23 de octubre de 2014
26 Febrero de 2013 | Noticias | (Colombia)

La ilusoria reforma a la Salud

La ilusoria reforma a la Salud
Foto:EL ESPECTADOR

Hace unos 2.500 años Sócrates lo sentenció: “Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”. Sencillo, allí está buena parte de la esencia de la salud pública, prevención. En Colombia por solo unas tres enfermedades crónicas mueren anualmente cerca de 100 mil personas (la mitad de ellas por males coronarios). Una verdadera catástrofe, ya que la mayoría son intervenibles y tienen factores de riesgo modificables. Es decir están en manos de cada persona, de su criterio y dependen de su “Factor Socrático”.

En un sistema de salud se busca o que los recursos alcancen para tratar más enfermos, o que haya más gente saludable. Un país democrático, avanzado y desarrollado, preferirá lo segundo (Australia y Canadá son ejemplos dignos de emularse). Sin duda es lo deseable y es uno de los indicadores que pesa en el Índice de Desarrollo Humano y en la calidad de vida; en otras palabras en el bienestar y la legítima felicidad de la gente.

Pero el economista ministro de salud Alejandro Gaviria, piensa distinto. Considera esencialmente, que el problema del sistema de salud colombiano es el manejo y control de los recursos. La periodista María Isabel Rueda le hace una “entrevista-primicia” al ministro economista. Sin darse cuenta de la “descachada” de ambos, la sobradora comunicadora muestra la tal reforma como algo que salvaría al país y podría catapultar a Santos a la reelección. Su jefe en la radio (lego en el asunto) le hace eco y cree que sería la noticia del año. Pero hay sutilmente un gran engaño por los principios económicos (¿neoliberales?) del ministro o por su impericia en temas de salud y falta de sensibilidad social genuina.

Su cacareada reforma a la salud, apunta como blanco a las EPS que son parte del problema, pero no lo fundamental. Casi toda la entrevista de la Rueda se focaliza en el manejo de los recursos y el control político. No ofrece reformas de fondo. No acaba las EPS, achica su red y las convierte en “gestoras de salud”, con la diferencia de que les quita el disfrute de la plata y se la entrega a una especie de nuevo Seguro Social (Misalud). En teoría se elimina la intermediación, pero ¿quién garantiza que se extirpe la paquidermia del estado?

Como lo dice el médico Gustavo Aguilar Vivas experto internacional en salud pública, “hay un apetito por manejar recursos como si ese fuera el problema fundamental. Preocupa que no se toquen temas estructurales y se haga énfasis en si las EPS manejan o no dineros”. Afirma que el gobierno debe decidir qué salud se les va a ofrecer a los colombianos, en forma ilimitada o limitada. De lo contrario la siguiente crisis podría ser peor.

En el nuevo sistema todos los colombianos quedaríamos afiliados a Misalud (el nuevo ISS). Las EPS podrían ser administradoras con una gran red de prestadoras de servicios agrupadas en tres niveles. Se fortalece el centralismo financiero con mayor poder y control político (¿politiquero?) de gobernaciones y alcaldías. Se acaba la “meritocracia” en el nombramiento de directores de ESEs y hospitales, por la aparente manipulación de los concursos. Alcaldes y gobernadores designarían a dedo. Aparentemente se mejoran los derechos asistenciales (POS) dejando solo una lista negra de servicios estrafalarios como tratamientos estéticos (esto es positivo, pero inmanejable y lleno de buenas intenciones).

Como lo expresa el Dr. Aguilar: “¿Hasta qué punto se mejora la gestión de manejar el riesgo y disminuír los costos? ¿Cómo hacemos para que la gente esté sana? Sin promoción y prevención aquí no hay plata que alcance”. Allí está el meollo del asunto, la gran reforma hasta ahora conocida tiene fijación estricta en el control de dineros y no en verdaderas políticas transformadoras que propendan por un país más saludable. Si de los 20 billones que al menos cuesta el sistema asistencial (un saco roto) destináramos un 30 por ciento a hacer verdadera educación y formación en promoción de la salud y prevención de la enfermedad, sería mucho lo que ganaríamos salvando vidas. Se mejorarían los índices de bienestar y productividad, haciendo que haya mucha menos gente enferma que desgaste el sistema asistencial.

Ese si sería el gran “revolcón”, la verdadera transformación estructural como la soñaba el ministro médico Juan Luis Londoño, quien murió accidentalmente hace 10 años y se llevó sus propuestas. Pero el ministro economista Gaviria anda descrestando a mediáticos comunicadores como la Rueda (¿tragan entero?) ofreciendo tener más plata para atender a más enfermos. Eso es ni más ni menos que combatir la gordura ampliándose el cinturón.

fabio12@gmail.com
Twitter: @fabioarevalo

Por: FABIO AREVALO ROSERO MD/

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Comentarios

Jorge Enrique Acevedo Acevedo

Jorge Enrique Acevedo Acevedo

26 Febrero de 2013
7:23 pm

Es decir se volverá a lo del ISS, tanto rodar y hacer para retroceder, pero en sí el problema de la salud no será resuelto mientras sea mirado como un botín, como quien dice bajo el alero del neoliberalismo. Lo invito a que vea mi punto de vista en mi comentario "La salud colombiana" también en soyperiodista.com. Gracias.

osgir

osgir

26 Febrero de 2013
2:22 pm

La medicina aquí la tratan como si fuese un apéndice de lo económico y por ello nunca aciertan.

La medicina debe prevenir, tratar y crear .