

De los 100.000 inmigrantes que el gobierno español esperaba se acogieran al Plan de Retorno Voluntario, tan solo 675 se han acogido a él. Es decir, un 0.67%.
De estos, al menos un 50% corresponde a inmigrantes de los países del Este, en especial Rumania. El resto corresponde a América Latina, en un promedio de 50 retornados por país, principalmente a Ecuador, Colombia, Colombia, Bolivia, república Dominicana y otros con menor población emigrada.
El programa establecía el pago del paro acumulado en un solo desembolso (Subsidio al desempleo, 4 meses por año trabajado), y los billetes de avión para el regreso.
No lo quieren. Y esto, experimentando en carne propia los efectos de la crisis económica que deja en España la friolera de más de cuatro millones de desempleados cuya consecuencia principal es la preferencia de los empresarios a contratar personal español antes que a inmigrantes.
Ante estas circunstancias, los españoles se han visto obligados a ocupar profesiones que sólo la ocupaban los inmigrantes, del las cuales ya se sentían a salvo, tales como peones en la construcción, camareros, oficios domésticos, cuidado de mayores y animales domésticos, aseadores y otras tareas afines.
Aun así, los inmigrantes prefieren seguir en España y Europa, en el Primer Mundo. Piensan que de todas maneras aquí se está mejor. Los colombianos, por ejemplo, en un rápido sondeo telefónico hecho por este periodista, aseguran que la inseguridad de nuestro país y el desempleo galopante los anima a ingeniárselas para quedarse aunque el programa de Retorno Voluntario es tentador en ciertos momentos de angustia.
Las medidas contra la inmigración ilegal son cada vez más drásticas. En las estaciones de Metro, de autobuses y en sitios públicos se ven piquetes de policías en “caza” de inmigrantes indocumentados para su repatriación. Incluso, se llegó a especular que el Ministerio del Interior exigía una cuota diaria de detenidos a sus agentes.
A la par, aumentan los requisitos para obtener un visado. El último, la penalización con 10.000 euros a las personas que expidan una carta de invitación y el invitado se quede a vivir ilegalmente en España.
No habrá retorno voluntario. La mayoría de latinoamericanos tienen la ventaja del derecho a la nacionalidad con dos años de residencia legal, y eso es lo que están haciendo, de urgencia, para que no solo las crisis económicas no los discrimine, sino también para adquirir los derechos sociales y políticos a que todo ciudadano tiene derecho.


Comentarios
numeroinverosimil
5 Julio de 2010
9:04 am
Espero que el pueblo español siga acogiendo a los pueblos hermanos de America con el mismo calor que hasta ahora lo ha hecho aun en los momentos de crisis.
Quienes con su actitud mezquina rechazan al inmigrante sin distincion de origen, raza, color o sexo solo pueden merecer mi rechazo.
Aun así me afirmo en mi opinión que ha de ser la ley la que regule la inmigración con generosidad pero sanos criterios de eficiencia, regulación y control, la inmigración ilegal siempre es camino hacia la exclusión social, algo que ni aquí, ni en ninguna parte es de desear por sus efectos negativos para el inmigrante y el pais de destino.
Esperemos que no se vuelvan a cometer estos errores y si se sepa acoger congenerosidad al inmigrante dentro de la ley.
Felicitaciones por su escrito
Un cordial saludo
numeroinverosimil
5 Julio de 2010
8:59 am
En cierto modo me alegra saberlo, que en algun modo estemos devolviendo el favor recibido cuando, por circunstancias parecidas América fue la patria de acogida de muchos españoles al terminar la guerra civil española.
Espero que se supere la crisis, que todo vuelva a una cierta normalidad y que como pueblo, como gobierno, sepamos seguir acogiendo de modo abierto a América en esta su casa mientras sea posible. Si en alguno momento no lo es quizás nostros mismos tengamos que volver a retomar viejos caminos y abandonar el suelo patrio en busca de paz y fortuna.
Lamento profundamente que lo que no se ha sabido regular con mesura de lugar a lo que ahora puede parecer casi una persecución de los acogidos por el mismo gobierno que los animo quizás inconscientemente con sus palabras.
C. Saludo