

Los ríos tienen su origen en cualquier remoto lugar del mundo; algunos, con una matriz en común, que dotará sus venas con el preciado líquido, pueden recibir el calificativo de "hermanos".
Por cada rincón de la tierra, cerca o lejos, hay uno diferente, cada uno con una historia particular, colmada de recuerdos que sólo quien haya dejado su nido a la par, conoce, y aguas que paralelamente han recorrido grandes distancias, y que no pasarán por el mismo lugar dos veces. Algunos que suelen ser chicos y grandes esporádicamente, se secan por el camino y no es que no logren su propósito, todo lo contrario, es solamente que tardaron menos que los demás en cumplirlo, lo que se hace evidente cada vez que pisamos sus huellas y escuchamos su historia.
Algunos van por el mundo, haciéndose más fuertes, absorbiendo como esponjas secas, a todos los pequeños (que se sólo así se sentirán grandes) y convirtiéndose en una leyenda diferente, de acuerdo al lugar que visitan; a veces, éstos gigantes, contado con la complicidad de las estaciones más agresivas, rompen las reglas, y como bestias salvajes olvidan sus límites, llevándose sin temor consigo, la vida mima.
Todos tan únicos, distantes y diferentes, que no es raro que nunca sepan de la existencia de otros y por eso nunca los extrañen; pero también la geografía permite la bendición de que algunos, pocos, en algún momento coincidan, y se complementen para crecer, se hagan mucho más grandes y unidas sus fuerzas, parezcan poderlo enfrentar todo; algunos en ese encuentro y caminar juntos, deciden que es su destino y se funden para buscar el mar juntos, convertidos entonces en uno solo, llegando a los lugares inalcanzables e inimaginables para dar fruto de su bendita unión: "Los Lagos". Algunos no.
Esos que no, solo dejarán rastros de sus aguas, que ya por siempre escribirán en la historia que alguna vez estuvieron allí; esos que no, a veces tienen razones poderosas que no quisieran que fueran reales, por inoportunas, pero que por ineludibles, darán a cada uno un rumbo diferente; esos que no, se consideran quizá demasiado grandes o tienen como destino refrescar otros desiertos; esos que no, a veces se encuentran más adelante… a veces no.
¿No es así la vida de las personas?, ¿No somos como ríos?


