



A los colombianos y a la región latina, nos han vendido las constantes palabrerías que, como fármacos en el organismo, producen una calma a los continuos dolores del día a día sin que estos tengan mayor relevancia para el mal que nos aqueja. Estas palabrejas que se adornan con grandes alocuciones, en la radio y TV colombiana e internacional y en el laboratorio de Santos en Sábado, sobre acuerdos de prosperidad; se duplica la dosis del fármaco, dando recetas y calmantes a todas y todos, por un millón quinientos mil pesos para los afectados bien por las afrentas del cambio climático o por desalojos sin tener presente niños y personas de tercera edad que merecen consideración estatal.
Familias enteras y pueblos deteriorados por el cambio climático y desplazados en las regiones del país, detenidos a la espera de la asistencia gubernamental en las zonas de conflicto, más la dura realidad que se presenta ante tanto abuso contra los derechos humanos, desdibuja las afirmaciones del gobierno para combatir la pobreza y la paz.
A los desdichados por inundaciones se les burla con ayudas por una vez y nunca llegan, como también, a los desalojados por el mismo ente gubernamental, por un lado “supuestamente” restituyen terrenos a los desplazados del conflicto armado, mientras que por otro frente, mediante la fuerza del estado infringiendo el articulado sobre los derechos humanos, tiran a la calle seres humanos como perros ,destruyendo las viviendas que estos desarraigados adquirieron de buena fe, con firma del estado colombiano.
No sé si creer o no, sobre las tendenciosas recetas de ayudas para detener el dolor de masas desprotegidas, erradicadas de sus bienes, desplazadas, sin atención en sus necesidades, que en el futuro por la inflamación de la parte afectada, explota sin remedio llevando a la muerte todo un tejido que había estado esperando el remedio, el cual no produjo el éxito esperado. Todo, por el mal pronóstico al iniciar el control.
Por otra parte, es tan insuficiente el apoyo del gobierno hacia el pueblo vulnerado por los distintos efectos sociales y militares, que los colombianos directamente afectados por los distintos fenómenos presentes en sus regiones, emigran hacia los pises vecinos, en busca de un mejor bienestar social y económico.
El ejemplo claro lo tenemos con el Ecuador. Según la ONU, cada mes la inmigración de colombianos hacia la fronteras del Ecuador es de 1200 y 1500 desplazados, en busca de registrarse para poder trabajar, adquirir ingreso a la salud, una vivienda, educación para los hijos y un sin número de prerrogativas existentes en la constitución del 2008. Es la constitución más completa en beneficio del pueblo ecuatoriano y los desplazados de otro país hacia este territorio. Parte de la nueva constitución política de Ecuador otorgada en el 2008 “Realza principios como el de no devolución, derecho a solicitar la condición de refugiado y pedir asilo en el país, así como la ciudadanía universal, y la libre movilidad humana” A este argumento se acogen los desplazados colombianos.
Hasta la presente existen 55.000 personas nacionalizadas colombianas en ecuador o al menos con potestad de reanudar su vida, velando por los derechos humanos.



Comentarios
Francaditalia
1 Febrero de 2012
6:21 am
Interesante información sobre la emigración colombiana hacia Ecuador. Sin embargo esos desplazamientos humanos desequilibran a los países vecinos. Costa Rica tiene muchos problemas a causa de eso, con la llegada de centroamericanos y colombianos.
Me gusta la foto... Saludo cordial.