30 de Septiembre de 2014
16 Noviembre de 2012 | Noticias | (Colombia)

Reelección de Obama: los laberintos del presidente y de la oposición

Reelección de Obama: los laberintos del presidente y de la oposición
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Giovanni E. Reyes (*)

Gratitud y un llamamiento a la unidad nacional fueron dos de los temas centrales del primer discurso del reelecto Presidente Obama. No podía ser de otra forma. Él sabe que debe enfrentar varios laberintos que se entrelazan dinámicamente, en su aspiración de dejar su legado histórico; preocupación ésta que sería la prioridad central de su desempeño en la Casa Blanca en los cuatro años restantes hasta 2016.

Un primer aspecto que resalta, producto de la elección, es la legitimidad de votación restringida con la que cuenta el mandatario. Es evidente que en términos legales, la reelección le brinda a Obama plena legitimidad legal. Sin embargo, en lo específico, en el voto popular, es de subrayar que gana por un margen por demás estrecho: un 1 por ciento, que se tradujo en haber superado a Romney por tan sólo un millón cien mil votos.

Para muestra un dato al respecto: al momento en que NBC primero anunció que Obama era el presidente reelecto -12:18 a.m. según la hora del este- Romney aún aventajaba, aunque fuera por poco, en el voto popular al hoy mandatario confirmado en el poder. Esto es ilustración de lo cerrado del voto total.

Como se esperaba, los estados del sur y del centro del país –con la notoria excepción de Colorado y Nuevo México- se inclinaron por la opción republicana. Al comparar los estados ganados por Obama en 2008 y en los pasados comicios, solamente en esta ocasión perdió Carolina del Norte e Indiana. De tal forma que se hizo prácticamente con todos los estados “cambiantes” o de “columpio” que se tienen en la unión estadounidense.

Es cierto que la victoria electoral obtenida, aún con lo mínimo del voto popular, victoria es al final de cuentas. Pero los republicanos –en medio de la desbandada- pueden sentirse todavía envalentonados. Uno de los posibles escenarios inmediatos en el partido más conservador es el de lanzar toda el agua sucia sobre Romney, culpándole de no haber estado lo suficientemente comprometido con la ideología del partido.

Ha sido una constante histórica que los candidatos republicanos, a efecto de ganar la candidatura de su agrupación, adoptan posiciones muy reaccionarias. Esto les permite contar con la cohesión partidaria. Producto de ello fue que Romney nombró como candidato vice-presidencial a Paul Ryan –un pura sangre del Tea Party.

Ya como candidatos, en la contienda nacional, los representantes republicanos se dan cuenta que deben moderar, matizar sus discursos con vistas a ganar el centro político del país. De allí que puedan surgir contradicciones, especialmente si los aspirantes no tienen la suficiente destreza y experiencia política, como fue el caso de Mitt Romney.

Desde la misma noche de la derrota, el seis de noviembre, cadenas de noticias, evidentemente republicanas, como Fox News, han adelantado la tesis que lo importante de aquí para 2016 es encontrar un candidato con carisma. Con ello estarían cuestionando abiertamente el liderazgo coyuntural desempeñado por Romney, a la vez que el debate gira en torno a la forma del mensaje que llevaron y no al contenido del mismo.

En todo caso, el Presidente Obama enfrenta a un Congreso que se mantiene, tal y como ha ocurrido en los últimos dos años de su primer período en la Casa Blanca: los republicanos dominando la Cámara de Representantes y el Senado en poder de los demócratas, el partido oficial. Es previsible que se imponga, en todos los escenarios, la necesidad de la negociación y de llegar a acuerdos.

Pero allí el obstáculo que encontraría con mucha probabilidad el mandatario, es la intransigencia republicana. Quizá un poco menguada, al reconocerse que las posiciones sectarias de la extrema conservadora, concentradas en el Tea Party, fueron rechazadas. Los candidatos de ese sector republicano, en general, fueron derrotados por opciones demócratas.

Obama puede jugar la carta de la división de los conservadores. Algunos de estos últimos parecen percatarse que son las posturas extremas y polarizantes, las que han socavado las bases de lo que era la anhelada toma de la Casa Blanca en la pasada elección. Saben que han atemorizado notablemente a los latinos, que no cuentan con el grupo afroamericano, ni con mayoría entre las mujeres.

El problema en este aspecto consistiría en que, ante la necesidad de un cambio en los planteamientos, no se tiene claro ni los contenidos de los mismos, ni la dirección que poseerían, ni su inserción estratégica al 2016. ¿Cambiar hacia donde? A eso se agrega la carencia de liderazgos frescos y creíbles en los republicanos. He allí su propio laberinto.

Esas condiciones en la oposición pueden favorecer a Obama en este segundo tiempo. No obstante, también elementos de su propio partido pueden llegar a tener posiciones “más prudentes” que las posturas del propio presidente que –se insiste- jugaría a dejar un legado propio en la historia política estadounidense. Es de recordar que antes de Obama, sólo Bill Clinton y Franklin D. Roosevelt -allá en los lejanos años treinta- fueron demócratas reelectos.

En todo caso, los principales retos del presidente en su segundo período se centran en cuatro aspectos fundamentales: (i) afrontar el “abismo fiscal”; (ii) abordar el problema de la deuda nacional lo se vincula con inversión pública y el mantenimiento de programas como Medicare y Medicaid; (iii) promover la reactivación económica; y (iv) maniobrar bajo las tormentas permanentes de la política internacional.

Se trata, en resumen, de todo un desafío ajedrecístico. Son esos cuatro aspectos interrelacionados, son cuatro tableros simultáneos en donde la única voz actualmente presente de la oposición es el Presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. Es quien trata de suplir de momento, la orfandad en el liderazgo de la oposición. En sus primeras declaraciones, luego de la derrota, ha manifestado que desea tender su mano al mandatario reelecto.

(*) Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard. Profesor de la Facultad de Administración de la Universidad del Rosario.

Mayor información

Carlos Roberto Reyes
Jefe de Comunicaciones y Prensa
Universidad del Rosario
Cel. 311 5142419
Tel. 3416817 - 2970200 Ext. 8397 ó 8281
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Mauricio Valbuena Carrillo
Periodista de la Jefatura de Prensa
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Por: Universidad del Rosario Universidad del Rosario /

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