22 de octubre de 2014
24 Febrero de 2013 | Noticias | (Colombia)

Al pollo no le crecen tantas alas

Al pollo no le crecen tantas alas
Foto:paola velasquez

Dos libras de papa pastusa, una libra de arroz, una libra de alas de pollo sin costillar, dos cebollas cabezonas, un tomate grande y una panela, estos son los ingredientes que compra Héctor Morales para el almuerzo de hoy.

Los dedos sucios y arrugados de don Héctor se mueven en el bolsillo de su pantalón azul oscuro, intentando sacar un viejo billete de diez mil pesos y algunas monedas que se alcanzan a escuchar, El es uno de los tantos colombianos que vive con un salario mínimo y tiene una familia que alimentar.

"Espere vecino yo le doy los quinientos sencillos dice este hombre para que me devuelva los tres mil pesos en billetes".

Recibe su bolsa a rayas azul y verde y camina lentamente, mientras mueve la cabeza para saludar a sus vecinos, las calles sin pavimentar , la abundancia de perros durmiendo bajo el sol del medio día y las cuadras atiborradas de niños gritando, reflejan el paisaje escondido de las periferias en Bogotá.

Seis calles antes del rio Bogotá, en el barrio palmitas, localidad de Kennedy, frente al parqueadero de los buses Copenal, se observa a mitad de la cuadra una de las pocas casas con plancha de dos pisos a medio terminar, allí vive Héctor en compañía de su esposa Silvia Mosquera y sus tres hijos, Camila, Wilmar y Arley, este humilde maestro de construcción tiene arrendado un apartamento con dos habitaciones, baño, cocina y patio de ropas compartido desde hace siete meses, el debe pagar mensualmente sin servicios públicos $260 mil pesos.

Su esposa aunque desempleada, rebuscadora, tiene un puesto de arepas frente al parque del barrio, el dinero producto de las ventas pese a ser poco es una ayuda considerable para el hogar Morales Mosquera, con estos ingresos de $ 115 mil pesos mensuales se pagan servicios.

El señor Morales ríe irónicamente cuando pregunto qué hará con los $ 22.800 pesos que decreto el ministro de hacienda Mauricio Cárdenas como aumento del salario mínimo para este año 2013.

Su sonrisa de desvanece y responde con tono molesto: eso es un insulto para los trabajadores después de pagar arriendo, comida, servicios y transporte, termino valiéndome de mis vecinos para terminar el mes con algo de dinero, y eso que Silvia mi esposa me colabora.

Al otro lado de la ciudad el presidente de la Confederación General de Trabajadores (CGT) Julio Roberto Gómez Esguerra, califico con una voz igual de contundente a la de don Héctor de "miserable" el salario mínimo de 2013 al considerar que no alcanza para mucho.

Días atrás en un prestigioso medio de comunicación, La F.M, Gómez Esguerra le dijo al presidente Juan Manuel Santos que "así no se alcanza la paz", haciendo incrementos que golpean a la mayoría de colombianos, que tienen que hacer hasta lo imposible para que los ingresos les alcancen.

No es mentira lo que dice el señor de la CGT, comenta doña Silvia, “el gobierno piensa que con $ 589 mil pesos mensuales se puede mantener una familia, imagínese si se me enferma un niño, transportes, medicamentos, o cuando piden tareas en el colegio caras, incluso las salidas pedagógicas, nuestro presupuesto no se puede estirar tanto”.

Por el contrario la presidencia de la república a través de su portal web, dice que con este reajuste se busca garantizar dos objetivos fundamentales: la equidad y la generación de oportunidades de trabajo formal para todos.

De acuerdo con el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas, esto significa que la remuneración mínima en Colombia pasará de 634 mil pesos a 660 mil pesos mensuales, es decir un incremento positivo del 4,02 por ciento.

Tras airadas discusiones a finales del año pasado el aumento establecido fue de 760 pesos diarios, que en una familia de cuatro, cinco, seis o hasta más personas es debatible.

Don Héctor, quien esta pelando las papas que compro hace un rato apenas comprende la palabra inflación o las razones para que los empresarios se abstengan de subirle un poco más a aquellos discutibles salarios, el solo entiende que no podrá comprar alas de pollo todos los días y mucho menos volver a comprar alimentos para la cena de hoy.

“Lo mismo del almuerzo se deja para la comida o para empacar mañana para el trabajo porque al pollo no le crecen tantas alas”

Por: Paola Velasquez/

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Comentarios

osgir

osgir

25 Febrero de 2013
9:33 am

Notable tu estilo.