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22 de Mayo de 2012
20 Enero de 2012 | Noticias | Bogotá (Colombia)

Promesas, injusticia y olvido

Promesas, injusticia y olvido
Foto:lad

Desde que nacemos nos inyectan promesas. Te prometo que si ganas el año…, Te prometo que si eres juicioso…, Te prometo que si haces los oficios…, y así, una cadena de sentimientos y de ofrecimientos nos arrastran a creer y soñar en lo que podemos obtener para nuestra felicidad.

¡Pero esto nunca se consolida! Es más lo que imaginamos, que lo que se puede obtener de las garantías esperadas. Sin ser antagónico a las promesas creó que de vez en cuando se realizan, y es cuando caemos en el error de confiar en el letrado, en el filósofo de esquina, en el agorero de convención partidista, en alocuciones bonitas que imprimen más seriedad a las palabras por el tono como se pronuncian y téngalo por seguro, que volvemos al tiempo que de niños, donde encasillaban nuestros sentimientos y crédulos, continuábamos por la senda pensando si sería cierto lo que nos habían propuesto.

Este encasillamiento somático del creer, sigue tan adherido a nuestra forma psíquica, que aceptamos cuanta palabra en púlpito es lanzada por colosos del poder, las cuales estabilizan la razón y es cuando escuchamos palabras como: vamos hacer, vamos a proteger, vamos a lograr, vamos a fomentar, y en definitiva, transcurre el tiempo y nunca se efectúa el discurso hecha sobre el podio de las esperanzas de cada una de las personas asistentes.

Tal es hecho, que al ver las imágenes de casas derribadas a personas que confiaron en los vendedores del terreno en el sur de Bogotá para construir humildes viviendas, el poder de aquellos discursos de protección se convirtió en destrucción y perdida, para los creyentes que se abandonaron en la diatriba del promotor de la justicia social.

La injusticia que debería ser justa y encajar en lo verdadero, se violentó y tomó rumbos de olvido. Los promeseros caminantes del lugar, ahora desde sus tronos, no salen a dar la mano ni los besos que alguna vez por hipocresía, exhibieron ante sus potenciales bases políticas. Solamente, por seguir un guión, ofrecen esperanzas poco loables para el futuro de los nuevos pobres de Colombia.

¿Dónde los van a reubicar y cuándo? ¿Dónde están las palabras del discurso sobre los derechos humanos y sociales? ¿Por qué utilizar el poder para destruir, en lugar de crear, fomentar, conseguir y tantas palabras bonitas dichas en las regiones por campaña?

Es un detestable exabrupto, lo cometido contra el ser humano desamparado y sin futuro. El poder sin sentimiento, contra la debilidad de la democracia y la justicia social. Amén.

Por: Luis Alejandro Díaz/

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Opiniones

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Comentarios

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

21 Enero de 2012
11:20 am

Gracias amigos (as) anónimos por detenerse a leer el texto. Felices escritos.

Francaditalia

Francaditalia

21 Enero de 2012
4:06 am

A un niño nacido en la pobreza nadie le promete nada. Por eso cuando es adulto, toda palabra bonita se le vuelve promesa. Saludos.

jogafi

jogafi

20 Enero de 2012
9:46 pm

Alejo, de promesas viven muchos incautos electores, por promesas falsas otros son engañados,
El caso en concreto es que es dolorosa la situaciòn de esas familias, que son desalojadas sin consideraciòn alguna, y esa mal llamada justicia, sigue comprobando que no lo es, mientras en èste paìs a los criminales ladrones de cuello blanco se les premia con penas irrisorias, o se confinan en lugares cinco estrellas, en contraste esas familias son tratadas como una "plaga"; cuando la plaga es la corrupciòn...
S. Cordial.

Sandra Mercedes

Sandra Mercedes

20 Enero de 2012
7:01 pm

Esas cosas no deberían suceder en un Estado Social de Derecho.