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22 de Mayo de 2012
22 Julio de 2010 | Entretenimiento | (Colombia)

Soledades virtuales

Soledades virtuales
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¿Cuándo fue la última vez que nos vimos?, me preguntó un viejo amigo detrás de una tasa de café. Yo, que hasta ese momento no había hecho la cuenta me sorprendí. Ocho años. No sabía porque a pesar de tanto tiempo sin ver a alguien tenía la noción de nunca haber perdido el contacto. Ocho largos años. El café que debido a mi torpeza me quemó la mano, me dio la respuesta. Internet.
 

Dejamos de ver a las personas que queremos por mucho tiempo. Nos pasan los días solitarios ante la pantalla, que en muchas ocasiones abrimos por reflejo. Paradójicamente, cuando Facebook nos dice que tenemos 500 amigos, más de los que cabrían en cualquier libreta, estamos más solos que nunca.

Gracias al quemón de cafeína, fui consciente de estar en el mundo real. Sentí el aire golpeándome las mejillas. El frío de la mesa, el espaldar de la silla. Veía las hojas amarillentas de los árboles caer con lentitud, y escuché las hojas ya ocres crujir bajo mis pasos. Vi la gente caminando. Los vendedores ambulantes. El olor a papas de la calle, los chiflidos que los obreros sobre un andamio le profesan a las mujeres que pasan.

Decía Leonardo Da Vinci, que los cinco sentidos son los ministros del alma. Y creo que tenía razón. Todavía me deleito observando un amanecer, que a veces me toma por sorpresa escribiendo. Ni que decir de las manos de Mónica, de su olor, de los abrazos que no puede enviarme en los archivos adjuntos, pero que cuando me llegan en medio físico me hacen sentir vivo.

Confieso no tener BlackBerry aun. Espero demorarme para hacerlo. Cuando me tomo el trabajo de inventar una reunión con personas que aprecio, ni me miran mientras que hablo de los temas aburridores que siempre hablo. Mantienen su mirada fija en la pantalla virtual, como si nunca quisieran salir de allí. Le dan prelación a quien desde lo lejos les envía un zumbido sobre quien está compartiendo con ellos lo espacio-temporal.

En mis clases, prohibí al menos durante las disertaciones teóricas, que mis estudiantes abran sus portátiles que siempre suelen estar en Facebook o MSN. Herramientas muy útiles si se usan en los momentos adecuados. Prefiero que tomen nota manualmente. Puede ser anticuado, pero al menos no me alternan con una granja virtual o la ventana de un amigo que vive a dos cuadras de su casa y con el que sienten la necesidad irrefrenable de hablar.

Mis alumnas y alumnos, que son menores que mis amigos, son los que me preocupan. Aunque muchas personas de mi edad sean ahora adictas al BlackBerry, se que alguna vez se pelaron las rodillas porque se cayeron de un árbol, o en una jugada heroica en una cancha de cemento. Que alguna vez corrieron como el viento para no ser tocados por la lleva, o se ocultaron tras un muro jugando escondite.

Esta generación, la que viene pisándonos los talones, es la generación de las remesas. De los hogares donde falta un miembro de la casa. Una generación solitaria, que le pregunta todo a Google. Que en Facebook, o Twiter dice que está deprimida, que terminó, que está feliz, que se comió unas galletas. Sus padres están en España, o Estados Unidos buscando las oportunidades que el modelo económico de los últimos 20 años dilapidó.

Este artículo está publicado en internet, una herramienta muy valiosa, que ha hecho que la humanidad cambie para siempre el modo en el que maneja la información. No obstante, hay que pasar de vez en cuando y de manera intencional, al mundo concreto.

En la sociedad del conocimiento, los corteros todavía no recogen la caña por internet, y en las elecciones pasadas, el rey absoluto de Facebook perdió contra el candidato que en las zonas marginales donde están los cautivos de familias en acción, traficó con el hambre esa si real de muchos colombianos, y ganó.

Por: JUAN ANTONIO ESCOBAR

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Comentarios

numeroinverosimil

numeroinverosimil

13 Agosto de 2010
6:51 pm

Una interesante reflexión. Sinceramente después de más de un cuarto de siglo ante las computadoras me une a ellas una relación amor-odio difícil de difinir.

Internet es un caso muy peculiar, tal vez la distancia física que la red rompe, si persistiese, anulando la computadora y su santa red, nos obligaría a un realismo que no se si detendría el mundo, pero al menos nos devolvería a la medida real de las cosas.

Adoro que me proporcione conocimiento instantaneo, que me permita corregir mis artículos en minutos, que los ponga ante los ojos de muchas personas en todavía menos tiempo, pero detesto la insana dependencia que crea cuando se lleva más allá, para tratar de sustituir con falsedad la vida social real.

Ha sido grato leerle.

Un cordial saludo

Aracataka

Aracataka

24 Julio de 2010
6:43 pm

..bueno, más que extremos quise decir excesos! cuándo en cualquier actividad, diversión, entretenimiento e inclusive si nos alimentamos con exceso..corremos el riesgo de caer en el vicio...el vicio acarrea la pérdida del control y el buen aprovechamiento de las actividades cotidianas... su ejemplo asi lo confirma, la iniciativa de que sus alumnos escriban a puño y letra las notas en lugar de digitarlas, es una buena oportunidad para que logren acomodarse más a la vida real... mil gracias por su comentario es excelente y una magnifica reflexión para los que ocupamos nuestro tiempo libre en éste medio..
..saludos cordialísimos!

Aracataka

Aracataka

24 Julio de 2010
5:10 pm

..excelente comentario! muy cierto! éste medio, cómo muchas otras cosas en la vida de los sers humanos, es un árma de doble filo! pero, por qué? reconocemos que es una herramienta insustituible ya..que muchos no tenemos que desplazarnos hasta las bibliotecas públicas a buscar alguna información, que si deseamos "conocer" un lugar lejano, solo hace falta un click para disfrutar de la visión que ese lugar ofrece a los que jamás podrán llegar alli, por multiples razones! eh aquí el problema del doble filo del Internet, si te dejas atrapar, si sustituyes una caminata por el campo, si en lugar de oler una flor la vez por Internet eso quiere decir que, cómo en otra actividades humanas has llegado al extremo! no has sabido medir hasta cuándo y hasta dónde puedes cambiar tu realidad por la ficción

moderador

moderador

22 Julio de 2010
3:13 pm

Gracias por aportar sus reflexiones en Soyperiodista.com