

Vuelvo con otro relato citadino extraído de las cotidianidades de un barrio cualquiera y que esta relacionado con el tema de la viudez masculina , su protagonista es un hombre de 64 años, jubilado, padre de 6 hijos, quien ahora esta dispuesto a espantar a come de lugar la soledad que lo acompaña, gracias a los ímpetus de rehacer su vida que le impregno de la noche a la mañana una jovencita de 24 años con la que sostiene desde hace cuatro meses una relación sentimental.
Don Teodolindo Carrizosa tras la muerte de su esposa como consecuencia de un cáncer uterino siguió viviendo en la misma casa acompañado del menor de sus hijos y una mascota. Su rutina diaria es la de un amo de casa taciturno que mata tiempo en labores de carpintería, de vez en cuando visita la tumba de su esposa y la de uno de sus hijos fallecido el mismo año en un trágico accidente.
Sus otros 5 hijos lo visitan rara vez y de todos es sabido que a Don Teodolindo lo enloquecen las mujeres, pero sobretodo las que andan por los veinte años, situación que le ha hecho merecedor a ser tildado como “viejo rabo verde”, pero el galán sexagenario presta oídos sordos a los comentarios del vecindario y al tribunal inquisitorio conformado por sus 5 hijos, quienes advierten que su futura madrastra va tras algo más y no se tragan el cuento de que esta jovencita de 24 años se muere de amor por su padre de 64 años.
Matilde, Yurani, Ricardo, Silvio y Guillermo advierten que una loba con piel de oveja se encuentra agazapada y lista a dar el zarpazo certero a la yugular del viudo jubilado y solitario, pero como no están dispuestos a quedarse como pasivos espectadores, se dieron a la tarea de montar un plan de contingencia que busca desenmascarar a quien ellos consideran una astuta avivata que quiere quedarse con la pensión de su padre.
Los indignados hijos ya montaron un operativo de inteligencia detectivesco que busca primordialmente reunir las pruebas contundentes que desbaraten los firmes planes de matrimonio que tiene Teodolindo el “viejo rabo verde”, a quien se le ve ahora sonriente y alegre, hasta bastante rejuvenecido, por algo dicen que a burro viejo, pasto verde; aunque varios de sus amigos lo han alertado también sobre las eventuales verdaderas intenciones de su novia, el parece seguir ciego y sordomudo.
Quizás la rabia de los hijos de Teodolindo radica específicamente en el hecho de que su madre sea sustituida por una mujer que puede ser su hermana y no tanto en la circunstancia de que ella herede la pensión cuando su padre fallezca. Al fin de cuentas ya cada uno tiene su propia vida y ellos no son quienes para interferir en la felicidad de un hombre sexagenario viudo, el cual está en todo su derecho de rehacer su vida y tener compañía el resto de sus días, así las motivaciones de su actual mujer sean netamente económicas y no por amor verdadero.
Cuantos matrimonios por conveniencia existen y seguirán conformándose, hay quienes no soportan la soledad, ¡les aterra, los abruma! , y así en el fondo Teodolindo sepa,¡ intuya!, que Lorena no siente ni una pizca de amor por él, eso no le importa y prefiere hacerse el de la vista gorda a tener que rumiar su soledad el resto de sus días.
“Cuando el amor llega así de esta manera, uno no se da ni cuenta, quererse no tiene horario, ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan”
jahesa2011@hotmail.com



Comentarios
Elsa Tobon
14 Noviembre de 2011
1:23 pm
Teodolindo sabe que su doncella necesita un padre. Pero hasta los padres cansan.
jogafi
14 Noviembre de 2011
12:54 pm
Hola Javier, queda la duda, en cuestiones del amor, si se refiere a la edad, mejor ser viejo verde, que ponerse verde de la envidia...
S. Cordial.
antonin
14 Noviembre de 2011
6:08 am
Cuanto existe tanta diferencia de edad,la relacion no tiene durabilidad ni futuro... o muere el viejo o la joven lo deja por uno de su edad.
Cada oveja con su pareja
Homotauro
13 Noviembre de 2011
8:26 pm
Ja,ja,ja amigo Javier como siempre impecable, felicitaciones gran articulo.
cuando el amor llega asi de es manera, uno no se da ni cuenta................
Un abrazo respetado colega
D_cecilia
13 Noviembre de 2011
5:57 pm
Javier, tienes razón, muchos critican a esas parejas, que tienen gran diferencia de edad, pero en los asuntos del corazón no manda nadie!!
Feliz tarde