ¿hasta qué punto es positiva la institucionalización de tantas actividades repartidas durante el año? No serà posible que fusionando varias de ellas que tengan algo en común, se organizarían mejor. Claro que sí.

Sin embargo, existe un obstáculo y es precisamente la inconveniencia para quienes tradicionalmente los organiza porque estaría afectando sus propios intereses. Y lógicamente no tendrá la voluntad política para que se den por conveniencia electorera. El màs feliz con tantas expresiones es el pueblo porque en cada una de ellas encuentran una excusa y un motivo para gritar: Juepajé y que vivan las fiestas. 

Por: DANIEL BARBA/

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