23 de Noviembre de 2014
3 Febrero de 2013 | Entretenimiento | (Colombia)

Cirque du Soleil, en nuestros semáforos

Cirque du Soleil, en nuestros semáforos
Foto:

Rojo!

Señal en el semáforo para que los cirqueros informales se lancen como enjambre sobre el panal de carros atrapados e iniciar una corta función bajo el sol que por estos días, tiene como gran carpa el inmenso azul del cielo.

"Cirque du Soleil" es por traducción : "Circo del Sol" y por definición una empresa que se dedica al montaje dramático de artes circenses y esparcimiento callejero.

Esparcimiento callejero….arte que interpretan a veces de forma no muy afortunada nuestros talentosos e informales rebuscadores criollos.

Un semáforo en rojo, dura aproximadamente unos 45 segundos.

Es el tiempo justo que tienen los saltimbancos, contorsionistas, maromeros, lanzafuegos, equilibristas, gigantes, enanos, mimos y una que otra muchacha bonita, que comienzan su función casi ininterrumpida de matiné y vespertina, unos con zancos grandes, otros haciendo pirámides humanas, otro lanzando siete pelotitas al aire, los más avezados se mandan un güaro de gasolina y eructan candela y a todos los anteriores se suman magos, prestidigitadores e ilusionistas que desaparecen sin pañuelitos de sedas multicolores: relojes, cadenas, celulares y limpia brisas, copas de llantas y retrovisores.

Pero a la pista del "Circo del Sol", llegan también - como una tribu oculta en la maleza que sale por entre los carros - otros rebuscadores que de repente, plaff! le plantan una revista en el vidrio panorámico, otros le tocan la ventana derecha para ofrecerle el último CD de Adele o el remasterizado de Rafael Orozco, al mismo tiempo , otro por la ventana izquierda se le aparece como caballero conquistador con un ramo de rosas rojas, o azules, o girasoles, o anturios de pistilo amarillo y flor de intenso rosado brillante, mientras que si tiene de tiempo de mirar por un instante a través del retrovisor interior, en medio de tal baraúnda, alcanzará a pillarse otro artista que le suelta el un chorro de agua sucia enjabonada y de inmediato, comienza a afeitarle el vidrio trasero.

Pero como todo espectáculo circense tiene un momento de alta tensión y escalofríos, les cuento el que a mí me pasó:

Apenas alcancé a mirar de nuevo hacia adelante, cuando vi enfrente de mi carro, un personaje siniestro: Un indigente que parecía estar envuelto en trapos negruzcos que le colgaban como una momia; dientes amarillentos y ojos ahuecados por el hambre, en un rostro que apenas la mugre y la barba dejaban ver.

El tipo no vendía nada, pero sostenía en su mano derecha una varilla assssiiiiiiiii de larga…

Si! Un indigente con una varilla frente a mi carro.

Han sentido que el hielo comienza a correr por sus venas…?

Bueno. Eso sentí yo. Pero el hielo me petrificó.

Sin mediar palabra el hombre se acercó a mi carro y le pegó dos varillazos de mediana intensidad a la llanta izquierda delantera, mientras yo, apenas podía girar la mirada aterrado, se dirigió a llanta derecha delantera, Tan!...Tan! Repitió los varillazos que hacían eco dentro del habitáculo de mi carro, y luego también le dio su par de varillazos a las dos llantas traseras.

En medio de los carros detenidos no sabía exactamente qué hacer, …abría la puerta y me bajaba emberracado? no… mejor no; me podía sembrar su varilla en mi cabeza.

Además, el susto no me dejaba mucho margen de maniobra.

Cuando medio pude, voltee otra vez mi cabeza para ver el color del semáforo, y uy! Ahí estaba parado el tipo a mi lado blandiendo esa varilla asssssiiiiii de grande mientras me decía:….” Las llantas están bien de aire patróncito…” No podía creer lo que decía el momificado indigente…estaba calibrando las llantas a punta de varilla!

Estiró su mano con la palma hacia el cielo me miró con esa mirada que dice… o me da alguna monedita…o le levanto a varillazos la pintura gris de su carro y le vuelvo escarcha los vidrios….

Como pude, saqué las monedas que tenía a la mano y se las di, disimulando una sonrisa de agradecimiento…cuando escuché el pitazo del carro de atrás, justo cuando el malabarista debajo del semáforo terminaba de atrapar la última pelotita que caía del aire a sus manos y hacía una venia.

Amarillo! Verde!... terminó la función! A correr se dijo!

Arranqué con el corazón palpitando en mi boca y me alejé del circo de cuatro pistas... avancé lentamente unas tres cuadras un poco más aliviado,…uff!…iba apenas reponiéndome… cuando de repente! la movilidad del tráfico, me obligó a detenerme en el siguiente semáforo que de amarillo pasó a… rojo!

El boleto para otra función.

 

Alfonso Acosta Caparrós

alfonsoacostacaparros@gmail.com

 

Por: Alfonso Acosta Caparros/

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Comentarios

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

4 Febrero de 2013
11:36 am

Por donde se camine, existe una persona sin empleo.

osgir

osgir

4 Febrero de 2013
8:07 am

Hay otros malabaristas que operan en los caros oficiales, en las tesorerías públicas, en los andenes de las cortes y magistraturas, que mantienen en vilo a los espectadores que sienten, apenas, un leve ESCARBAR en sus bolsillos.

jogafi

jogafi

3 Febrero de 2013
9:36 pm

Alfonso, esos "artistas" (malabaristas, tragafuegos, estatuas humanas, gimnastas...etc.) que se ven en los transitados cruces de las ciudades colombianas, SEGURAMENTE hacen parte de la FALAZ estadística que hace el Dane, respecto al desempleo, cada persona de esas son parte de una "muestra engañosa" que supuestamente REDUCE el desempleo, no es de extrañar que el "experto" calibrador de llantas a punta de varillazos, igual haga parte de ese "universo" de nuevos y afortunados empleados, según este non "santo" gobierno....
Saludo cordial.