



Ya van ocho días de nuestro recién estrenado 2012, ya nos hemos recuperado de la resaca post navideña, nos hemos familiarizado con nuestros regalos tecnológicos, y afortunadamente, tenemos 357 días por delante para ignorar a esa tía cotorra, o a ese primo que solo vemos la última noche del año, o a aquellos parientes lejanos de nuestros lejanos parientes, a quienes les sonreímos y con quienes brindamos el 31 de diciembre, que por cierto nos cogimos una borrachera tan fuerte que amanecimos en la 45 con Caracas sin saber cómo ni por qué.
Así suelen terminar o empezar los años para muchos de nosotros y en más de una ocasión, en nuestras vidas, mientras tomamos el caldo con costilla intentamos recordar en qué momento salimos de la fiesta y aparecimos en medio de la calle. Lamentablemente no lo recordamos, pero afortunadamente estamos bien, podemos comer, volver a casa, ducharnos y la vida seguirá siendo la misma.
¿Pero y si no pasa así? Si un día despertamos en mitad de la Caracas y no sabemos quienes somos, quienes fuimos o qué hacemos ahí, sería espantoso, sería horrible perder nuestros recuerdos y esa tía cotorra adquiriría dimensiones entrañables, incluso dolorosas.
Es que los recuerdos son nuestra vida, sin ellos dejaríamos de llamarnos Juan o María, perderíamos nuestros primeros amores o desengaños, los pocos o muchos conocimientos que hayamos adquirido a lo largo de nuestra vida, nuestros hijos o familiares; por eso cada año solemos recordar los hechos transcurridos durante esos 365 días que ya hemos dejado atrás, solemos hacer balances, o intentamos fijarnos metas para esos otros días que se nos ponen delante.
En este estado de sumas y restas de recuerdos, encontramos hechos que no nos gustaría olvidar, aunque nos haya ido mal en la vida siempre encontramos algo bueno que recordar y daríamos lo que fuera por no olvidarlos, sin embargo con los años, los recuerdos tienden a perderse poco a poco, como si de repente fuésemos víctimas del Alzheimer, esa enfermedad que afecta a las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Una enfermedad terrible que nos aniquila en vida pues anula nuestra esencia como seres humanos y a la que no le hacen mucho caso las autoridades sanitarias en nuestro país, pues se la considera un mal de viejos, relegándola al cajón de los recuerdos con la excusa de que hay cosas más urgentes por atender.
En un país sin memoria, como el nuestro, el tema es alarmante, sin darnos cuenta cometemos los mismos errores una y otra vez, a pesar de que tenemos archivos históricos, medios de comunicación y que hoy, más que nunca, disponemos de toda la información que queramos para intentar construir un futuro, sin embargo, en nuestro caso parece que más de cuarenta millones de personas sufrieran esa maldita enfermedad.
Aprovechando que el año está recién nacido, bien valdría la pena hacer un repaso de lo vivido, basta con salir a la calle y ver que la 26 ya no es la misma, que han desaparecido lugares hermosos, que barrios enteros se han transformado, incluso los habitantes de la capital ahora son diferentes, la ciudad ha cambiado casi sin darnos cuenta como si fuera algo ajeno a nosotros y no debería ser así, los que la habitamos debemos ser parte de ella y para ello tenemos que involucramos, tenemos que vigilar con lupa lo que hacen los dirigentes a quienes hemos encargado, con nuestros votos, la labor de cuidarla y dirigirla, si no comprendemos que somos responsables de nuestros actos, puede ser que la ciudad desaparezca cualquier día de éstos y con ella nuestra forma de vida y nuestros recuerdos más entrañables.



Comentarios
luifernd
9 Enero de 2012
4:06 am
Doña LADYPAPA, por ahí escribí a propósito de la memoria y el mal de Alzaimer una notica sobre la Dra Hulda Clark y a propósito de su nota, ella habla de esa enfermedad y sustenta que todos los males de nuestro cuerpo, a ´propósito del olvido, que todo se le debe a los parásitos que tenemos en nuestro organismo y nos hacen tanto daño y los cargamos con nosotros y nada que nos damos cuenta.El olvido de los que administran, es si que es adrede, y no es Alzaimer.Felicidades!!!
ladypapa
10 Enero de 2012
11:07 am
Hola Lucifernd, no he leído nada acerca de la Dra. que mencionas, pero las notas acerca del Alzhaimer son para leerlas con precaución, se trata de una enfermedad degenerativa y aún no tiene cura.
Igual que nuestros políticos, jejej.
Sandra Mercedes
8 Enero de 2012
7:47 pm
Los recuerdos son una cinta cinematográfica que a veces archivamos en el cuarto de San Alejo. Los recuerdos tanto buenos como malos se convierten en un constante aprendizaje del presente, pero como cualquier libro hay que saberlos interpretar y aplicar. Gracias Lady por recordarnos la importancia de los recuerdos. Una feliz noche.
ladypapa
9 Enero de 2012
2:58 am
Hace poco supe de una institución llamada banco de recuerdos, en la que la gente puede dejar consignados sus recuerdos más preciados. Me pareció una idea muy linda.
Gracias y buen día para ti.
osgir
8 Enero de 2012
9:07 am
Por eso voy a escribir mis memorias antes que se me olviden.
ladypapa
9 Enero de 2012
2:56 am
Hay que comprarse una agenda y llevarla siempre en el bolsillo, para no perdernos ni un detalle.