Callecitas de mi barrio...en domingo
Como lo cantaba Gardel, trato de escribirlo yo, en un domingo destemplado y melancólico (casi como el que describe Araujo Vélez en El Espectador de hoy). Y digo, trato, porque a veces se te escapa de las manos el "antidoto" (anti-todo) contra el "oasis del horror en medio de un desierto de aburrimiento" (Baudelaire-Bolaño, 2666). En especial, en domingo. Cuando vives entre dos ciudades, en mi caso entre Bogotá y París, a veces no puedes ubicarte en ninguna. La mayor parte del tiempo es una ventaja, incluso te brinda grandes dosis de inspiración y sientes que burlas "el tiempo" de alguna manera. Pero otra veces, como hoy, domingo en la tarde parisina, mañana bogotana, se te ablanda un poco el alma y te pones a cantar viejos tangos y te quedas horas viendo viejas y nuevas fotos de la ciudad donde no estás. Te intoxicas de imágenes que acabas de ver "en vivo" hace unos días. Y todo en contravía. La semana pasada, mientras estuve fugazmente en Bogotá y asistí espectralmente al concierto de Cerati, en esa madrugada me quedé hasta el alba viendo fotos de París (de la París que yo me invento, de la París que registran en sus fotos mis amigas virtuales en flickr. Allí "soy" un tal Aquiles Cuervo). Y ahora, de vuelta a París, estoy anclado en esta tarde viendo fotos de la Bogotá que se me escapa entre los dedos y los recuerdos.
Y claro, además es domingo, y si estás más bien solo y no tienes un gato, vienen ciertas angustias, ciertos hastíos y entonces te dices como Torito, el personaje del cuento de Cortázar: "sali, sali de ahí" Y Sales a caminar, por las callecitas de tu barrio, en este caso por el pueblito de Montrouge donde vivo a veces. Y caminas y ves todo tan lejano, y sientes que es en esa Bogotá donde tu sombra se arrastra y te lleva a cuestas. Y piensas en otros nombres, de calles, de libros, de perros, de mujeres. Y ves una mujer que toma fotos por ahí, por Pablo VI o por La Soledad. Y te sientas en un banquito del cementerio de Montrouge a pensar en eso. Y te quedas mudo (cómo podría ser de otra forma) y te quedas estático, posando para una foto que quieres que ella te tome. Quieres ser un maniqui para ella. Quieres ser "revelado" en blanco y negro por ella. Posar para sus fotos. Pero luego ya estás de vuelta en tu casa, y escuchas a Billy Hollyday y a Sabina (en last fm. Allí somos una tal "Aliceguynderful") y vuelve el mundo virtual. Y te encierras aún más en los mundos "fotográficos" de flickr y miras tus viejas fotos en Bogotá, sin la fotógrafa en la que piensas y escribes esta crónica, este auto-retrato inclasificable. Todas tus ficciones te re-crean y te lanzan una y otra vez a una Bogotá que no es el pasado.
P.S Mientras duerme la ciudad de Rubén Blades
P.S 2 Susana Rinaldi...y sus callecitas de mi barrio...

