20 de Septiembre de 2014
4 Febrero de 2013 | Noticias | (Colombia)

En alimentos balanceados: las trasnacionales se llevaron el gato al agua

En alimentos balanceados: las trasnacionales se llevaron el gato al agua
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Colombia nunca fue soberano en la producción de alimentos balanceados. Desde los 50, las intervenciones norteamericanas en nuestra economía sometieron su elaboración a las importaciones de materias primas y créditos extranjeros.

Con la apertura económica la situación no mejoró. El sueño de exportar se convirtió en la pesadilla importadora. Se reemplazó el sorgo, de producción 100 por ciento nacional, por el maíz amarillo, en el que los norteamericanos nos llevan una diferencia de 56 a 1 en hectáreas de 10 a 2 en productividad. Hoy se importa, además del maíz, fríjol y torta de soya, sorgo y más del 80 por ciento de los cereales, indispensable para la dieta del ser humano.

Las importaciones, contrario a la propaganda neoliberal, no redujeron el precio de las materias primas. Desde 1995, el precio del maíz se elevó 600 por ciento y el del frijol y torta de soya 500, según datos del Banco Mundial. La política de apertura y de los TLC´S condena al país a la dependencia de productores internacionales (sequías, baja producción o aumento del consumo) y el Gobierno Nacional no quiere recuperar lo perdido. Al revés, diversificó sus importaciones de Argentina y Paraguay.

El segundo eslabón de la agroindustria, porcicultura, piscicultura, ganadería y avicultura, sufre lo contrario. Las empresas extranjeras reducen el precio para quebrar la competencia y, asegurado el monopolio, lo aumentan, recurriendo al dumping, a la presión y a la publicidad engañosa. El libre comercio no funciona como sueñan en la Organización Mundial del Comercio, es, en realidad, un picnic de buitres.

En Antioquia, más de 100 empresas se dedican a la producción de alimentos balanceados. 75 registran ingresos operacionales por encima de los nueve mil millones de pesos; lista que encabeza Solla con ingresos de 1.302.765. La generación de empleo, a nivel nacional, alcanza el 3 por ciento del registrado por toda la industria, y es el 6 por ciento de la producción bruta industrial colombiana.

Estas empresas, que deben invertir en tecnología y máquinas para lograr subsistir, pues el sector es intensivo en capital, competirán con transnacionales en igualdad de condiciones, según las reglas del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos: expropiación indirecta, trato nacional (Cada parte otorgará a los proveedores de servicios de otra parte un trato no menos favorable que el que otorgue), y acceso al mercado (ninguna parte podrá adoptar o mantener, (…) medidas que impongan limitaciones sobre: número de proveedores de servicios, o la exigencia de una prueba de necesidades económicas, el valor total de las transacciones, el número total de personas naturales que puedan ser empleadas en un determinado sector de servicios…).

Cargill, la empresa más importante del mundo en la industria, tiene negocios en 75 países del mundo, 50 por ciento de sus trabajadores están en los países en desarrollo y produce 14 millones de toneladas de alimentos para animales. Sus ingresos operacionales en el 2011 fueron de 119,5 mil millones de dólares. Actualmente, obreros de su planta en Argentina protestan por el irrespeto permanente a la convención colectiva; otros dos mil, en Estados Unidos, serán despedidos desde el primero de febrero, so pretexto de la sequía que redujo la demanda de granos.

Monsanto, otras de las trasnacionales que integran la International Feed Industry Federation (IFIF), estima “fuertes” ganancias para el primer trimestre del 2013, llegando a dos mil 900 millones de dólares, producto de las ventas en Latinoamérica y de la especulación en la Bolsa de Valores. Tiene demandas por publicidad engañosa, uso indebido de semillas transgénicas, monopolio de mercado, uso de semillas suicidas o de una sola producción, crear grupos de presión para aumentar la cantidad de glifosato permitido en las cosechas o cambiar la legislación respecto a los alimentos genéticamente modificados, en países como Argentina, India, China, Estados Unidos, Inglaterra, Haití y Brasil.

Monsanto y Cargill, incluido el grupo de trasnacionales de la IFIF, controlan el mercado de patentes. Las transnacionales en investigación, producción de alimentos balanceados y materias primas, se llevaron el gato al agua

Las empresas antioqueñas, poderosas en Colombia, débiles en el concierto internacional, serán absorbidas o arrasadas por las multinacionales de la agroindustria. La competencia resulta un chiste de mal gusto, aunque los presidentes de las principales empresas del sector, Solla, Italcol y Contegral, se muestren optimistas con el acuerdo bilateral.

Defender la producción de alimentos balanceados en nuestro territorio es defender el trabajo nacional, sus sindicatos y luchas, obligar a la industria a aupar la investigación científica y tecnológica y consolidar la soberanía alimentaria, garantizando comida y bienestar a la población.

 

Por: Yamid López Sepulveda/

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Comentarios

criticoncolombiano

criticoncolombiano

5 Febrero de 2013
10:19 am

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