23 de octubre de 2014
8 Febrero de 2013 | Noticias | (Colombia)

Las dificultades del proceso de paz

Las dificultades del proceso de paz
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 ¿Es posible la paz?

El actual proceso de paz no está afectando la seguridad del país, como hace ver el uribismo. Pues la ofensiva sobre las FARC continúa y no ha habido tipo alguno de despeje. Sin embargo, aunque existan grandes coincidencias entre el Gobierno y la guerrilla, el proceso enfrenta grandes dificultades.  

En primer lugar, el punto diez de la “política de desarrollo integral”, pospuesto por las FARC, busca implementar territorios campesinos autónomos de la jurisdicción gubernamental. De llegarse a implementar ese punto, ¿no daría paso ello a un nuevo Caguán? De la misma manera, los TLC firmados por Colombia son un serio obstáculo para una reforma agraria. ¿Cómo llegar a acuerdos cuando las FARC quieren revisar los TLC ya firmados?, ¿la simple titulación hace competitivos a los campesinos en el exterior?

En segundo lugar, en materia jurídica, las FARC no están aceptando someterse a tipo alguno de justicia transicional. Que implicaría que los guerrilleros que han cometido crímenes de lesa humanidad paguen cárcel. Además, la Constitución impide hacer política a quienes han cometido crímenes de lesa humanidad. La amnistía y el indulto están prohibidos por la Constitución. Por ello, el presidente Santos necesita cambiar la Constitución, y hacer una ley estatutaria que realice la reforma toma un año en el Congreso.

En tercer lugar, el narcotráfico es otro punto. Nada garantiza que las FARC dejen ese negocio después de firmar un proceso de paz. Así como ahora hay ‘bacrim’, perfectamente el país puede continuar con nuevas ‘farcrim’.

Ahora, en cuarto lugar, una gran dificultad para el proceso de paz la representa el uribismo. Álvaro Uribe Vélez necesita que se recrudezca el conflicto, para que así el Centro Democrático pueda reagrupar sus fuerzas y retomar el poder. Uribe está esperando que el incremento del conflicto le dé la razón. Su movimiento le apuesta a una intensificación del conflicto en medio de las negociaciones, y ello es de esperarse por la forma en que está planteada la negociación. El tiempo cada vez más le escasea al presidente Santos.

En quinto lugar, las FARC manejan el tiempo de la selva, muy diferente al tiempo que maneja el Gobierno. El Gobierno habla de meses, las FARC de año y medio. Ante la urgencia de los resultados, se requiere que la percepción del proceso vaya para alguna parte. El principal enemigo de la paz, antes que el uribismo, es el tiempo. El Gobierno tiene hasta noviembre para resolver la paz de Colombia. Dependiendo de lo que pase con el proceso de paz se sabrá si el que sale ganando es el presidente o es el uribismo. La puja ahora es entre las élites urbanas y las rurales. Para asegurar su reelección, el presidente Santos necesita que la mesa avance. Donde las negociaciones se estanquen, o la seguridad del país se vea comprometida, las aspiraciones del presidente estarán afectadas.

Por el momento, lo más probable es que el uribismo sume ganancias. Laz paz se sigue negociando en Cuba, en medio del conflicto en Colombia. Del futuro de la negociación depende mucho el papel que jueguen los medios. La opinión pública debe ser concientizada sobre los problemas y enfrenamientos, que son normales en un proceso de paz. Para que así el amarillismo deje de favorecer intereses electorales personales, y el que gane sea el país. Ya que aunque se ha incrementado el pesimismo sobre las zonas urbanas, la esperanza no se ha perdido. 

 

Por: Daniel Uribe spinel/

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