



Bogotá es una ciudad de miles de oportunidades para todos donde podríamos convivir y ser un ejemplo en Latinoamérica. Sin embargo, la falta de cultura, más la desidia y la corrupción han hecho que la ciudad yo la vea menos amable para todos.
Hace poco leí acerca de que Nueva York era la ciudad menos amigable de Estados Unidos. Yo quedé sorprendido porque uno tiene como referencia a esa ciudad como la capital del mundo, donde religiones y culturas diversas viven en un entorno de convivencia, lo cual se muestra en la tasa de homicidios, que se ha mantenido por debajo de los estándares dese hace mucho rato, a pesar que sea la ciudad que sea estresante.
Y luego pensé en Bogotá, ciudad donde nací y me he criado toda mi vida. Una ciudad que ha mejorado algo en cosas como las políticas sociales, pero también ha empeorado en otras cosas que hacen parte del diario vivir en una urbe estresada y contaminada, por lo cual, el concepto que los mismos ciudadanos tienen de la capital de Colombia es desfavorable, y eso se hace notar en la interacción.
Me fijé en cómo las personas sobreviven y conviven en la ciudad en medio del estrés, el miedo y hasta el odio. Como una muestra, y si usted quiere comprobarlo (a menos que sea yo un maniático o algo por el estilo), súbase al transporte público, sea Transmilenio o bus y fíjese como lo miran a usted mientras observa a los demás en medio del sobre cupo. Si se detiene durante un tiempo, habrá una sensación de malestar de parte de la persona que usted mira o divisa, pensando: "este me va a robar" o "¿es que tengo micos en la cara o que?".
Y en la calle es algo más complicado, ya que las personas siempre miran hacia atrás esperando siempre lo peor haciendo mala cara al que viene atrás. A su alrededor lanzan una mirada bien mala a quien camina a su lado al mismo ritmo y tiempo, mientras va pensando siempre con el concepto de "atracador, ladrón o violador". De otro lado, otros buscan darse su espacio en la acera mientras cruzan una calle en hora pico, en medio de una falta de tolerancia y de cultura.
A partir de estas situaciones, analizo como se sentiría el extranjero o al visitante nacional estar en medio de un momento como los citados anteriormente, donde no hay una sonrisa o un saludo espontáneo que le permita sentirse bien a la persona que no vive en la capital. Desde mi punto de vista, es una deficiencia importante en una ciudad donde se jactan de decir que es "open mind" o "de puertas abiertas" y que necesitan de inversión y de mayor cantidad de turistas. Pero por lo que uno ve aparte del frío y la lluvia, no se le hace amable la estadía a los visitantes. Aunque no es una generalidad, si es en la mayoría, y sobre todo al visitante de otras ciudades.
Pero peor aún es que entre nosotros mismos no generamos la cultura de la amabilidad, lo cual creo que haría menos estresante una ciudad llena de problemas, corruptos, políticos y ladrones, los cuales han llevado a un punto de estrés y mal genio a todos. Eso sin contar los asuntos personales que cada llevamos entre pecho y espalda. Pero independiente de todo, debe mejorarse la cultura, donde sea amable para todos, donde podamos convivir de una manera armoniosa a pesar de que hay trancones, estragos e inseguridad por doquier.


Comentarios
Francaditalia
17 Febrero de 2012
6:45 am
Se dice que los colombianos somos alegres y abiertos. Yo noto que en Colombia existe ahora una forma de neurósis generalizada. Basta con leer las reacciones de los lectores a los articulos de prensa, o algunas notas en los portales de libre acceso. La gente está gritando su descontento y como nadie le responde, se termina por detestar a todo el mundo.