30 de octubre de 2014
16 Diciembre de 2012 | Noticias | (España)

Cultivos ilícitos: aliados fundamentales en la construcción de la paz

Cultivos ilícitos: aliados fundamentales en la construcción de la paz
Foto:Guerrillera colombiana

En la Mesa de Diálogo de La Habana uno de los escollos más duros que habrá que sortear, por su sensibilidad e impcato nacional e internacional, es el tema de la producción, tráfico y consumo de narcóticos.

Pues bien, puesta la mira alta, abriendo la mente, descolonizando el espítitu y dejando a un lado la mendicidad política hacia el pensamiento moralista e hipócrita de la comunidad internacional, se podría transformar el mal de los cultivos ilícitos en un aliado fundamental en el proceso de paz entre los colombianos y los demás pueblos que lo padecen. No solo dejaríamos de producir criminales y teñir de sangre los campos y ciudades, sino cambiar la mentalidad del país y, por qué no, la del mundo entero.

Veamos.

A las administraciones públicas de muchísimos países se les agua la boca cuando piensan en los negocios de los narcóticos. California, uno de los estados más ricos de la Unión Americana, perdió un plebiscito para legalizar la producción de marihuana el año pasado. Sus gobernantes pensaban ingresar a las arcas públicas unos 55 millones de dólares anuales y crear 5 mil puestos de trabajo directo.

En España, el alcalde del municipio catalán Rasquera llevó adelante un plebiscito con los mismos propósitos californianos y su alcalde Bernal Pellisa prometió renunciar si perdía. Perdió y no renunció, según explicó, por causas distintas al resultado de las urnas.

Uruguay anunció este año que el Estado se encargaría en adelante de regular la producción, el comercio y el consumo de estupefacientes. Hoy mismo, el Congreso de este país ha anunciado la posibilidad de industrializar a gran escala la marihuana. Bolivia introdujo un refresco en base a la hoja de coca para reemplazar a la Coca Cola.

Alemania ha montado una portentosa industria (textiles, alimentos energéticos, licores, tabaco, refrescos, etc) en base a la marihuana que produce y a la que importa de Rusia y otros países. En Frankfurt me encontré una tienda en la que se ofrecían empaques fabricados con cáñamo de la Cannabis Sativa estadounidense. El producto se vendía bien porque lo promocionaban con la marca de "Marihuana Colombiana".

En las últimas elecciones generales de los Estados Unidos, los estados de Whashington, Obregón y Colorado aprobaron, además del uso terapéutico, el consumo de marihuana para la diversión y el ocio. No definieron, eso sí, quién la produce y quién la comercializa, lo que quiere decir que sigue siendo ilegal el cultivo y la venta, para alivio de los cárteles mejicanos. Es allí donde está el negocio. Esta actividad seguirá auspiciando el dolor de países como Méjico y Colombia.

Ahora bien, con unas conversaciones de paz entre las guerrillas y el gobierno colombiano, donde el cultivo de narcóticos es un problema sin aparente solución, podríamos ver el asunto desde otro ángulo, desde el lado positivo de los plantíos prohibidos, es decir, desde la marihuana, la coca y la amapola. Podríamos pedir asesoramiento a los alemanes para que nos enseñen a industrializar la marihuana, a producir ropa de calidad con el cáñamo, licores excelsos con sus semillas, perfumes con su hoja, alimentos de primera con sus diferentes componentes.

¿Que se oponen las transnacionales del textil, de los alimentos, de los licores? Eso es verdad. Con la hoja de coca podríamos producir refrescos, también licores. Incluso cápsulas para amortiguar el hambre en países pobres. ¿Que se oponen las multinacionales del hambre? Eso también es cierto. Con la amapola podríamos producir morfina, cápsulas contra el dolor de enfermedades incurables. ¿Que se oponen las multinacionales del cáncer y el sida, las farmacéuticas del mundo? Muy cierto. Sería su ruina si produjéramos a precio de productos genéricos medicamentos para estos males.

Esta es la idea. Ahora, ¿podríamos crear una unidad militar especial para controlar el narcotráfico y su desviación hacia la producción de narcóticos? La experiencia militar de las guerrillas, con más de medio siglo en las montañas, podrían ejercer esta actividad como algo excepcional en un eventual escenario de paz negociada, formando parte del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Colombianas.

¿Les cabe en la cabeza a los negociadores estas ideas? Creo que sí. Las habrán pensado, digerido. Habrán pensado en cómo esta política eliminaría la producción de criminales, conflictos internos y externos.

Cómo la vida se alzaría triunfante sobre la muerte. Cómo se dejarían de fumigar los campos colombianos con químicos considerados por la ONU armas químicas de destrucción masiva. Habrán pensado en el aumento de las exportaciones, en el empleo de campesinos y la acupación laboral de ex guerrilleros. Habrán pensado, los aspirantes a políticos legales y los gobernantes, en cómo se podrían llenar las arcas públicas utilizando el lado positivo de los cultivos prohibidos hoy en día satanizados por la falsa moral y la hipocresía internacional.

¿Y por qué no pensar en un plebiscito nacional sobre estos temas, como lo hacen en los Estados Unidos? ¿Por qué no industrializar como lo hace Alemania? ¿Por qué no tomar en manos del Estado el control como lo ha hecho Uruguay? ¿Pensamos en seguir matándonos mientras otros se lucran de la prohibición? Hay que atreverse a hacer cosas aunque a los patrones no les guste. Ecuador, por ejemplo, limitó al 10% del PIB el pago de su deuda externa y sobrevivió a pesar del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Bolivia y Venezuela expulsaron a los asesores militares norteamericanos y sobrevivieron. Brasil pagó su deuda en contra de los especuladores internacionales y sobrevivió.

Argentina expropió a la multinacional Repsol y sobrevivirá. En fin, el nuevo Estado Colombiano debe proponerse verdaderos retos, como la soberanía económica, energética, alimentaria y cultural para aspirar a la soberanía política.

Convertir el problema en parte de la solución es una lógica que muchos prefieren ignorar. Los cultivos ilícitos pueden ser en este momento crucial de la historia un aliado fundamental. No solamente estaríamos al borde de una verdadera revolución nacional, sino de toda la humanidad.

@arturopradolima

Por: Arturo Prado Lima/

VOTOS: 19
Cómo le pareció esta publicación?
Su voto: Ninguno (19 votos)

Opiniones

2

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí

Comentarios

ARTURO PRADO LIMA

ARTURO PRADO LIMA

30 Diciembre de 2012
2:54 am

¿tiene razón seguirnos matando mientras otros aprovechan lo aprovechable?

osgir

osgir

16 Diciembre de 2012
7:28 am

Esto es como negocias con un tigre la alternativa de convertirse en vegetariano