Hay muchas formas de volverse un buen ciudadano o un delincuente. No en todos los casos aplica lo que diré en este artículo, pero suele suceder. Y es siguiendo el ejemplo de la vida de los demás. Yo a los ocho años quería ser escritor, y empecé a seguir la vida de escritores como Arturo Uslar Pietri, Gabriel García Márquez, Fernando Soto Aparicio y otros. Cuando cumplí los quince años, fui fotógrafo, de esos de fotos para carné, con una Polaroid que vomitaba cuatro imágenes instantáneas por cincuenta pesos. Pero yo quería ser escritor. En todo caso, a los diecisiete me becaron por ser buen estudiante y estudié lo que dijeron que podía estudiar; o sea, era el cupo que me daban, lo tomaba o lo dejaba. Y me gradué como Ingeniero de Alimentos. Entonces empecé a trabajar en una planta donde se sacrificaban 1.000 bovinos y 500 porcinos cada mes para abastecer de carne apta para el consumo humano a unos 60.000 habitantes. Allí aprendí de todo. Era quien reparaba la caldera generadora de vapor, los sistemas eléctricos, los sistemas hidráulicos, los equipos de beneficio de ganado. Y aún quería ser escritor. Luego salí de allí, diez años después, y fui comerciante independiente, vendedor de cachivaches independiente, chef independiente y terminé metido en la planificación territorial. El caso es que, y para no alargar la nota, siempre he querido ser escritor. Leo mucho para aprender cada día. Hoy soy un escritor, novel, pero escritor. He publicado con el Ministerio de Cultura, he ganado cuatro concursos de literatura y de mi última novela recientemente publicada ya se han vendido dos mil ejemplares.
Los jóvenes de hoy en día también siguen un patrón de referencia.
Los que son pudientes, unos anhelan ser grandes ejecutivos o industriales; otros, en cambio, quieren ser poderosos mandamases cargados de tigre para imponer y joder al que sea, agarrar a patadas al que les estorbe y hasta matarlo y tirarlo en una alcantarilla, que para eso tienen plata y con ella pretenden tapar la falta. Una especie de pequeños capos o gangster. Otros menos pudientes, desean ser alguien en la vida por la vía buena y se esfuerzan y estudian y salen adelante y son buenos ciudadanos. Pero no falta quienes sueñan con tener poder y dinero por cualquier carril, porque son jóvenes sin posibilidades o son jóvenes perezosos. Así que escarban la vía que consideran rápida para llegar al dinero abundante y por añadidura al poder que ello conlleva. “Poder para poder joder”. Eso fue Pablo Escobar, y lo vislumbra la serie de televisión llamada Escobar, el patrón del mal. Un personaje contradictorio que ingresa a nuestras casas y cunde de sus ideales perversos y retorcidos –que es lo mismo- a los jóvenes, algunos más confundidos que otros, en una generación de jóvenes confundidos.
Todo esto para decir que uno es cuanto el destino le señala y le permite, pero también puede instigar en cada quien, los buenos y malos ejemplos de los personajes que se nos cruzan en el camino de la vida. A mí, por ejemplo, Arturo Uslar Pietri y Gabriel García Márquez, y terminé siendo ingeniero, comerciante, planificador, chef y escritor. Ojalá que ningún joven de hoy quiera ser como Pablo Escobar. Pero créanme, hay muchos que, por su inmadurez y por cuenta de la teleserie, ya quisieran imitarlo.
Como escritor opino que si la historia principal hubiera sido la de ese hombre ejemplar llamado Guillermo Cano, el mensaje se trasmite con mayor precisión y audacia, agregando una enseñanza pertinente de rechazo a la maldad. ¿Por qué el héroe no fue Guillermo Cano? Los libretistas y productores se equivocaron. Consideraron que los bandidos obtienen más rating que los bondadosos, y es que en la televisión los chicos malos vende más. Pero entonces me pregunto una y otra vez si en el fondo los productores tenían la intención de contar una historia para que no se repitiera o era la de obtener una serie que comercialmente se vendiera como pan caliente. Otra serie más de mafiosos y traquetos.
No podemos olvidar la historia, eso es indiscutible, pero un asunto es olvidarla y otro es utilizarla para ejemplarizar de manera equivocada a tal punto que Pablo Escobar en Colombia, por cuenta de un libreto equivocado, con los capítulos hasta hoy emitidos, volvió a ser un personaje, una especie de héroe malo, pero al fin y al cabo superhombre.
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@FAVIANESTRADA?

