Y todo comenzó…un 8 de agosto con un Belisario Bentancur Cuartas estrenando Presidencia de la República luego de derrotar con ‘sí se puede’ al repitente candidato presidencial Alfonso López Michelsen que había ganado la de 1974-1978 y la perdió en 1982 por las viviendas sin cuota inicial que prometió BB como las que ofrece pero gratis el gobierno del Siglo XXI.
Súper Noticias fue el trampolín para llegar a los enormes salones de la Casa de Nariño y del Capitolio Nacional.
En la política parlamentaria mandaban el ‘socio’ Bernardo Guerra, Pedro Martín Leyes, Marino Rengifo Salcedo, Eduardo del Hierro, Miguel Pinedo, Jorge ‘Perico’ Cárdenas, Eduardo Mestre, Hernando Turbay, Víctor Mosquera, Raimundo Emiliano Román, Alfonso Gómez Gómez, Jaime Arias, Pepe Castro, Guillermo Vélez, Gilberto Viera, Rodrigo Lara, Hernando Hurtado, Roberto Gerlein, Renán Barco, José Guerra, Amaury García, Angelino Durán, Alberto Santofimio, Omar Yepes, Rodrigo Lloreda, Carlos Martínez, Rodolfo Segovia, Jaime Castro, Abel F. Carbonell, Emilio lebolo, Hugo Escobar (de la ira porque no le escuchaban a puños rompía la curul) Gerardo Molina, Álvaro Gómez, Horacio Serpa, Guillermo Vélez, Carlos Holguín, Eduardo Abuchaibe, J. Emilio Valderrama, Luis Guillermo Giraldo, José Name, Juan Slebi, Ancisar López, Hernán Vallejo, Miguel Escobar, Carlos Holmes, Humberto González, Rodrigo Marín, Salomón Nader, Jorge Cristo, Fabio Valencia, Alfonso Araujo, Abelardo Forero, Henando Agudelo, Emiliano Isaza, Oscar Vélez, Hernando Barjuch, Gustavo Dager, Enrique Parejo, Federico Estrada, Emilio Urrea Delgado, Humberto Peláez, Luis Carlos Galán, Alberto Casas Santamaría, Héctor Polanía, Hernando Durán Dussan, César Gaviria, Aurelio Iragorri, Julio César Sánchez, Álvaro Villegas, Emiliano Isaza, Alberto Rojas, ‘Joche’ Elías Nader, Ignacio Vélez, Jairo Ortega, Zamir Silva y, por supuesto que no podía faltar el ahora de moda en libros y novelas, Pablo Escobar Gaviria, aunque su paso por la Cámara de Representantes fuera fugaz, hizo mucho daño a la democracia colombiana.
Varios de los congresistas citados ejercieron simultáneamente como ministros de B.B. y de Virgilio Barco Vargas.
Los ministros y congresistas son más pero no me alcanza el espacio para citarlos a todos. Eran 313 congresistas -114 senadores y 199 representantes a la Cámara distribuidos en 16 comisiones- mayoritariamente Liberales y Conservadores. La UP, el Nuevo Liberalismo, el Partido Comunista, apenas se asomaban.
‘Bélico’, la ilusión de los destechados, se estrenó declarando la primera de varias emergencias económicas como consecuencia de la intervención del gobierno a las entidades financieras por auto préstamos y mandó a la cárcel a los intocables Félix Correa y Jaime Michelsen, abuelo de la consejera presidencial, Cristina Plazas. Igualmente cerró las importaciones para estimular la industria nacional.
Fueron 4 años marcados por la desgracia para el gobierno de B.B. que me tocó contar, además, para el periódico El Espacio, Telediario de Arturo Abella, Radio Sutatenza, la muerte de sus ministros de Justicia, Lara Bonilla y Defensa Gustavo Matamoros, e intento de asesinato con varios balazos en la cara de su embajador en Hungría Parejo González ordenado, como pasó con Lara y Enrique Low Murtra, por Pablo Escobar Gaviria.
La toma del Palacio de Justicia (su Mindefensa general Miguel Vega se le escondió 24 horas hasta que lo rescató en llamas. Vea el enlace http://www.eltiempo.com/blogs/capitolium_mundial/2010/11/el-m19-tumba-a-... en donde escribí las 24 horas del golpe de Estado contra BB) y 8 días después la erupción del Volcán Nevada del Ruíz que se ‘tragó’ el municipio de Armero y sus más de 25 mil habitantes.
El Congreso no sabía qué hacer con Belisario. Promovía desayunos para removerlo del cargo porque en sus diálogos de paz con las Farc, cundía el susto en los estamentos militares que repartía plomo a todo aquello que oliera a izquierda o guerrillo para impedir que la subversión electoralmente se tomará el país, mientras en los Estados Unidos gobernaba la ultraderecha republicana representada en Ronald Reagan.
Tuve la oportunidad de conocerlo en las instalaciones de la Casa de Nariño. Al igual que a Francoise Miterrand que llegó en el veloz Concorde. Fidel Castro en Cuba alentaba la revolución no solo en Colombia sino en Centroamérica para instalar una cabeza de playa en la caribeña Grenada en donde aterrizarán los bombarderos de la URSS y ‘conquistar’ América Latina. Reagan invadió Saint George.
Son tal vez los 48 meses más turbulentos que he registrado periodísticamente de los 7 gobiernos como reportero, además, para Todelar, Radio Santafe, Colmundo, Servicio Informativo para los Estados Unidos, Caracol, blog para eltiempo.com, TNN@, RCN, NotiUno de Puerto Rico, Soy periodista –Canal Caracol/El Espectador- y otros medios nacionales e internacionales.
Luego vino el gobierno de Virgilio Barco Vargas, al que le importaba un pito los periodistas, y en la sombra de quien se decía era el verdadero gobernante, Germán Montoya. Fueron igualmente 4 años violentos por el accionar del narcotráfico que matón varios candidatos presidenciales y congresistas, y el exterminio de los dirigentes de la UP. Ernesto Samper Pizano vive de ‘gorra’ en este planeta después de recibir más de siete disparos y vivir con tres de ellos alojados en su cuerpo. Pese a la violencia, fue calificado como un buen gobierno por las políticas económicas, sociales e infraestructura que se sintieron su efecto años después. No tuvo éxito con el Estatuto Gobierno-oposición.
Después apareció el llamado ‘kinder’ de César Gaviria que hizo el ‘revolcón’ constitucional por el que los colombianos soñaron con un nuevo país. Hubo cambios con la redactada Carta Política de 1991 pero el Congreso siguió siendo el mismo (iragorri fue el último presidente del Congreso tras ser revocado el elegido con la CPC de 1886 en 1990). La apertura económica de Gaviria fue demoledora para el campo colombiano.
El precio fue alto pero el país no podía quedar rezagado frente a las nuevas tendencias que se daban en el continente como el Nafta –Canadá, E.U., México- y la expectativa que Colombia firmara un TLC con EE.UU. Lo suscribió primero Chile. Gaviria dio de baja al capo Escobar. En su gobierno apareció la temible Fiscalía General y el nombre TUTELA cuyo autor es el hoy aspirante a magistrado Corte Constitucional, Luis Guillermo Guerrero, y la remodelación interior del viejo Capitolio Nacional que se ‘tragó’ miles, miles de millones de pesos durante años. Igual ocurrió con el nuevo palacio en donde funcionan las altas cortes.
En la escena presidencial de 1994 aparece Ernesto Samper Pizano (el viernes esta página digital recordó la llegada a los 62 años de edad que lo motivó a dirigir el siguiente mensaje a TNN@: “Gracias por el registro. Mis amigas están felices!”)
Fueron 4 años marcados por el proceso 8000 y la captura de una docena de congresistas. ‘Agarró’ a los ‘lisos’ hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, jefes del Cartel de Cali y le declaró la guerra total a los narcos. Suavizó la apertura económica. Los E.U. le anuló la visa y el embajador del gobierno de Washington en Bogotá, lo mantuvo a raya todo el tiempo, mientras el Congreso de la República le abrió un juicio político, pero sobrevivió gracias a Heyne Mogollón, representante a la Cámara quien después cayó en desgracia con los electores y nunca más volvió a aparecer en la arena política. El expresidente Samper es el ‘papá’ del SISBEN, la Red de Solidaridad Social y el PLANTE, hoy con otros nombres. “Ernesto hubiera sido mejor Presidente si la oligarquía del norte de Bogotá no se le atraviesa. En el resto del país lo quieren”, solía decir el senador Renán Barco.
Con Andrés Pastrana Arango en la Presidencia, Colombia hizo el cambio del Siglo XX al XXI con la esperanza de la reconciliación y el Congreso le ofreció las herramientas para paz con la más grande y antigua guerrilla del hemisferio occidental, las Farc. ‘Tirofijo’ lo dejó con la silla vacía lo que motivó el rearme del ejército colombiano hasta convertirlo en uno de los más competitivos contra la subversión en el continente latinoamericano y en tener el más poderoso arsenal de helicópteros Blackhawk y Mi17, y comprometer a la Casa Blanca para combatir a las Farc como organización terrorista comparable con Al Qaeda de Osama Bin Laden.
El fracaso de los diálogos de paz Pastrana-Farc, lanzó al exsenador Álvaro Uribe Vélez con una agresiva campaña de recuperar la zona de distensión hasta coronar en las urnas la Presidencia de Colombia durante 8 años modificando la Constitución para él solito. Fue la mayor ofensiva militar total de un gobierno que sin tregua lanzó contra las Farc hasta lograr arrinconarla pero le faltaron otros 4 años el cual intentó pero fracasó vía Corte Constitucional. Tuvo durante 96 meses un Congreso a sus pies que le dio todo lo que pidió pero no le alcanzó para evitar que la Corte Suprema de Justicia ‘pantalonuda’ mandara a la cárcel a sus más leales escuderos.
Después llegó Juan Manuel Santos Calderón que no me parece conveniente narrar su gobierno porque la actual generación de colombianos para bien o para mal conoce de su gestión. En lo que concierne al periodista de ésta página digital, si bien tiene en menos de dos años el abrazador sol en su espalda, cree que es un buen Presidente, diría que más internacional que nacional pero al fin y al cabo esa es la tendencia mundial en un planeta globalizado por el libre comercio, la tecnología y la inversión extranjera. Se cayeron las fronteras en medio de la crisis financiera mundial. Las malditas Farc y la frontal oposición de su mentor presidencial, han sido el ‘veneno’ para que su popularidad, como desde mayo pasado lo registra TNN@, este en picada.
En el relato de los tres último gobierno he sido corto porque los nacidos en 1998 hoy tienen 14 años y ante la penetración de la internet y de masivos medios de comunicación en los hogares, por sus padres y abuelos saben lo bueno, lo malo y lo feo de los gobiernos de Pastrana, Uribe y Santos, y las costumbres de los colombianos plasmadas en los elegidos al Congreso de la República.
Han sido 30 años de periodismo político puro difícil de contar en solo dos hojas y una ñapíta como decimos los opitas. Tres décadas llenas más de satisfacciones que de frustraciones. La reportería me ha dado la oportunidad de contar con colosales amigos en la política (Pinedo, Barco, L.E. Sierra, E. Cepeda, F. Char, Peláez, L.E. Pérez, Lloreda, J. E. Valderrama, etc, etc, etc) y el periodismo en Colombia y el exterior. Además de adelantar estudios universitarios (derecho en la U. Autónoma de Colombia aunque pudo más el gusanillo del periodismo), seminarios de capacitación y autor intelectual del proyecto de Ley que autorizó las velocidades terrestres de los vehículos a 80 y 120 kilómetros por hora en ciudades y zonas rurales. Lo presentó el senador M. Pinedo.
En dos ocasiones intentaron acallar mi independencia periodística pero fracasaron. Una de ellas como reportero de Caracol en la Casa de Nariño que gane vía tutela y la otra en el Capitolio Nacional cuando por información de la policía que aportó un video, TNN@ informó del hurto de un celular en el Congreso y, como retaliación, el infractor transmitió por internet panfletos a los congresistas de una supuesta extorsión por dos millones de pesos con el aviso ‘fungue como periodista’ (cualquier persona con mínimo grado de escolaridad escribe funge y sabe del significado de la palabra) para no mostrar el video e intentó hacer un montaje con la complicidad seductora de una mujer para asistir a un encuentro cerca del edificio legislativo. Diez meses después consultada la fiscalía por la supuesta demanda, no existe ni una anotación contra el periodista de esta página digital por ningún delito, como para que los abogados del departamento jurídico de TNN@ entablen una denuncia penal por falsa denuncia. Razón tienen los que ejercen el verdadero periodismo y no aquellos que se camuflan como periodistas para solicitar contratos y pedir plata a los congresistas por entrevistas, que no se puede volver, por ejemplo, al mal recordado comportamiento criminal del exrepresentante a la Cámara, Carlos Alberto Oviedo Alfaro.
En apretado resumen así han pasado mis 30 años de reportería política pura. En 2013 recordaré, pero en un libro con fotos de expresidentes colombianos y de otros países, y congresistas, 40 años sumergidos en los medios de comunicación desde los 16 años de edad cuando me inicié de operador de sonido o control de radio, aún como bachiller, en las emisoras de mi natal Neiva.
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