26 de Noviembre de 2014
21 Noviembre de 2012 | Noticias | (Colombia)

El callo de los Cayos

El callo de los Cayos
Foto:web

Hay quienes creen que ganar siempre es una lógica sin discusión o lo que es lo mismo son malos perdedores. Hay mentes así, padecen el infantil síndrome del niño y la bicicleta. Consiste dicho síndrome en que el niño nunca le pone bolas a su bicicleta y la abandona, pero cuidado con que algún otro niño pretenda usarla, ahí se forma la de Troya.

Se nos venia diciendo desde hace diez y más largos años que el gobierno de Colombia en aras de su tradición democrática, respetaría el fallo que dictase la Corte Internacional de Justicia ante el litigio por dirimirse de las pretensiones antiguas de Nicaragua sobre los Islotes y Cayos de San Andrés y providencia y su mar circunvecino.

Colombia pretendía trazar una línea divisoria y Nicaragua la suya, cada uno aspiraba a lo suyo con una diferencia: Colombia estaba convencida que ganaría, en virtud que ella ejercía soberanía sobre los territorios. Craso error, porque a todas estas los límites por definir en lo marino no estuvieron reconocidos nunca, se suponían nuestros, pero ya en años previos la misma Corte había dicho que no existía jurisdicción sobre dichos limites,

Falló la corte lo que debió fallar en Derecho Internacional y entonces en Colombia se forma una alharaca tremenda sobre un fallo que ya se sabía de antemano que era inapelable. Tal alharaca se forma porque el fallo adverso pone orden sobre dichas aguas marinas y sus territorios insulares propios. Todos empiezan a tirarse de los cabellos y saltan a la palestra las altisonantes voces de los mismos gallitos de pelea de siempre para incitar el desconocimiento del fallo y a través de ello someter a una tensión innecesaria, politiquera y muy nuestra a toda la nación. Esgrimiendo el arma patriotera como razón única para durante un tiempo mantenernos en vilo alrededor del fallo y a una supuesta defensa, ahora sí, sobre unas aguas que siempre fueron inciertas en lo jurídico aunque las creyésemos nuestras.

Ahora en medio de la alharaca, la bicicleta del niño del síndrome - lo que seria San Andrés y sus Islas- por siempre abandonadas a su suerte y sin que nos las hayan quitado, se convierten en el bien mas preciado a defender y sus habitantes ahora serán sujetos de la mayor atención. Pero ya sabemos que a la colombiana, ese momento de agitación convulsa pasará y retornará la clama chibcha y la modorra a esas queridas Islas lejanas sin que cambio importante suceda ni promesa alguna de Santos tome forma en la realidad. Así somos.

Quienes pretendan en sus mentes calenturientas una confrontación bélica con el hermano país Nica, ya tendrán en sus mentes conformados los ejércitos, la táctica y la estrategia militar para defender lo fallado en la Corte. Seguirán soñando su cielo de batallas porque sobre esta dura tierra y espacioso mar no pasará eso, so pena de perder la guerra interna o la Paz que se discute en la Habana.

Respeto a las altas cortes y a los fallos en derecho es lo civilizado y no queda bien persistir en un pataleo que a todas luces no conlleva sino al desgaste verborreico de los héroes de papel de turno.

Es bueno recordar que tampoco con Venezuela la delimitación jurídica de los limites marinos existen y tal litigio aun no se ha propuesto llevar a la CIJ y allí las bravuconadas de ahora tampoco valdrían ante un fallo que nos disguste, por lo que será mejor dejar esas aguas como están a fin de no perder otros mares vecinos.

@Ikaros50

Macondo 21112012

Por: alfredo ivan niño maldonado/

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