

“No se puede tener demasiados amigos porque entonces no serías realmente amigo de ninguno”
Truman Capote
La amistad es el único amor que no muere. Sin embargo, cuántas veces hemos “matado” a un amigo sólo por soberbia o por un chisme que otro llevó y trajo, para sembrar en el campo fértil del orgullo, el cactus de la discordia o la espina de la rosa del conflicto? Cuando digo “matado”, no me refiero a un homicidio, sino a una "muerte amistosa", a la ruptura de una amistad.
La amistad es un vínculo que nace del amor. Del amor filial, muy distinto al amor-pareja, que es tan frágil como alas de mariposa, y si es maltratado, el amor vuela con las alas rotas, porque una vez quebrado, es difícil recomponerlo. Por eso, es mucho mejor apostarle al amor-amistad, así sea con la pareja. Igualmente con los hijos, sin renunciar al deber de padre o madre, con los derechos y las obligaciones que el compromiso exige.
La amistad sincera, es la forma más desinteresada del amor, y como en ningún otro vínculo, la reciprocidad es esencial.
Aristóteles dice, “que sólo cuando se basa en la virtud, y no en la utilidad, la amistad merece ese nombre”. Y para brindar una amistad con base en la virtud, la amistad debe estar sustentada en el amor a fin de conjugar esas dos dulces palabras: amor-amistad.
El pensador italiano Francesco Alberani, con respecto al tema de la Amistad, dice: “La sociedad moderna, transforma las virtudes en prestaciones y los ideales en servicios”. Cuántas veces hacemos un “amigo” sólo para venderle un producto de la sociedad de consumo, y luego, al culminar la transacción comercial lo olvidamos?
Se hacen “amigos” para venderles una casa, para venderles un automóvil, y lo peor, “amigos” para que sirvan de fiadores.
Es preciso cerrar afectos para no abrir distancias. Por esto se debe tener tiempo y espacio para la amistad, que es la otra concepción del amor, porque los seres humanos tenemos la necesidad de amor, de valorar y ser valorados, pues el desamor conduce al ser humano por caminos insospechados y peligrosos.
Walter Riso en su libro, LOS LÍMITES DEL AMOR, dice, “hasta dónde puedo amarte sin dejar de ser lo que soy”, refiriéndose al amor-pareja. Con respecto a esto, una vez le pregunté a más de un amigo, que quién era la persona más importante en su vida, algunos me respondieron, “mi pareja”. Otros me dijeron, “Dios”. Otros dijeron, “mi mamá”. Otro, “mi hija”. Yo les dije, “la persona más importante en tu vida, eres tú”. Entonces me preguntaron a mí, “por qué”. Les respondí, “porque si tu no consideras que eres importante para ti mismo, si tú no te valoras, si tú no te amas, entonces cómo puedes valorar, amar, o querer a tu prójimo?
Debes amarte a ti mismo para que tu autoestima te haga crecer como persona, y en esa medida, puedas perdonar y valorar a tu pareja, a Dios. Para que puedas honrar a tus padres, a tus hijos y a tu prójimo.
Ahora bien, nadie puede dar lo que no tiene. Sólo cuando estás bien contigo mismo, puedes estar bien con los demás. Pero si no te sientes bien contigo, porque no recibiste amor en tu infancia, si sólo recibiste maltrato, debes perdonar a aquello que no te dieron ayer lo que hoy no tienes, porque si no perdonas, es probable que estés pasando factura de cobro a los demás.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar a los demás.
Tú no puedes cambiar al otro, el cambio lo debes hacer tú desde tu interior amándote como tu mejor amigo, queriéndote como tu mejor amigo, aceptándote como tu mejor amigo, para que descubras que el amor lo llevas dentro de tu ser. Igualmente la felicidad a fin de mantener buenas relaciones con todas las personas. Ninguna relación te dará la paz que tú mismo hayas creado en tu interior. Todo está dentro de ti: el amor que nació contigo, la felicidad que nació contigo. El amigo que nació contigo, tu coetáneo, tu yo real, que eres tú mismo.
Sólo podrás ser feliz con otra persona, cuando seas consciente que eres feliz incluso cuando esa persona no esté a tu lado, porque sólo cuando manejas tu soledad, puedes manejar una relación.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas una alta autoestima y la práctica de una libertad responsable.
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas, es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones. Por eso ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle al otro: “sin ti también estoy bien”… Entonces ese día estarás más preparado para vivir en pareja.
La propuesta es que evalúes quién estás siendo en tu pareja o dónde estás parado para iniciar una relación más sana, y no de la manera tradicional como todavía se concibe el amor en esta sociedad machista.
Evalúa si te consideras dador, tomador, dependiente, autosuficiente, independiente, amoroso, víctima, victimario, acosador, etcétera. Fíjate bien qué rol estás jugando y pregúntate por qué cuando hay crisis en la relación de pareja, la única opción que vez es la separación?
Trabaja en mejorar los puntos débiles para tu crecimiento como ser humano. Luego te sentirás mejor y redundará en beneficio de ambos, y apuéstale al amor-amistad.
Entonces desde el amor y al servicio del amor, comprenderás la otra concepción del Amor, para que él florezca como el árbol de la imagen.


Comentarios
Elsa Tobon
19 Marzo de 2011
8:23 pm
El problema es que no se dónde termina Walter Rizo y dónde empiezas tú. Saludos cordiales.
osgir
19 Marzo de 2011
1:55 pm
Amigo es el hermano que uno escoge.
Un abrazo.
Pablo Tornero
19 Marzo de 2011
5:54 pm
Gracias hermano, y muy buen trabajo el tuyo.
Cordial saludo, fraternal abrazo.
numeroinverosimil
19 Marzo de 2011
11:46 am
Una grata reflexion que en si misma, en el modo en que se expresa y en sus contenidos transmite sabiduría y consideración por los semejantes.
Un cordial saludo
Isaacs II
19 Marzo de 2011
6:52 am
Nohay libro mas hermoso para encontar la definicion de amor que la Biblia y nadie mejor que Jesus para definir el amor, el hombre que murio por todos.
Hay tres clases de amor, el amor eros a la pareja, el amor fileo por los amigos y el amor agape por Dios.
El amor no esta dentro de ti ni de nadie y para vivir el amor primero se debe amar a Dios sobre todas las cosas y amaras a tu projimo como a ti mismo, el amor por uno es egoismo 100%, y mata el amor.
La felicidad es el resultado del amor, por eso para ser feliz hay que hacer felices a los demas, pero a los que no conocemos, al indingente, al malabarista en el semaforo, al vendedor, y cuando practicamos este altruismo se nos llena el corazon de amor, el resto es solo amor y felicidad a medias.
Isaacs II
Pablo Tornero
19 Marzo de 2011
8:12 am
No voy a polimizar con nadie, porque tengo el inalienable derecho al veto, soy consecuente con mi pensamiento, y aplico la sabia fórmula Ganador-Ganador: usted ganó con su opinión, yo gané con mi reflexión. Aplico los principios de la inteligencia emocional.
Pablo Tornero
19 Marzo de 2011
6:47 am
Esta reflexión la he escrito para ustedes a fin de contribuír con ella a una paz fraternal, porque todos somos hermanos, venimos de la misma madre, de la misma familia, la gran familia humana. Recuerda siempre que para un conflicto, se necesitan dos. Tú tienes el derecho al veto. Si tú no votas por el conflicto en la gran asmblea de la Humanidad, no hay guerra. Es mucho mejor mejor aplicar la fómula Ganador-Ganador, porque si tú ejerces tu derecho de veto, ambos ganan.
Mi cariño les saluda.