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25 de Mayo de 2013
10 Junio de 2012 | En Imágenes | (Francia)

Si fuera Ingrid o Piedad

Si fuera Ingrid o Piedad

No soy dada a las confesiones públicas, mi vida de colombiana del común no le interesa a la opinión. No soy Ingrid Betancourt ni Piedad Córdoba. Si fuera Ingrid podría contarle a la gente que ahora puedo caminar tranquila por cualquier parte del mundo. Que estoy estudiando en una universidad de Inglaterra. Que tengo una buena relación con mi entorno, pero que no puedo regresar a Colombia porque allá se me insulta cada vez que me dan la palabra en la radio o en la televisión.
 

Si fuera Ingrid Betancourt expresaría la decepción que me causan esos insultos en mi propio país. Diría que en Colombia se me trata mal y además se me dice que no soy nacional, que soy francesa. A pesar de que fui Senadora, que defendí ideas para tratar de mejorar el ejercicio de la política.
 

Si fuera Ingrid Betancourt recordaría que la constante hacia mí ha sido siempre el irrespeto, antes y después, pese a mi secuestro, más de seis años en la selva, encadenada, denigrada, por mi condición de mujer es obvio, y para las Farc, de mujer con una estatura intelectual y social. Ello me hizo merecedora de un escarmiento puntual y sistemático de mis verdugos, cada día, en cada ocasión.
 

Si fuera Ingrid Betancourt diría que no soporto más el discurso que me preparan apenas me ven. Que el secuestro, me lo merecí. Yo misma me lo habría buscado. Para qué tuve que ir hasta el Caquetá si en mi barrio de Bogotá estaba bien? ¿Quién me mandó? Muy pocos se detienen a pensar que cuando se produjo mi secuestro yo era precandidata a la presidencia de la República de Colombia. Y que el deber de un candidato en ese momento era ese, ir a esa región del país en la cual se estaba alistando un escenario para una guerra local. Un alcalde requería de mi presencia, porque creía que conmigo podía parar a los señores de la guerra. Al menos que lo podía intentar.

 

Y Piedad Córdoba si yo fuera ella, seguramente la gente escucharía mis quejas, aunque la queja no me identifica. De pronto alguien se interesaría si le digo que he aprendido a vivir con el miedo a que me maten en cualquier momento. La radio y la televisión colombianas han preparado a los oyentes y televidentes para que acepten esa posibilidad, con toda naturalidad. Un atentado contra mi vida pasará ante la opinión como una consecuencia lógica de mis actividades.
 

Si fuera Piedad Córdoba diría probablemente que ya no hago caso a que de forma racista se me llame  la Negra Córdoba, o LaTeodora. En otros países el racismo se sanciona con la ley. A que con toda impunidad y con montajes, me hayan despojado de mi fuero de Senadora ; a que se me insulte y se me degrade todos los días por redes sociales, emisiones de radio, comentarios de lectores en las páginas web de periódicos colombianos,  que no se preocupan por frenar esos abusos, porque ahí sí, la definición maniqueísta de “libertad de expresión” toma valor.
 

Si fuera Piedad Córdoba diría que asumo esa suerte por haber aceptado ser mediadora de las liberaciones de secuestrados civiles y militares de las Farc. Por tener que hablar con ellas para tal menester, los medios de comunicación han fijado en la mente del ciudadano colombiano que yo hago parte de las Farc. Así, una idea prefabricada se convirtió en una verdad, que ha terminado por anidarse en el pensamiento nacional.
 

No soy Ingrid ni Piedad, puede que sea una suerte. Mi vida es la de una colombiana del montón, hago parte de la mayoría, pero tuve buenos profesores que me enseñaron a valorar a las personas, como dice el pueblo colombiano que soy yo,  y a respetar a los animales.
 

Cuando estoy en Bogotá tomo taxis porque me encanta hablar con los taxistas. Son mis otros profesores. Por qué le gusta esa emisión señor ? Mire, es que no hay más. Todos esos son iguales pero este periodista es como el mejorcito.
 

- Usted si cree que Ingrid (porque no hay necesidad de citar su apellido) buscaba enriquecerse con la indemnización que le pidió al Estado ? Claro que sí, aunque vea, aquí nosotros no sabemos sino lo que nos dicen. Yo escucho y humm, quién sabe. Si ellos lo dicen por algo será…
 

- Y Piedad Señor, (tampoco hay necesidad de citar su apellido) qué le inspira ella? Ah, esa sí que está bien quemada! Mire, yo escucho todos los días la misma emisora porque ya me acostumbré y usted sabe que uno no cambia por pereza, y porque manejar en esta ciudad es algo bien duro no cierto ? Entonces, lo que me dicen por la radio no me relaja pero me entretiene. De todas formas este país no va a cambiar.
 

Yo me bajo de los taxis enriquecida con informaciones de todos los colores que los conductores me dan de la sociedad que ellos recogen en la calle. Pero más que todo me bajo convencida de que en Colombia pulula una alienación mental. De ahí esa confusión y ese sopor que parece envolver a cierta gente, preocupada por trabajar, comer, rumbiar, cultivar amores fallidos y dormir. Alguna vez eso también me tocó a mí.
 

Es esa alienación la que ha vuelto a la sociedad colombiana intolerante, reaccionaria, obtusa, incapaz de cuestionarse y por ende indiferente a la violencia.

Mientras tanto los señores de la guerra crecen, se reproducen pero no mueren. Sólo ellos no mueren.

 

A bientôt

MH Escalante

 

 

 

Por: Francaditalia

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Opiniones

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Comentarios

Francaditalia

Francaditalia

12 Junio de 2012
10:00 am

Difícil ejercicio éste de dar opiniones subjetivas aunque en este caso creo partir de una realidad objetiva. Gracias por la calidad de sus comentarios.

Homotauro

Homotauro

11 Junio de 2012
9:50 pm

Si fueras alguna de esas fulanas no tendrias la gallardia, la conciencia y la brillantez de estar en este blog, y ser capaz de pensar y escribir lo que plasmas en este y otros escritos, a esas "damas", les falta sencillez y humildad valores que la fama no pueden lograr.
Saludes estimada Franca, esas señoras tienen contaminada el alma

Sandra Mercedes

Sandra Mercedes

11 Junio de 2012
1:56 pm

Lo cotidiano y lo del común tienen tanto de extraordinario que cuando se cuenta cautiva. A mí si me gusta lo cotidiano, por eso cuando publicas fotos de un día común en París, me emociona.

osgir

osgir

11 Junio de 2012
11:07 am

Poema, se dice de Juan de Díos pesa. No me consta.

osgir

osgir

11 Junio de 2012
6:18 am

III - Yo todo lo perdono con voluntad de acero
apuro hasta las heces mi vaso de acritud
mas perdonar no puede mi corazon sincero
a un monstruo abominable, aterrador y fiero
que habita entre los hombres, se llama INGRATITUD!

IV - Perdono al orgulloso y aunque con lengua insana
reputaciones hiere, virtudes y honras trunca
perdono en sus mil formas a la perfidia humana
perdono al que se vende como una cortesana
perdono al asesino! pero al ingrato? NUNCA!

V - Porque el ingrato encierra del crimen la simiente
y todas las negruras dentro de su corazon
en sus entranas lleva veneno de serpiente
ataca por la espalda pero jamas de frente
recibe un bien y en cambio devuelve una traicion.

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

10 Junio de 2012
9:51 pm

Los referentes para que se tenga entre ojos a muchos de los que de una u otra mamera ayudan a sentar un presecente, son tildados de mafiosos consejeros de querrillas, y quién hace tales aceveraciones, los medios. Fomentando el odio entre los pueblos, debido a la desinformación del gobierno.

D_cecilia

D_cecilia

10 Junio de 2012
9:44 pm

Tienes razon aqui falta objetividad, y no dejarse manipular por unos medios 100% gobernistas ( traducir como corruptos)