01 de octubre de 2014
14 Diciembre de 2012 | Noticias | (Estados Unidos)

Matanza en Connecticut

Matanza en Connecticut
Foto:Mike-Via Cellphone

Acerca de la matanza en Connecticut

De la codicia y otras balas

Relato de una tragedia repetida.

Escribe: Germán Arango Ulloa

Newtown, Connecticut — Alejandra lo vio todo, lo oyó todo, le dolió todo. Me contó todo, todo lo que le permitió el llanto incontrolable que le impedía hablar.

— Vi –me dijo llorando a través del teléfono— cuando el hijo de mi maestra entró al salón de clases. Traía un arma en la mano. Gritaba. No sé que gritaba. No podía oírlo porque mis compañeros de clase también comenzaron a gritar. Vi que el muchacho se acercó a la maestra y enseguida oí varias explosiones. Todo retumbó en el salón y entonces sentí que algo me caía encima y me tumbaba al suelo. Vi y sentí a mi hermano Guillermo encima de mí.

Vi y sentí un chorro de sangre que salía de mi hermano y me mojaba la ropa, las manos, la cara. La sangre se metió en mi nariz, en mi boca en mis ojos. No pude ver más, solo sentía el sabor de la sangre, la sangre de mi hermano. Le supliqué que no se muriera. Le rogué que no me dejara sola. Le susurré que me cogiera la mano, que nos arrastráramos, que saliéramos del salón. Creo que estaba muerto, sí, ahora lo sé: sí estaba muerto.

— Me quedé quieta –siguió diciendo, siempre llorando—, muy quieta debajo de mi hermano. Me acordé que esta mañana nuestro padre, como hace siempre, nos despidió, como hace siempre, con tres besos, uno en cada cachete y otro en la frente a cada uno, ahí, a la entrada del salón. “Pongan atención, escuchen bien, pregunten –nos dijo antes de irse—, esas son las llaves del saber. Ya saben: esta tarde vengo por ustedes y nos vamos de paseo durante todo el fin de semana. Los quiero mucho, me van a hacer falta el resto del día, pero el fin de semana serán todos para mamá y para mi”.

No hubo más palabras, solo llanto. Lloraba Alejandra, lloraba Miguel, el papá, que autorizó la conversación. “Quiero –me dijo— que el mundo sepa que aquí en Connecticut hay un padre que ya nunca más podrá llevar de la mano a su hijo a la escuela. Que nunca más lo va llevar a pasear el fin de semana. Que nunca más podrá jugar al fútbol con él, ni llevarlo a su clase de ballet con su hermana. Que nunca más oirá a su hijo contarle lo que le dijo su maestra en la escuela. Porque mi hijo está muerto.

Porque la maestra está muerta. Porque a los dos los mató su hijo, él, el mismo que mató a muchos niños más, a muchos adultos más. Pero no fue el él solo. No. A mi hijo también lo mató la avaricia de los fabricantes de armas, la codicia de los empresarios de la muerte.

Esos que financian, que corrompen a los políticos, a los pastores y curas que para tratar de justificar la venta libre de las armas se escudan en la defensa propia y la propiedad privada. Esos mismos, sí los mismos que desde las curules y los púlpitos denuncian el aborto, los anticonceptivos, que dicen estar a favor de la vida, pero con sus palabras y acciones patrocinan la muerte. Esos mataron a mi hijo, a la maestra de mi hijo, a muchas personas más. Esos han dejado traumatizada a mi hija. Esos se han llevado mis ilusiones… la dicha de poder traer a mi hijo a la escuela cada mañana, de poder recogerlo, abrazarlo y oírlo contar alegre las incidencias del día cada tarde”.

Por: German Arango Ulloa

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Comentarios

Adri83

Adri83

15 Diciembre de 2012
10:36 pm

Terrible èste hecho...
Puede sonar cruel, pero es la "cosecha" de lo que esa sociedad ha sembrado...

jogafi

jogafi

15 Diciembre de 2012
9:01 am

Germán otro doloroso y monstruoso episodio de absurda violencia que ocurre en "El gran país".... El país que mas de libertades es de "libertinajes" de doble moral, el país de las leyes, algunas buenas otras muy absurdas y permisivas.
Una cultura plagada por la doble moral, una nación donde es más fácil tener un arma que un teléfono móvil, un país que legisla y permite el consumo de sustancias psicoactivas con el criminal argumento de ser consumo RECREATIVO., un país que a muchos de sus nacionales les deja la LOCURA y traumas de haber estado en diferentes guerras (en todas intervienen) Es un lugar donde lamentablemente seguirán sucediendo actos tan bárbaros e inclementes como el de Connecticut.
Saludo Cordial.

criticoncolombiano

criticoncolombiano

14 Diciembre de 2012
9:58 pm

Dios, hasta donde ha llegado la raza humana sumergida en un delirio desbordado de violencia y locura...en China fueron apuñaleados 22 niños en una escuela...en Colombia son masacrados, violados otros tantos...¡Dios! ¿Dónde estas?...

osgir

osgir

15 Diciembre de 2012
8:30 am

Apreciado colega. Dios no se ha ido, dios no vendrá, dios está.

Feliz Navidad.

osgir

osgir

14 Diciembre de 2012
9:17 pm

Todo lo negativo es poco......

Nota . ésta, desgarradora.