

En Colombia, gobernar es reformar. Recortar las gabelas tributarias, disminuir el gasto militar, elevar el impuesto a la gasolina, aumentar la equidad de las pensiones, dar financiación privada y del estado campañas electorales, u oponerse a los abusos geopolíticos de Estados Unidos son las reformas que en realidad se necesitan. Aunque son reformas que benefician a los más poderosos.
¿Habrá dinero para cobrar una pensión de jubilación en el futuro?
La generación que ahora soporta las pensiones de sus padres - y no digamos de la que contribuye también a la pensión de sus abuelos- no tiene muy claro que, en un futuro, sea ella la perceptora de una prestación que garantice su supervivencia económica una vez alcanzada la edad de jubilación. La duda se ha convertido en los últimos años en tema de conversación y en cuestión de debate entre los partidos políticos.
Nuestro país no es considerado un país viejo a diferencia de Europa. Si se confirmaran las proyecciones demográficas de Colombia, el número de mayores de 65 años pasará de los 5,5 millones actuales a cerca de 17 millones dentro de cuarenta años. Paralelamente, la población más joven se reduciría en un par de millones respecto a las cifras actuales.
Por lo tanto, la pirámide de la población colombiana engordará en la cúspide y adelgazará en su base. Pocos cotizantes para muchos pensionistas. Para un sistema de reparto como el nuestro, el sistema de pensiones sería inviable si no se abordan modificaciones.
Esta situación, de la que se viene hablando desde hace algunos años, tuvo una mejora temporal en tiempos de bonanza económica. Su incorporación al mercado laboral, con sus correspondientes cotizaciones, amplió la base de la pirámide de población y constituyó un respiro importante para la Seguridad Social. Quizás por ello, el sistema colombiano no tuvo problemas para hacer frente a sus compromisos con los pensionistas. Es más: el saldo favorable entre cotizaciones y pensiones enriqueció la base de la Seguridad Social.
En nuestro país, en el año 2011 se aprobó aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años y calcular la pensión a partir de los salarios de 25 años de vida laboral y no, como hasta ahora, sobre los últimos 15 años.
Esta nueva fórmula, que podría modificarse en un futuro, será de aplicación paulatina a partir de 2013.

