

Algunos dirán que el sonido de un delicado arroyo es el más relajante, o quizás el de unos melodiosos canarios, el sonido que produce el mar sin lugar a dudas ocupa uno de los primeros puestos en cuestión de relajamiento, el del aire, el de la lluvia, en fin, son tantos sonidos que cumplen con esa función de proporcionar tranquilidad y paz; sin embargo hay un sonido que no tiene competencia.
Se puede escuchar en las grandes ciudades y en los pequeños pueblos y en las tardes de sol cobra todo su esplendor, en los parques de barrio, en las canchas de baloncesto, en los descansos o más conocidos recreos de escuelas y colegios.
Ese sonido es infinitamente hermoso, es fuerte y bulloso y ese ímpetu es precisamente el que hace que el corazón de quien lo escuche vibre intensamente.
Es un sonido del cual todos hicimos parte, es esencia de nuestro propio ser ¿Por qué entonces nos olvidamos de él y a veces hasta nos fastidia e ignoramos, o con brutalidad y salvajismo lo acallamos?
Ese sonido es una mezcla de gritos, risas y algarabías, es la mejor representación del arte pictórico, paisajista y colorido, es el alboroto de los ángeles en la tierra y es el más relajante y encantador de todos los sonidos; una de las formas que tengo para desestresarme es ir al parque de mi barrio y escuchar ese sonido, en donde mis hijos también hacen parte; sí, el sonido del que hablo, es el de la algarabía, bullicio y jolgorio producido por un tropel de niños, indudablemente esa es una de las cosas de la vida más placenteras, gratas y deliciosas, acompañando esa inolvidable experiencia con un gran algodón de azúcar.
Ahora bien, tantas noticias de maltrato e intolerancia en torno de estos inocentes, como el caso que se conoció esta semana, un niño de seis años escondido en el cajón de un almario por miedo a que sus padres borrachos le pegaran; violaciones, torturas, castigos inhumanos, niños convertidos en máquinas de limosnas llevando a cuestas la incompetencia o pereza de sus padres, todo esto hace pensar necesariamente que el concepto de rebajas de penas y beneficios procesales, al menos para las conductas punibles en donde el sujeto pasivo sea un menor, debe cambiar y ser más consecuente con el daño causado a la sociedad, porque cuando se maltrata a un menor se está perforando una sociedad, no se puede olvidar que un menor maltratado tiene una alta predisposición a ser un adulto que maltrata.
No hay excusa ni justificación para el maltrato ni los abusos, ni siquiera la pobreza y aunque la ley no es la solución para erradicar la intolerancia en contra de los niños, ni para lograr cambios sustanciales en las conductas, si necesitamos penas fortalecidas dentro de un conjunto integral de prevención, rehabilitación y educación.
Por eso muchos ciudadanos apoyaremos el Plan B propuesto por la senadora GILMA JIMENEZ y así completar las firmas de la iniciativa para que de manera directa los colombianos puedan aprobar o negar el proyecto de ley que convoca el referendo contra los violadores de menores, teniendo en cuenta que la Comisión Primera de la Cámara, decidió archivar la iniciativa.
Hay quienes piensan que es una convocatoria populista que no va a servir de nada, sin embargo populista o no, tenemos que intentarlo, ya no más beneficios y rebajas de penas para esta clase de delitos. En Colombia una pena de 25 años puede cumplirse en las tres cuartas partes y no por culpa de los jueces, ellos solamente aplican la ley vigente.
No más alcahuetería, quienes abusan de los niños deben recibir una justa condena, sin beneficios, sin rebajas, no más penas irrisorias para los abusadores de niños.
Los delitos en contra de los menores deben enmarcase dentro de una política de prevención, educación, cultura, atención, rehabilitación, una política carcelaria adecuada, pero también son necesarias penas severas y de estricto cumplimiento.
Que ni un solo abuso a un niño sea un “Tapo, remacho y no juego más” como si nada, NO señores y señoras, el que se aproveche y maltrate a un menor que asuma las consecuencias de sus actos, porque esto no es un juego.



Comentarios
Sandra Mercedes
22 Septiembre de 2011
7:50 pm
Gracias por los comentarios y complementos a la nota. Apoyar todas las medidas para luchar contra el salvajismo y maltrato infantil debe ser la consigna de todos los colombianos. Cordial Saludo.
ladypapa
22 Septiembre de 2011
6:30 am
De todas las cosas malas que pasan en el país, esta es quizá la peor. Y lo es porque los niños son nuestro futuro.
Rabel
21 Septiembre de 2011
4:55 pm
Como aporte a la colaboradora, el niño escondido en el armario fué la nota periodística menos agresiva hacia los niños la semana pasada... recordemos un poco, el lunes apareció un niño asesinado a puñaladas al borde del Rio Tunjuelo en Soacha, el martes, dos niños se asfixiaron en un Incendio en el Centro de Bogotá, el Viarnes (si no estoy mal) un adulto asesinó a bala a un niño al salir del colegio, y el lunes de esta semana se conoció la historia de un niño que ha sido violoado en varias oportunidades en los baños del Colegio Emmanuel d'Alzón de Bogotá.
Yo apoyo de corazón cualquier propuesta para defender a todos los niños, de los abusos y atropeyos de nuestra sucia sociedad.
luisalejandrodiaz
21 Septiembre de 2011
1:42 pm
Ojalá tengamos la dicha de un cambio. Da miedo que los niños salgan por un mandado al mercado. Pero, estas violaciones continuas, no se hacen con leyes, ni condenas largas. La ley puede existir con todos los aditamentos; pero para un violador esto pasa por alto. Los Estados Unidos, tienen una ley para violadores, y qué pasa; las cárceles cada vez más están llenas. Desde hace 5 años, les están dando casa por cárcel
luifernd
21 Septiembre de 2011
10:53 am
SANDRA MERCEDES, estamos de acuerdo con esas condenas, también para quies se roben los sagrados dineros de los colombianos, porque a falta de esos dineros no se pueden hacer programas sociales para los niños pobres, como alimentación , educación y salud gratuitas. Felicidades!!!
osgir
21 Septiembre de 2011
7:49 am
Así mismo, se llama la atención en el hecho de que asesores de la dirección gozan de privilegios como tener carro, conductor y gasolina, 24 horas. También se hallaron excesos en cuentas de celular y un desconocimiento de las donaciones que entran al ICBF, ente que maneja un presupuesto anual de 1,2 billones.
Pero lo más preocupante es que el instituto no tiene certeza del censo de niños y adultos mayores a los que atiende.
Por ejemplo, en Bolívar se enviaban 123 raciones sin que existieran los niños, mientras que en Aguachica (Cesar) llegaban incompletas.
antonin
21 Septiembre de 2011
6:47 am
Gracias Sandra Mercedes por esta nota referente a los derechos de los niños.
Tienes razon,no hay nada mas agradable que escuchar esa hermosa algarabia que produce las risas y juegos de los niños.
A veces esa hermosa etapa de la vida se ve truncada por la maldad de algunos inconscienes que ven e ellos un manjar exquisito para saciar sus mas bajas pasiones.
La justicia en Colombnia està en mora para tratar este tema tan delicado en las esferas judiciales... Pareciera que los jueces de la republica le sacan el cuerpo a este tema y toman o ignoran medidas de fondo para castigar a los responsables de este flagelo que se està convirtiendo en algo degradante para la tranquilidad de los niños.
Mil años de carcel no serian suficientes para estos depravados
Felicitaciones
eugenio miltorres
20 Septiembre de 2011
10:05 pm
Algun dia se le aplicará la LEY EMT 0001.
Muchos de los que llegan al congreso debiendole al diablo la curul,luego tienen el coraje de tildar de populista alguna medida para protejer a los niños.
No hay derecho.
osgir
20 Septiembre de 2011
8:42 pm
Ojalá lean esto los bárbaros o bárbaras de I.C.B.F.
jogafi
20 Septiembre de 2011
6:09 pm
Es doloroso que los abusos a los niños no solo son ignorados y tapados, en Colombia.
La iglesia sigue guardando silencio, por los miles de violaciones que se siguen dando...
Respecto al proyecto de ley, esperemos que por fin pase, para darle a los maltratadores su merecido.
S. Cordial.
moderador
20 Septiembre de 2011
2:39 pm
Gracias por el aporte en Soyperiodista.com