

Angélica María Casas Agudelo
En Colombia se presentan unos 911.897 embarazos no deseados cada año,de los cuales se realizan un promedio de 400.000 abortos inducidos.
Es un tema que causa bastante polémica, pues hay quienes están a favor o en contra de la decisión. Muchos centros prestan este servicio, pero ¿Qué tan seguros son?
En la década de los setenta en Colombia se hicieron los primeros intentos por despenalizar el aborto y desde entonces se abrió la posibilidad de que la mujer pudiera decidir sobre el cuerpo y la maternidad.
En la legislación colombiana “se diferenciaba entre aborto consentido y no consentido con penas de uno a tres años en el primer caso y de tres a seis años en el segundo y, además, se incorporaban circunstancias especificas como resultado de acceso carnal violento y acceso carnal abusivo con penas de cuatro meses a un año”, afirma la mesa por la vida y salud de la mujer
La mesa por la vida y salud de la mujer trabaja por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, en particular en la libre opción de maternidad y el libre ejercicio de la sexualidad. Su visión es alcanzar la despenalización total del aborto en Colombia y velar porque no sea violada. Los objetivos son: hacer cumplir de los derechos humanos y brindar asesoría a las mujeres a quienes se les niega el derecho al aborto, entre otros.
“Desde 1993, la Mesa ha liderado una reflexión continua y sistemática sobre el aborto desde diferentes enfoques, incidiendo de manera directa en la implementación de la sentencia C-355 de 2006 que despenalizó el aborto en tres circunstancias en Colombia”.
Por otro lado, la iglesia Católica muestra su descontento respecto al aborto. La monja María Fabiola Botero menciona que “de ninguna forma debería ser permitido el aborto y si ocurre la opción de una malformación igual es una bendición de Dios, cuando la vida de la madre está en riesgo solo Dios sabe qué es lo mejor, lo importante es siempre defender la vida”.
El sacerdote de la iglesia San Felipe apóstol menciona que la iglesia católica en general “no está de acuerdo por ningún motivo de generar abortos en ninguna circunstancia pues el niño desde que está en la fecundación es una vida. El ser humano siempre debe de defender la vida y si la vida de la madre o del feto corre peligro Dios sabrá por qué le pasa”.
No fue por una Ley emitida por el Congreso sino que el 10 de mayo de 2006, la Corte Constitucional de Colombia reconoció el derecho al aborto legal y seguro como parte integral e indivisible de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
Se establecieron tres casos para justificar el aborto: primero, cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer, certificada por un médico; segundo, cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificado por un médico, y tercero, cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo no consentidas o de incesto.
La Corte Constitucional se había pronunciado en varias oportunidades con respecto al aborto, reconociendo que el no nato es titular del derecho a la vida. Por ejemplo, los magistrados que votaron a favor de la penalización del aborto en la sentencia C-133/94 afirmaron que “la dignidad que concibe al ser humano valioso en sí mismo como objetivo primordial del orden jurídico seria lastimada de fondo si la legislación ignorara o dejara impunes los crímenes cometidos, contra el en cualquiera de las etapas de su siclo vital”.
Los centros que prestan el servicio de un aborto seguro y humanizado comenzaron a ejercer su labor en la década de los setenta por iniciativas del sector médico, basados en una preocupación por la morbilidad materna por aborto desde la prospectiva de la salud pública. En 1989, inspirados en esa propuesta pionera, surgieron los servicios de aborto prestados por las feministas, agrega la Mesa por la vida y salud de la mujer.
Se necesita dar unas nuevas bases de información a los adolescentes con el fin de promover la educación y salud sexual, logrando con ello la disminución de embarazos no deseados, hacer consiente a la sociedad que este tema se ha convertido en un problema de salud pública.
En los ochenta, la problemática del aborto comenzó a abordarse como un problema de salud pública y como una amenaza para la vida de las mujeres más pobres. En diversas ciudades se apoyó la creación de centros donde se practicaban abortos seguros, como en Medellín.
De igual manera, hay centros no autorizados donde se practican abortos sin la seguridad para la mujer, y no necesariamente se tienen en cuenta los tres casos de excepción planteados por la Corte Constitucional.
Con la disminución de embarazos no deseados se aumentaría significativamente la educación, el trabajo en Colombia, haciendo jóvenes preparados y competitivos ante el mercado laboral, accediendo con ello a una mejor calidad de vida disminuyendo con ello notablemente los índices de pobreza.


Comentarios
CjimenezG
12 Julio de 2012
3:36 pm
Un artículo para sumar ignorancia y seguir "hundiendo" al mundo
osgir
6 Julio de 2012
2:44 pm
ENTRE OPTAR POR EL ABORTO
Y EL COITO DELIBERADO
SE IMPONE PARA EL MÁS CORTO
USAR CONDON O UN BALDADO.
criticoncolombiano
6 Julio de 2012
12:35 pm
Solo Dios es dueño de la vida
criticoncolombiano
6 Julio de 2012
12:34 pm
existe el condón, la pila, la inyección, y la responsabilidad de pareja
criticoncolombiano
6 Julio de 2012
12:33 pm
¡el aborto es un crimen!