

Hoy por hoy en cualquier lugar del mundo el tema que mueve a la humanidad es el económico, se lanzan conjeturas, se diseñan planes estratégicos, se pronostican hecatombes y por ningún lado parece surgir un asomo de esperanza, al contrario, da la sensación de que la humanidad está sumida en la angustia y los hombres y mujeres nos aferramos como podemos a astillas frágiles que nos van permitiendo sobrevivir al día a día.
Así, los europeos han vuelto la vista hacía esa astilla llamada América Latina, un continente al que se le ve como una tabla de salvación y que está empezando a originar una re-inmigración, pero al igual que hace dos siglos, no como una tierra en la que asentarse y trabajar, sino como una oportunidad de negocio.
Es la conclusión a la que se está llegando, incluso en el mundo editorial, según se resume de la reunión de editores sobre el futuro del libro en la feria del libro de Guadalajara, aunque los argumentos vayan desde la critica a la calidad de la literatura, hasta la urgente necesidad de crear best sellers que arrasen a ambos lados del Atlántico para ser rentables, pues ni siquiera la opción de libro de bolsillo, creado para reducir costes ha logrado superar los embates económicos de la actual crisis.
A este panorama más bien oscuro se suma la piratería, y las editoriales están afanándose por digitalizar todo cuanto cae en sus manos para evitar pérdidas de un sector ahora bifurcado en lo analógico y digital, la alteración de la cadena de valor del libro y la casi jubilación de un negocio editorial centenario y por supuesto, las librerías, heridas de muerte ante el poder masivo de las tres grandes librerías virtuales: Amazon, Google y Apple.
Así las cosas, el mundo editorial esta nervioso, se abren foros por doquier en busca de una solución, sin embargo, entre tanto debate, tanta disertación y análisis hay algo de lo que parecen haberse olvidado, se trata del LECTOR. Los altos ejecutivos se acuerdan de él solamente, en cuanto aparecen los cuadros de ventas, dejando de lado importantes estudios científicos, por ejemplo, en los que se ha demostrado que el nivel de comprensión es significativamente más bajo en alguien que ha leído un texto en un tablet que en un libro tradicional.
Como quiera que sea, el problema está sobre el tapete, habrá quien defienda un modelo virtual de lectura y otros que prefieran acariciar y oler páginas, desde luego el negocio siempre tendrá las de ganar, pues a la gente le gusta probar con nuevas tecnologías, lo que sí, continua siendo una asignatura sin resolver es el LECTOR y sobre todo el LECTOR latinoamericano, que se ve una vez más observado bajo la gran lupa de los objetivos de ventas editoriales.



Comentarios
criticoncolombiano
5 Diciembre de 2011
2:45 pm
buen tema y comparto lo dicho por el señor Osgir, LA PEREZA de leer predomina.
osgir
4 Diciembre de 2011
7:20 pm
El problema no es ni siquiera la pirateria sino la PEREZA de leer, el afán de ver, la pasión de beber.
ladypapa
6 Diciembre de 2011
4:10 am
Yo creo que en este tema se generaliza en exceso, hay mucha gente que le gusta leer, claro, no tanta como uno quisiera, por eso las editoriales continúan editando.