

Se levantan esculturas en lugares especiales, a personas que hacen "cosas significativas", que marcan la historia, que escriben en mayúsculas su nombre, por la razón que sea.
Hoy yo levanto una, hecha con letras, dedicada a quienes considero que cotidianamente lo merecerían:
Los siempre nunca están ocupados para nosotros.
Con los que nos dormimos hablando por teléfono a la 1 am.
Los que lloran con nosotros después de una pesadilla.
Los que se quedan cuando pedimos estar solos.
Los que van al rescate cuando nos atracan.
Los que besan nuestra frente solamente.
Los que reemplazan las palabras por esas miradas.
Los que nos apoyan al enfrentar las consecuencias de una mala decisión.
Los que en vez de preguntar callan cuando lloramos, pero abrazan.
Los que dejan de sonreír cuando algo nos hiere.
Los que nos defienden de un profesor injusto.
Los únicos que se ríen de nuestros malos chistes.
Los que no dejan de insistir.
Los que nos dicen lo mismo que los demás, pero logran que los escuchemos.
A los únicos que sí queremos ver en las crisis existenciales.
Los que piensan en nosotros antes que en alguien más.
Los que hacen lo que asea por vernos.
Los que escuchan la misma canción aburrida, solo porque nos gusta.
Los que nos sonríen aún después de la última pelea.
Los que nos sacan sonrisas aún cuando ya no están.
Los que nos invitan a almorzar cuando no tenemos plata.
Los que no solo saben que estamos tristes, sino que además conocen el por qué.
Los que se inventan excusas para sacarnos de la rutina.
Los que no cambian 5, 10, 20 o 50 años después.
Los que cuentan con nosotros en su peor crisis o en los días más felices de su vida.
Los que siguen guardando un secreto nuestro, pese al tiempo y la distancia.
Los que dejan de hacer cosas importantes para consolarnos.
A los que les podemos confesar lo pobres que están nuestros bolsillos.
Los que preguntan si podemos dejar de hacer algo para pasar tiempo juntos.
Los que se comen lo que dejamos en el restaurante.
Los que nos escriben canciones, poemas o cartas.
Los que nos dan su chaqueta cuando llueve.
Los que ven las películas que queremos.
Los que lloran frente a nosotros.
Con los que no podemos pelearnos.
los que no tienen problema con prestarnos su camisa.
Los que conocen nuestra familia y nuestra historia.
Los que empujan nuestro carro descompuesto.
Los que leen para ayudarnos con la tarea.
Los que no le hablan a nadie más.
Los que se atreven a decirnos que definitivamente merecemos alguien mejor.
los que nos aman sin detenerse a en pensar si son correspondidos.



Comentarios
Emi barrera
15 Abril de 2011
11:59 am
Una estatua de letras para los que realmente son importantes en nuestra vida, pero que generalemente pasamos por alto.