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22 de Mayo de 2012
6 Junio de 2010 | Noticias | (Colombia)

Carta abierta al profesor Mockus

Carta abierta al profesor Mockus
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Estimado profesor Mockus.

Hacer política en Colombia no es una tarea fácil, eso seguramente usted ya lo sabe. Este es un país tradicional, temeroso, manipulable e inmaduro política, social y económicamente.  Llevamos por dentro una larga y oscura tradición de injusticia, inequidad, indolencia, maltrato, corrupción y violencia. Son más de doscientos años conviviendo con los peores vicios del ejercicio político. Lo cual, sin duda, ha afectado la manera en que asumimos nuestro papel en la sociedad. Una sociedad que se ha gestado desde la improvisación, el despelote y la burocracia. 
Ese, aunque nos rehusemos a aceptarlo, es un rasgo de nuestra identidad nacional. Y no es de extrañar, pues nacemos de un encuentro trágico entre dos culturas diametralmente opuestas. Una arraigada en la tierra y su íntima relación con el cosmos, mientras la otra nos la encontramos inmersa en una lucha sin fronteras por conquistar el mundo “civilizado”. En consecuencia somos una complicada amalgama de miedos, saberes, creencias, remilgos y supersticiones.
Eso no se cambia de la noche a la mañana, son dos siglos de mediocridad y de manipulación sistemática por parte de la iglesia y el Estado. Un Estado que lleva trastornando el desarrollo del país desde el momento mismo en que nacemos como nación. La iglesia por su lado, nos ha hecho un país temeroso de dios y de todo los que nos huele a diferente y nuevo. No es sino que monseñor abra la boca, para que los colombianos salgamos corriendo para la iglesia más cercana o nos armemos de machetes y salgamos a matarnos por defender dos colores primarios, que desde hace rato comenzaron a decolorarse.
A los colombianos, nuestros gobernantes no deben muchas explicaciones y disculpas por todos los descalabros de nuestra bicentenaria existencia. Pero el problema es que estamos tan inmersos en esas dinámicas negativas, tan contaminados por su corrupción, que no podemos distinguir una buena opción de gobierno, ni aunque nos la encontremos de frente.
Fuimos un poco más de 3 millones de ciudadanos los que nos decidimos a votar por usted. Pegamos afiches, compramos la camiseta verde, donamos el estatus en Facebook, nos hicimos fans del Partido Verde y de usted, hasta convertirlo en uno de los personajes más populares de la red social.  Eso sin mencionar que nos tomamos las calles, gritamos las consignas verdes hasta el agotamiento, pegamos calcomanías en el carro y compramos la manilla que lo proclamaba como presidente. Pero no fue suficiente.
¿Por qué? ¿De quién fue la culpa? Posiblemente de todos los incautos que pensamos que era posible derrotar la bien aceitada maquinaria política que tanto daño le ha hecho al país. Colombia es un país primitivo en materia política, pensamos que un buen gobernante debe ser altanero, paternal, mentiroso, rezandero, con una doble moral a prueba de todo, cínico, lenguaraz, rapaz y arrogante. Nos gusta que nos endulcen el oído con las promesas mil veces repetidas y nunca cumplidas, detestamos que nos digan la verdad de frente o que nos exijan sacrificios por sencillos que parezcan.
Su forma de hacer política es atípica, en un país en el que lo típico predomina. El hecho de pensar que hacer alianzas es corromper sus principios políticos e ideológicos, que no critique a sus rivales o al gobierno, que no utilice el clásico despliegue publicitario, o que responda con metáforas o parábolas, que no tenga miedo en rectificar cuando se ha equivocado, que no esté dispuesto al mercado burocrático, que sea honesto, incorruptible y en últimas un académico, son características que generan desconfianza en el electorado remilgado y rezandero, que nunca ha visto algo igual o que si lo hizo terminó tan mal que prefirieron olvidarlo.
Como no recordar el legado de justicia, igualdad, educación, dignidad, honestidad de Gaitán, Galán, Pizarro, Pardo Leal o Jaramillo. Hombres, que aunque con diferencias ideológicas tenían claro que para tener un mejor país, había que erradicar la corrupción, la burocracia, la desigualdad, la ignorancia, así como otros gérmenes de las prácticas del estado. Por desgracia, la mano oscura e invisible que por años se ha empachado con los recursos públicos, apretó el gatillo y acabó con la ilusión.
A usted por fortuna no lo asesinaron, pero sí lo sepultaron con calumnias, chistes flojos, malas interpretaciones, desinformaciones, preguntas tramposas e insidiosas. Y usted, poco dado a la canallada política y ajeno a la mafia del voto, se estrelló de frente contra un rival tramposo y brutal. Nos inflaron la ilusión con las encuestas, que resultaron más mentirosas y perjudiciales de lo pensado, pues le hicieron bajar la guardia. Un buscapleito sabe que nunca se le puede dar la espalda al enemigo, ni siquiera cuando parece derrotado, pero usted no es eso, es otra cosa. Usted es un hombre decente, en tierra de bribones y pagó la inocentada.
Está bien ser pacifico y decente, pero en esta tierra de pasiones a veces toca dejar en el perchero la buena educación y estar dispuesto, aunque solo lo aparente, a no dejársela montar. Al colombiano de a pie, le gusta la enjundia, la brusquedad, el carácter recio con un tinte malicioso y usted no es eso, no lo tiene inscrito en su ADN.
Es bonito pensar que con su discurso y su rectitud va lograr despertar el espíritu ciudadano de los abstencionistas. Que el 20 de junio, ese 54% que no participa, que no opina, que no ejerce el único derecho al cual tenemos derecho los colombianos va a votar por usted. Es bonito pensar que no es necesario hacer alianzas para ganar, que los verdes van a poder solos, pero también es exasperantemente ingenuo de su parte y esto se lo digo con el cariño y el respeto que se merece.

Sin una alianza con sectores democráticos no se va a lograr derrotar la cólera que nos tiene tan enfermos. Si usted y sus asesores no buscan establecer un frente de acción que aproveche las fortalezas de personas tan valiosas como Gustavo Petro o Rafael Pardo, cuya trayectoria, formación y experiencia es impecable y valiosa, vamos a seguir a merced de lo peor que ha engendrado la tradición política colombiana. Un frente de unión nacional por la democracia y la legalidad, es lo único que nos puede salvar de otro gobierno de Uribe.
Si usted o el partido verde no están dispuestos a generar espacios de concertación, de dialogo, de intercambio, entonces deben pensar mejor su papel en el escenario político. Los cambios que necesita el país deben comenzar a gestarse desde dentro del monstruo, desde sus entrañas. Y si usted no está dispuesto a hacerlo, entonces, estimado profesor tal vez está perdiendo su tiempo en la política, que sin duda no es un ejercicio para personas decentes y transparentes como usted.
Por mi parte, solo le puedo decir que cuenta con mi voto, y el de otras personas que nos resistimos a bajar la voz ante las atrocidades que opacan el futuro de Colombia. Muy buena suerte el 20 de junio y por favor no baje la guardia que el monstruo es grande y se alimenta de la inocencia de la gente.
  
 

Por: Juan Felipe Ladrón de Guevara/

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Comentarios

Sverner

Sverner

23 Junio de 2010
3:30 pm

Me gustó el punto. Claro que soy un poco más optimista. Creo que se está transformando el pensamiento colectivo. Creo que la tarea por el cambio ya empezo. Muchos además de votar verde, empezamos a pensar verde, a acutar verde, empezamos a rechazar los atajos, la maquinaria y el clinetelismo. Eso es un avance. Que tres millones y medio de colombianos le apuesten a una utopía significa que estamos encaminándonos a que no lo sea, si no más bien, a que sea nuestra realidad.

enrique comenta

enrique comenta

7 Junio de 2010
7:09 pm

Los que no votan confían en el gobierno y en los que votamos por el Presidente Uribe, ”con estilo frentero y todo un varón” Usted goza de alto índice de popularidad y aceptación 78xciento. Mayoría estrato 2 3 4 5 nunca conseguido por otro presidente. Ese mérito lo ganó por su tenaz laboriosidad y gallardía que lo caracterizan, trabajador incansable, gobernante entregado y comprometido con el país y su gente, Por eso volveremos a votar en masa por la -U- Haremos valer mayoría. La seguridad democrática con justicia social seguirá con Juan Manuel. No nos dejaremos engañar por la manipulación utilizada por “moralistas” terroristas modernos, que se dicen intelectuales…u otros idiotas útiles generalmente, bocones, agresivos y calumniadores sucios, que interpretan y comentan en forma contraria lo sucedido para con gran habilidad manipular, calumniar y tergiversar.