

En la primera población por donde circula y nace el Río Bogotá se curten cueros para la elaboración de prendas de vestir. Y es en este mismo sitio en el que a diario salen desechos para Carnacol, empresa encargada de recoger sobrantes derivados del cuero para llevarlos a la capital colombiana y ser utilizados en la elaboración de pastas, chicles, gelatina, grasa, productos de belleza y abonos. Manifiesto que dio a conocer Nelson López quien es propietario de una de éstas curtiembres.
En el proceso del curtido, la pieles son tratadas con químicos como el sulfuro de sodio y cal acompañados de agua, que con el transcurso del procedimiento las membranas van adquiriendo su metamorfosis; y saliendo una lanilla llamada aserrín que es la que se utiliza para la elaboración de alimentos y además como complemento de las tejas eternit.
Los principales pasos para curtir cueros son los siguientes:
1. Las pieles recién llegadas del matadero son puestas en remojo.
2. Se inicia el proceso de pelambre con sulfuro de sodio, cal y agua en un gran armatoste que da vueltas llamado bombo.
3. Se descarna la piel.
4. Se divide la piel en dos capas: la carnaza (que es utilizada para la elaboración de guantes industriales) y el cuero; éste último adquiere un color diferente de acuerdo a la crianza y raza del animal (puede ser blanco, negro, café o rojo)
5. Y Por último se curte, tiñe y tiempla el cuero.
En todo este gran asunto los desechos líquidos salen por desagües al Río Bogotá y comienza la contaminación del principal afluente del departamento. Nelson López manifiesta que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ha tomado medidas legales al respecto; judicializó a uno de los empresarios de la zona con una multa de 100 millones de pesos y la pena de casa por cárcel de 53 meses por contaminación ambiental y ha cerrado varios de estas curtiembres.
El empresario dice que ésta institución se dedicó a aplicar medidas legales sin antes haber desarrollado un plan de educación con ellos, y que recién se creó se preocupó por los páramos y la fauna silvestre.
Sin embargo, hay curtiembres que fueron modificados para otros procesos industriales; y hay nuevos que cumplen con las normas que la CAR solicita, pero con todo esto siguen contaminando el río.
De acuerdo al señor López y a funcionarios de la CAR, estos desechos –ya no tan contaminados como los anteriores- cumplen la norma. Sin embargo este afluente sigue recibiendo a diario contaminantes químicos los cuales son cancerígenos (como lo han manifestado médicos de los hospitales de la zona).
Ahora bien, ésta agua del río es utilizada –en algunas ocasiones- para el riego de varios cultivos del altiplano. Mientras tanto la CAR no concreta nada con los curtidores por estar atenta a los líos judiciales de la pasada ola invernal.
Fuentes consultadas:
Nelson López (empresario de una curtiembre en Villapinzón).
Oficina provincial Almeidas y Guatavita de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).



Comentarios
osgir
12 Octubre de 2011
10:43 am
tal cual. Ojalá no te insulten.