

LOS MICOS DE PATARROYO: ¿OBSESIÓN, DEFENSA DE RECURSOS NATURALES O ESTRATEGIA COMERCIAL?
Extraña, por decir lo menos, resulta la iniciación de siete procesos jurídicos, ¡siete!, en contra de Manuel Elkin Patarroyo por parte de la Doctora Ángela Maldonado y su grupo, de los cuales ya fue exonerado en cuatro, mientras los demás siguen su curso legal con previsibles similares resultados. Las demandas obedecen, según Maldonado, al tráfico de primates y a la utilización indebida de especies para experimentación biomédica.
Desconoce la Doctora Maldonado la existencia de permisos expedidos por Corpoamazonia, la autoridad competente, que son vigilados por un comité en el que tienen asiento autoridades ambientales, profesionales veterinarios y miembros de la comunidad que están presentes durante las fases de captura, experimentación, tratamiento y liberación de los monos y cuyos informes tienen valor legal.
Que se presenten siete demandas por los mismos hechos, se organicen simposios a los cuales asisten 15 personas y tengan que completar el cupo del auditorio con estudiantes de colegio (ver fotografía), que se convoque a un nutrido grupo de curacas amazónicos de los cuales apenas asisten tres, se publiquen agresivos artículos de prensa en Colombia y en el exterior y se pregone a los cuatro vientos la comisión de supuestas irregularidades ya suficientemente analizadas y rechazadas por las autoridades competentes obliga a algunas reflexiones sobre el verdadero espíritu que anima a estas personas. ¿Será que acusar a Patarroyo resulta rentable para ellas? ¿les genera “rating”? ¿Dinero? Sería bueno saber.
Tanta actividad parece más una sistemática, bien planeada y alimentada campaña de desprestigio y de desgaste que un interés genuino por la conservación de los recursos amazónicos.
Bienvenida la defensa del patrimonio biológico, pero sin perder la perspectiva de la tragedia humanitaria que representan 500 millones de casos y los más de tres millones de seres humanos, la mayoría niños, que la malaria enferma y mata cada año, que no pueden ser vistos como individuos inferiores a los monos que dicen proteger y menos como un mercado para explotar y llenarse los bolsillos. Es necesario mirar con cautela tanta alharaca.
Sin Patarroyo y su idea de producir vacunas de bajo costo quedaría despejado el camino para aquellos que, con pocas excepciones, ven en el mercado de vacunas y medicinas solo un negocio lucrativo, desprovisto de altruismo y consideración por la gente más pobre del planeta, que son quienes las necesitan con urgencia para tener la oportunidad de vivir.
Por eso impedir una investigación, cualquiera que sea, que busque maneras de salvar vidas es un acto criminal que debe ser detenido ya mismo.
Fernando Márquez
Ex-Jefe Sistemas FIDIC


Comentarios
moderador
20 Junio de 2011
2:19 pm
Bienvenido a Soyperiodista.com. Muchas gracia spor el aporte en este portal de libre expresión. Esta nota fue seleccionada para la edición de Soy Periodista en caracoltv.com
ikaros50
19 Junio de 2011
6:00 am
Recuedese que MEP donó su vacuna a fin de no lucrarse el sino la humanidad. Buen Colombiano pero nuestra sociedad aun NO descubre su verdaderos adalides y sigue sin reconocer meritos a quienes de verdad lo merecen.Cordial saludo.