16 de Abril de 2014
24 Junio de 2011 | Noticias | Barco de Valdeorras (O) (España)

Cinco casos reales de abuso sexual

Cinco casos reales de abuso sexual
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El irrespeto a algunos actores de nuestra sociedad, clasificados en la categoría de menores o mujeres ha sido una constante en Colombia, sin atreverme a decir que ello haya disminuido en los tiempos actuales. Ya que en tiempos pretéritos aunque ello era un lugar común quedaba sepultado por la moralidad de la época y las grandes relaciones de dependencia económica y predominio de los poderosos que se amparaban en dos presupuestos: moralidad y poder. Aquí poder se refiere a algún grado de superioridad socio-económica de un actor sobre otro. Estos cinco ejemplos reales que referiré a continuación solo pretende mostrarlos, a fin que ello nos conduzca a una reflexión hasta dónde hemos cambiado en ese aspecto y cuán importante para una sociedad sería el limar sus conductas aberrantes para dejar de ser injusta.

Acostumbraba la clase media tener chicas auxiliares del servicio llamadas despectivamente mantecas y ellas solían ser abusadas por sus patrones o por sus hijos varones. Me contaba Lorenzo X., MD, jactándose que ellos, hijo, padre y sobrinos atacaban sexualmente y en seguidilla a la indefensa mucama adolescente, María, a quién asediaban en las altas horas de la noche y uno tras otro la violentaban sin que la indefensa pudiese oponerse a tamaños abusos y posiblemente consideraría que eso formaba parte de una suerte atávica a la que los pobres y jóvenes como ellas estaban predestinadas. “Le dábamos viaje” refería L y se relamía sin atisbo de arrepentimiento alguno, como si ello fuese un acto habitual y permitido.

Josefa era una niña adolescente de cabellos rubios quien atendía una tienda de propiedad de su padre quien, era vox populis, le abusaba y prácticamente la mantenía como su sirviente y concubina, sin que la madre se diese por enterada ya que estaba separada del vejete que irrespetaba diariamente a su hija, quien indefensa ¿qué podría hacer? ante la autoridad, respeto y cariño que le imponía la figura del padre. Lo más asombroso como muchos casos en Colombia era que todo el entorno social lo sabía pero actuaba como si eso no fuese merecedor de castigo, denuncia o cualquiera otra acción. Pasaron los años y al volver me contaron que todo seguía igual, la desdichada J fungía aun como amante e hija sin que nada hubiese pasado.

Judith era una agraciada mujer y bióloga de cuarenta y seis años quien tuvo el infortunio de encontrar a un juez Departamental como amante tardío quien repetidamente le dormía con somníferos a fin de poder acceder a la joven Charo, mucama adolescente de fornidas y tensas carnes, a la cual abusaba a su antojo mientras su posible defensora Judith dormía placidamente un sueño inducido. Me contó Judith que afortunadamente cierto día ella no se comió el alimento de la tarde y una glotona amiga lo ingirió y al día siguiente le comentó que había pasado con un sueño o sopor insoportable. Tal observación despertó la sospecha de Judith quien le colocó una carnada a su amante Juez quien cayó redondo en ella y por lo tanto, descubierto, no le quedó más remedio que abandonar la relación. Seguro que ese juez no juzgado siguió haciendo sus pilatunas con tan sofisticado método en el cual ofendía a dos personas al mismo tiempo. Judith no fue capaz de denunciar al señor Juez ya que consideró que nadie creería ese cuento de tan renombrado personaje.

El famoso Doctor Reina acostumbraba ganarse la vida haciendo abortos a sus pacientes jóvenes a quienes además de cobrarle en dinero su intervención quirúrgica, una vez sedadas por el mismo les abusaba antes de someterlas al legrado. Tuvo el infortunio el Doctor que una de sus agredidas no quedó profundamente sedada. No fue capaz de defenderse del abuso pero sí recordó y como abogada que era demandó al susodicho médico quien cogido en su injusticia no tuvo mas remedio que huir de la ciudad y¿Quien sabe en que rumbos andará? o si aun sigue en sus andadas.

Este caso ilustra la necesidad del acompañamiento del paciente por otra persona en los eventos clínicos a fin que no sucedan casos de abuso parecidos a éste.

El Pirri, convenció a su asustada hija -quien dulcemente enjabonaba su cuerpo bajo la regadera- de que el iba a enseñarle algo que ella por sus quince años de edad ya era necesario que aprendiese. El, como ducho maestro le sometió a sus manoseos y consecuente abuso sin importarle el lazo de sangre que le unía ni el terror que la chica tendría ante semejante evento. La familia del Pirri se enteró pero solo una recriminación íntima recibió sin que ninguno se atreviera a denunciar ante la justicia al “ejemplar” hermano que tenían.

Estos cinco casos permiten ver que la realidad del abuso a menores y mujeres es una constante que muchas veces queda sin castigo, que no tiene edad ni rango social y que generalmente queda como una anécdota o como algo sin importancia. Los abusados en una sociedad enferma posiblemente no queden trastornados porque todos están enfermos. Pero tal aberración social ya es tiempo que se corrija socialmente desde las escuelas, las autoridades y la familia, a fin de no crear ghettos de odio que nunca se resolverán.

Denunciar los abusos aunque no seas el abusado y que las autoridades den los espacios para que se proteja al denunciante. Así como a los delincuentes armados se les persigue con prebendas y recompensas para sus denunciantes, también el abuso sexual merece tratamiento similares.

Denunciad, mujeres y hombres, denunciad.

alfredoivan50@hotmail.com

O Barco de Valdeorras.España.24062011.

 

Pd. Nombres ficticios.

Por: alfredo ivan niño maldonado/

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Comentarios

criticoncolombiano

criticoncolombiano

26 Junio de 2011
9:28 am

¡buen aporte, saludo cordial!

Fercho_Salazar

Fercho_Salazar

25 Junio de 2011
12:12 pm

Castigo severo para todos los violadores, e importante que se denuncie.

Elsa Tobon

Elsa Tobon

25 Junio de 2011
6:46 am

Al pedido de denunciar, hay que agregarle el de "crean las denuncias". Lo que describes sigue pasando. Y la queja de las víctimas es la misma: no les creen, las estigmatizan y señalan como "provocadoras" del ataque. Denuncias como esta y redes de apoyo para las victimas es lo único que ayudará.

Dhiego Fdo.

Dhiego Fdo.

24 Junio de 2011
11:12 pm

Muy buena su intervención.
Lamentablemente en la cultura del machismo, se es más hombre porque se accede carnalmente a la mucama de turno...esos son los principios que inculcan muchos padres....y el dia de mañana, esos muchachos "Machos" serán esos hombres violadores, muchas veces portadores de titulos profesionales y hasta especializaciones... Eso es lo que siembran y desgracidamente lo que cosechan las victimas.