17 de Abril de 2014
11 Enero de 2013 | Noticias | (Colombia)

Libertad

Libertad
Foto:

La libertad es una cuestión de recursos y falta de restricciones. Sin embargo, generalmente, la libertad no posee recursos. A la libertad siempre la acompaña el error y para no errar se necesitan recursos. Las personas son libres de perseguir sus metas, pero también son libres de errar. La libertad nos garantiza falta de restricciones pero no garantiza que se cumplan nuestros deseos.

En nuestra sociedad, la libertad individual está constituida, principalmente, como libertad de consumo. Que depende de la presencia de un mercado efectivo que a su vez asegura las condiciones de su presencia. Ahora se es libre para consumir pero no para tratar de hacerse con la riqueza y el poder. Con el establecimiento del consumo como foco y campo para el juego de la libertad individual, el futuro del capitalismo parece más seguro que nunca. El control social se convierte en una tarea más fácil.

La libertad está en el foco cognitivo y moral de la vida, y posee consecuencias trascendentes para cada individuo y para el sistema social en su conjunto. Los intereses del consumo hacen ahora que las ambiciones y esperanzas de los oprimidos, sin peligro alguno, se canalicen lejos de las estructuras de poder y cerca de la mejora de sus aspectos materiales. Las preocupaciones del consumidor han sustituido a las ambiciones de poder. Este es el resultado y la única recompensa por la opresión en el trabajo, que es la única salida para la libertad y la autonomía derivada del sector más grande e importante de la vida. La lucha por el poder, dentro de lugar del trabajo, crea también la rivalidad individual en el mundo del consumo. Donde los consumidores más óptimos son los que poseen los mejores trabajos.

El sistema capitalista, en su fase de consumo, se perpetúa así mismo por medio del placer. Si los consumidores no se movieran por el principio del placer, la economía tendría efectos desastrosos. Habiendo ganado la lucha por el control de la producción, el capital puede darle rienda suelta al principio del placer, dentro del mundo de consumo. Para el consumidor la realidad no es enemiga del placer. La realidad, tal como la experimenta el consumidor, es una búsqueda de placer. Donde la libertad tiene que ver con la elección entre una satisfacción mayor y menor. Para el sistema de consumo, un consumidor feliz de gastar es una necesidad. Y para el consumidor individual gastar es un deber. La vida de consumo no promete más que alegría, sensual y directa, por medio de la comida sabrosa, del perfume agradable, de la bebida tranquilizadora, rodeado de objetos elegantes y brillantes gratos a la vista. Con tales deberes, ¿quién necesita derechos?

La orientación del consumo guía la vida individual por medio de los medios de comunicación, especialmente la televisión. La orientación del consumo es el factor principal de integración social. El capital, en nuestro actual sistema social, ocupa a la población actual como consumidora. Y ser consumidor no requiere de la intervención activa del Estado. El mercado de consumo cuida de que se produzca el consenso y de que se dé una conducta social apropiada. Sin que sea una necesidad el consenso ideológico. Todo lo que se requiere para la integración social es que los individuos, que persiguen las satisfacciónes de sus necesidades, cada día mayores, se orienten hacia el mercado.

La libertad siempre es poder en la medida en que hay otros que están limitados. La libertad es un derecho universal y el mecanismo por el que se produce y reproduce el orden social. La libertad es el privilegio que une a la red social.

No obstante, la libertad individual ahora surge por la incertidumbre que crean las presiones sociales. Y la economía capitalista es el territorio donde se practica la libertad de forma menos restringida.

El capitalismo define la libertad como la capacidad de guiar la propia conducta solamente por el calculo de medios-fines. Donde las personas son vistas como si fueran medios para cumplir fines, como cosas útiles para algo. Para la existencia de la libertad moderna es necesario que alguien se mantenga no libre. Ser libre significa tener el permiso y ser capaz de mantener a otros no libres. Al igual que en el pasado, la libertad moderna sigue siendo selectiva. Sólo una parte de la sociedad puede lograr la libertad. La libertad sigue siendo una restricción, una coerción y una regulación normativa. En la sociedad moderna sólo es libre la gente privilegiada.

La libertad tiene una estrecha relación con la individualidad y el capitalismo. Y ahora, es precisamente este vínculo el que se proclama como desaparecido. Toda la libertad que podemos hallar en nuestra sociedad no está adoptando la forma del individuo autoacertivo, independiente y soberano. El individualismo y el capitalismo ya no se sirven mutuamente.

El capitalismo ha superado al individualismo y ahora está menos moldeado por él que antes. En verdad, hay señales de que el individualismo puede ser disfuncional para el capitalismo moderno. El individualismo es imposible si se aplica sin reservas el principio de libre competencia del capitalismo. La competencia tiende a desviar el estado de equilibrio, haciendo que cada vez sea menor el número de personas que pueden competir. Pues la mayoría de las oportunidades empiezan a ser controladas por un número de personas, en constante disminución, que eliminan a los demás por medio de la competencia. Así, se determina quienes son los servidores de los pocos que ganaron. La competencia libre elimina y monopoliza, haciendo que la libertad individual se limite a una parte cada vez menor de la población.

El capitalismo hoy no se define por la competencia, hace mucho tiempo que dejó de ser un territorio “libre para todos”. En cambio, es un sistema altamente organizado, manejado y vigilado desde un número limitado de centros de control, cada uno provisto de medios tecnológicos muy potentes y costosos para recoger y producir información. No obstante, el individuo autoafirmativo de la temprana era capitalista, interesado en establecer su propia identidad y hacerla aprobar socialmente, sigue muy vivo: sólo que busca la solución de sus problemas en otra esfera de la vida, y por lo tanto emplea herramientas diferentes. En todo caso, la libertad de elección, y el modo autoafirmativo de vida que va con ella, es hoy una opción abierta y accesible a un sector mucho mayor de la sociedad. He aquí los mensajes del libro reciente de Zygmunt Bauman, titulado libertad.

Por: Daniel Uribe spinel/

VOTOS: 6
Cómo le pareció esta publicación?
Su voto: Ninguno (6 votos)

Opiniones

0

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión. Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí