20 de Diciembre de 2014
20 Enero de 2013 | Noticias

Montar una gran lavandería

Montar una gran lavandería
Foto:http://colombiaopina.wordpress.com/

De manera valerosa el presidente de Fedegan, el gremio que reúne al sector ganadero nacional, señor José Félix Lafaurie, ha denunciado en entrevista concedida a Yamid Amat para El Tiempo[1], que el proceso de La Habana entre el gobierno colombiano y las Farc sólo apunta a montar una gran lavandería de activos de la narcoguerrilla y a la concesión de indultos a criminales, secuestradores y asesinos.

Y esa es la visión que tiene no sólo Fedegan, sino amplísimos sectores de la sociedad colombiana ante un proceso prefabricado a espaldas de la población con montajes legislativos favorables a los terroristas, quienes a su vez no están verdaderamente representados en la mesa de diálogos, pues los voceros de las Farc apenas si representan el 30% de las estructuras criminales de esa organización armada ilegal.

Lastimosamente el gobierno colombiano ha optado por la vía de descalificar con epítetos tales como “dementes”, “enemigos de la paz” etc., a quienes se han atrevido a hacer públicos sus cuestionamientos; y es que el presidente Santos y su equipo de gobierno recurren al señalamiento público, por demás injusto, aprovechando la exposición mediática de sus propias y particulares concepciones en este país –donde- la gente se acobarda y no dice lo que piensa. Cuando a alguien… por una circunstancia especial, le toca hablar con carácter y firmeza[2], el gobierno recurre a los medios de comunicación para insultar y descalificar.

Enumera Lafaurie cinco razones irrefutables para señalar que el proceso de La Habana conduce a una falsa paz y que ya hemos expuesto en esta columna digital. Primero: en esta negociación las Farc no está compactadas. Se debe garantizar que guerrilleros, milicianos y el PC3 (Partido Comunista Clandestino) se desmovilicen. Segundo: si se firma lo que llaman paz, lo que habrá es una gran lavandería de activos de la guerrilla. Tercero: las Farc no han abandonado su pretensión de tomarse el poder por las armas ni abandonan la combinación de todas las formas de lucha, y siguen victimizando al pueblo que dicen defender. Cuarto: el país no va a aceptar que se pacte impunidad con la guerrilla. Quinto: las Farc son narcotraficantes y terroristas [3].

Acierta el presidente de Fedegan cuando define cualquier eventual acuerdo en La Habana como el establecimiento de una paz retórica, de una paz urbana mediática y falaz alimentada por los medios y por quienes tienen intereses politiqueros y oportunistas en ella. Porque el 70% de las Farc van a seguir delinquiendo en el narcotráfico y utilizando el terrorismo para asegurar su negocio. Quizá con otro nombre y de la mano con las Bacrim no van a abandonar su lucrativo negocio a cambio de unas curules, porque la impunidad ya la tienen garantizada.

Ya veremos a las Farc que sean legalizadas utilizando todos los aparatos políticos, como el MOVICE, para defender a los bandidos que permanezcan en armas, toda baja o captura será presentada como un atentado contra la paz, como una persecución contra sus militantes, agitar el fantasma de la “masacre” de la UP será el mecanismo para neutralizar o tratar de deslegitimar la acción del Estado contra los criminales.

Son más los colombianos que creen que la mejor garantía de seguridad y de paz como sinónimo de convivencia es la aplicación de la ley. Los Estados no pueden relajar aquellas normas que obligan a los ciudadanos a comportarse civilizadamente. Este llamado proceso de paz abre una brecha gigantesca, porque está intentando volver conexos los delitos del narcotráfico, los de lesa humanidad o los crímenes de guerra con el delito político. Quienes votaron por Santos le dieron un mandato claro y preciso, continuar la consolidación de la política de seguridad democrática del gobierno anterior y este proceso absurdo no estaba en ese mandato ni en su programa.

Es cierto que Colombia necesita la paz, pero no por el camino que se escogió. Mientras más días pasan, más legitimidad se les da a las Farc, más réditos políticos, más reconocimiento internacional e interno, y al mismo tiempo se les está dando oportunidad para fortalecerse. Es su forma de ganar tiempo. Esto es algo que como los ganaderos millones de colombianos le estamos pidiendo a Juan Manuel Santos entienda y reconozca.

[1] Ver entrevista completa en: EL TIEMPO, DEBES LEER. El proceso de paz no va para ninguna parte. Domingo, 20 de enero de 2013. Página 2.

[2] Ibíd.

[3] Ibíd.

 

Por: NUEVAS OPINIONES

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Comentarios

Libre Expresion

Libre Expresion

21 Enero de 2013
10:40 am

Cuales serán las verdaderas motivaciones para que el señor Lafaurie se oponga al proceso de paz, el dice que por que las FARC ha victimizado a muchos ganaderos, pero él apoyo el "proceso de paz" con los paras y estos asesinaron muchos más campesinos. Será que al señor ganaderos solo le da dolor por unas víctimas y otras no. O le gustan más las acciones de los paras que la de las guerrillas, todos son seres humanos que merecian vivir.