01 de Noviembre de 2014
20 Diciembre de 2012 | Noticias | (Colombia)

De la disciplina en el aula escolar

De la disciplina en el aula escolar
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“La disciplina escolar debe ser considerada como un puente que conduce al aprendizaje”[1]

Para los que intentamos formarnos como docentes, tenemos claro que dentro de la academia, se ahonda principalmente en la teoría, nuestro deber es leer de manera crítica las diferentes temáticas o producciones que se han generado a lo largo de la historia, como también, aspectos pedagógicos y didácticos que nos permitirán aplicar todos estos saberes en el aula y, plantearnos qué tipo de profesor, de guía podemos llegar a ser. Esto nos permite deducir que a la hora de la práctica docente, nos encontramos ante situaciones que se escapan de nuestro proceso formativo, de ahí la complejidad de nuestro rol, puesto que desde la academia se torna difícil aprender a sobrellevar momentos que solo la práctica nos dará la experiencia para hacerlo. Es entonces que, al pisar por primera vez el aula escolar nos percatamos que la infinidad de lecturas críticas, el amor por ciertos autores o propuestas pedagógicas se nublan y surgen de manera inmediata diversas preguntas: ¿Cómo hago para manejar la disciplina dentro del aula? ¿Qué herramientas y tácticas debo utilizar? ¿Debo ser permisiva o autoritaria? ¿Cómo encuentro el punto de equilibrio?

Pues bien, para entrar a abordar el tema de la disciplina, debemos tener en cuenta su definición más general. En la Wikipedia se define como: “la instrucción sistemática dada a discípulos para capacitarlos como estudiantes en un oficio o comercio, o para seguir un determinado código de conducta u “orden”. A menudo, el término “disciplina” puede tener una connotación negativa. Esto se debe a que la ejecución forzosa de la orden – es decir, la garantía de que las instrucciones se lleven a cabo- puede ser regulada a través de una sanción”|[2]. Según esto, vemos que el término se utiliza para determinar el comportamiento a partir de unos códigos de conducta establecidos y, nos da un claro ejemplo de una de las diversas formas que existen para regular la disciplina desde una propuesta pedagógica.

Dentro de los modelos pedagógicos que conocemos, encontramos que en el tradicional hay una forma peculiar de asumir y sobrellevar lo que es la disciplina dentro del aula. Al ser el profesor el centro del proceso educativo, se estructura una relación vertical entre éste y los estudiantes, el conocimiento solo lo posee él y sus alumnos se limitan a recibirlo; el profesor es el modelo y es quien imparte las normas, su autoridad se presenta como absoluta y se legitima debido a la pasividad que genera este modelo en los estudiantes. El deber de éstos, entonces, es el de obedecer, pero ¿qué pasa cuando se rompen estás normas? ¿Cuando la tranquilidad de la clase se ve trastocada por uno que otro estudiante? La solución es sencilla, se idéntica el foco y se corrige castigando. “[…] Se piensa que el castigo ya sea en forma de amenazas, censuras, humillaciones públicas o de castigo físico estimula constantemente el progreso del alumno”[3]

“La concepción de educación se refleja directamente en el tipo de disciplina que se utiliza para dinamizar los procesos de enseñanza- aprendizaje”[4] Cada concepción pretende formar un tipo de ser humano, según esto, se puede inferir que un proceso formativo en donde la norma se considera sagrada y su fiel obediencia indispensable para constituirse apto para vivir en sociedad, desencadena un pensamiento heterónomo. El concepto de heteronomía viene del griego “hetero”, que significa “el otro” y “nomos” que significa “norma, ley”. “Heteronomía moral quiere decir que no somos libres a la hora de elegir las normas, sino que nos vienen dadas por el proceso de socialización, es decir, las normas las interiorizamos y aprendemos desde la sociedad, primero desde la familia y luego desde las instituciones”[5]

Definido este concepto, vemos la importancia del manejo de la disciplina dentro de las instituciones en las que crecemos. La escuela y la familia. Debemos preguntarnos, qué tipo de ser humano queremos guiar, si la obediencia ciega y la sumisión garantiza la construcción de un mundo mejor, o, por el contrario, queremos que nuestros chicos apunten a tener una moral autónoma en contraposición a la moral heterónoma anteriormente definida. Lo importante y lo más aterrizado es hablar de la existencia de nuevos modelos en donde se cambia totalmente la visión del proceso de enseñanza-aprendizaje. Considero que es imposible ceñirse de manera cerrada a estos modelos, lo importante es generar nuevas dinámicas dentro del aula, que sea el amor y el compromiso del docente, junto con los estudiantes, los creadores de un espacio en el que todos van a aprender.

En medio de este panorama, debemos pensar en métodos didácticos que nos permitan regular de manera diferente la disciplina en el aula, teniendo en cuenta, que el manejo de ésta nos define la visión que tenemos del estudiante, del proceso de enseñanza, de nosotros mismos y sobretodo, de la importancia que le damos a la educación como el único medio para pensarnos un mundo mejor. Lo principal que debemos hacer es romper con cualquier modelo, propuesta, ideología que nos sitúe en un lugar más arriba que cualquier ser humano y, que pretenda generar una relación de poder. No, lo primero, desde mi corta experiencia, es atravesar el portal del salón con mucha seguridad, pero sobretodo, con una sonrisa y no hablo de una sonrisa hipócrita sino de la sonrisa que construye, que abre puertas.

Lo segundo es tratar de establecer unas normas básicas para el buen funcionamiento de la clase, estas no deberán ser vistas de manera impositiva, sino producto del consenso y de la participación de todos -El silencio mientras sus compañeros y el profesor hablan, pedir la palabra, una buena presentación, mantener el orden del salón - La reflexión debe ir acompañada de toda norma que se quiera establecer, demostrarles a ellos a partir de sus propias deducciones o realizar actividades que permitan determinar la pertinencia de las normas. De esta manera, se evita que la disciplina se desenvuelva entre el premio y el castigo, sino que se vea y se interiorice como un deber de todo ser humano dentro de los espacios y contextos en que se encuentre

No siempre los estudiantes van a estar dispuestos a seguir de manera detallada muchas normas, son niños con una energía que los desborda, con problemas que se tornan incomprensibles e inmanejables, es por eso que no debemos verlos como simples receptores de normas, hay que enseñar a que sean activos en su proceso de formación, que tengan la capacidad para reconocer sus errores y para direccionar sus energías en pro de un espacio de aprendizaje.

La disciplina es, entonces, la pieza fundamental del proceso de formación de un estudiante. Cuando establecemos normas definimos un modelo de docente y guía, también puede determinar una participación mas crítica, creativa y autónoma de los estudiantes. Es difícil construir un método eficaz para el manejo de la disciplina en el aula escolar, puesto que no estamos tratando con pequeños robots que son reprogramados, pero si es muy pertinente replantearnos el concepto de disciplina y asumirlo como un medio para crear un espacio de comprensión, de justicia, de respeto, que debe estar nutrido de cosas innovadoras, de sorpresas para que los estudiantes puedan llegar aprender desde la posibilidad de comunicarse, de generar preguntas, de contrastar opiniones, de investigar y de generar soluciones.

 

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[1] http://ylang-ylang.uninorte.edu.co/objetos/educacion/manejo-de-la-discip...

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Disciplina

[3] http://hadoc.azc.uam.mx/enfoques/tradicional.htm

[4]http://ylang-ylang.uninorte.edu.co/objetos/educacion/manejo-de-la-disciplina-escolar/modulo1/modulo1.swf

[5] http://www.filosofiafacil.com/Tema%209.La%20accion%20moral%20y%20Teorias%20eticas..pdf

Por: IsaCe

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