

Las imágenes vistas a través de los noticieros de televisión y logradas por las cámaras del “Noctámbulo de Citytv”, son una prueba fehaciente de la intolerancia con la que los taxistas frecuentemente acuden para dirimir los conflictos, cuando se suscitan a diario diferencias con los usuarios de tan preciado servicio público.
Es como si los conductores de taxis, ante el inminente peligro que conlleva la profesión que ejercen, dado que es considerada de alto riesgo, tuvieran la errada convicción de que ante cualquier dificultad, por más mínima que ella sea, adquirieron por la fuerza de la costumbre, la autorización para reaccionar de manera violenta y desmedida contra sus imaginarios atacantes.
Y lo que es peor, es que en un típico concierto para delinquir, como que actuaron en gavilla y esgrimiendo armas contundentes –palos, bates y varillas-, agredieron de manera salvaje a 2 inermes hombres, quienes al parecer se negaron a saldar la diferencia de una carrera, equivalente a la mínima cuantía de $ 500 pesos.
El peregrino argumento del taxista de marras, en el sentido de que obró en “legítima defensa”, no tiene asidero legal ni validez alguna, toda vez que a la luz del Código Penal vigente –artículo 32 de la Ley 599 de 2000-, la ausencia de responsabilidad se configura en estos casos, cuando: “se obre por la necesidad de defender un derecho propio o ajeno contra injusta agresión actual o inminente, siempre que la defensa sea proporcionada a la agresión”; circunstancia que no se dio en este específico evento, porque los alevemente agredidos fueron los pasajeros, que simple y llanamente se apertrecharon desde un principio dentro del taxi, a fin de evitar la golpiza que les propinaron sus victimarios.
¿Es acaso proporcional entonces el presunto ataque de los pasajeros con relación a la legítima defensa que invocan ahora los taxistas?
Aquí lo que existió de cabo a rabo es un exceso por parte de los conductores del servicio público –taxistas-, quienes se amotinaron para linchar a los indefensos pasajeros, haciéndolos pasar mendazmente por atracadores, al punto que después de haber consumado la presunta conducta de lesiones personales agravadas, se marchan muy orondos del sitio de los acontecimientos, sin advertir que eran filmados por un camarógrafo, que por fortuna conoció del asunto, pues de lo contrario, estos bochornosos y reprochables actos punibles, seguramente hubieran quedado en la absoluta impunidad.
Luego, si bien las autoridades de policía deben tomar las acciones pertinentes para proteger la vida de los conductores de los taxis, a diario fustigados por el flagelo de la violencia urbana, también lo es que la ciudadanía debe sentir confianza y seguridad al hacer uso de tan controvertido servicio público, pues claro está que tanto a unos como a los otros, les está vedado desde siempre, ejercer la justicia por sus propias manos, razón por la que la defensa a la que aluden y acudieron los taxistas, refulge desde el extremo que se la mire razonablemente ilegítima.



Comentarios
eugenio miltorres
22 Enero de 2011
4:50 pm
De los dos arrepentidos se valga la poli para capurar a los otros implicados y que vallan guardando alguito para pagar la incapacidad de los apaleados pero con un buen abogado y una conciliacion,todo seguirá como si nada hubiese pasado.
NoMeHallo
22 Enero de 2011
2:06 pm
De acuerdo con tu analisis Orlando. Ello no puede ser de ninguna manera un acto de legitima defensa. Mas bien es un acto de salvajismo y una gran falta de control de los impulsos agresivos. Es como si aprovecahran una situacion para sacarse la rabia que tienen adentro, o sus instintos asesinos.
osgir
22 Enero de 2011
10:48 am
Ahí, el producto de tener presidentes MATONES que enseñan la celada como parte de su política.
Humo Report
23 Enero de 2011
4:40 pm
AJA, muy cierto!