



“Lo hablado se va;
lo escrito,
escrito esta.”
-Anonimo
Que son palabras dichas
al viento, constante en cambio,
sin un rumbo determinado
distinto a la deriva?
Dichas son, con amor, fuerza, interés,
determinación y hasta predeterminación;
mas, nunca en este eterno existir,
podrán superar ese umbral de tiempo,
tiempo en el que fueron dichas
y que vale sólo por el momento
que duró su pronunciación.
Desafortunadamente vale más un insensatez en papel que un
sensato orador,
que dedique sus desperdiciados días
en aflorar sus más meditados y analizados
pensamientos en hermosos versos
pronunciados sin acento.
Triste es, que en el desordenado
hilar del tiempo,
se encuentre errante la valiosa,
no en oro pero en utilidad,
milenaria tradición del honor referido.
Honor basado en el peso, ligero mas nunca discutido, de la
palabra.
Hombre incapaz de asumir,
por transcendentales o peligrosas,
como una fría madrugada rodeada
por los ocupantes de curules,
las consecuencias de lo dicho,
no merece cargar con esta
desgracia de ser nombrado hombre.


