



Cada vez que leo un especial colombiano o extranjero acerca de los hechos más destacados del 2011 siento un gran vacío en el estómago. Una sensación de “aquí falta algo”, sin saber exactamente qué. Ahora lo tengo claro: faltan las dos noticias que llevo años esperando. Una pareciera requerir sólo voluntad política. La otra, sólo decisión personal. Pero no. Ambas tienen dosis de lo uno y de lo otro, aunque no es el único nexo: las dos están relacionadas con la supervivencia. Una, con la del planeta y sus más de 7 mil millones de habitantes. La otra con la de un joven y talentoso fotógrafo.
Los especiales incluyen relatos sobre las tragedias naturales que azotaron diversas partes del planeta, pero no establecen las conexiones explícitas entre ellas ni entre la noticia que faltó. Como si los ‘desmadres’ de la naturaleza, que siempre castiga con mayor furia a los más pobres, fueran obra divina. Inconexa. Inexorable. Irremediable. Imparable. Inevitable.
Los desastres en USA
El calentamiento global es una realidad que percibimos a diario. El cambio climático que produce también. En Estados Unidos, por ejemplo, se presentaron en el 2011 doce enormes desastres climáticos. Se rompió el récord del 2008, cuando fueron 9. Según reporte de la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica, NOAA, en los 80s el promedio era de un desastre por año. En los 90’s subió a casi a 4. En la primera década del nuevo milenio, de 4 a 5 por año. Para el 2012 se predice que serán más de 12.
¿Pérdidas humanas? 650 muertes directas. ¿Daño económico? 52 billones de dólares, que no incluyen los dejados por la tormenta tropical Lee de septiembre ni la nevada de finales de octubre. Si, en el 2011 se presentó un clima extremo en cada categoría: fuertes nevadas y tormentas tropicales en la Costa Este, graves inundaciones en todo el país, fieros vientos en la Oeste –los de Santa Ana-, infernales incendios en el Sur -Arizona-, sequías bíblicas en Texas, tornados y oleadas de tornados, 359 de ellos entre el 25 y el 28 de abril, 4 de categoría EF5 –la máxima en la escala Fujita-, 322 muertos en solo 4 días, billonarias pérdidas y pueblos enteros destruidos afectando los estados del Sur, el Centro y la Costa Este. En total, el 2011 se reportaron 1897 tornados, 1664 confirmados por NOAA, y seis de ellos de categoría EF5. Hasta Nueva York tuvo sus dos tornados. En total dejaron 552 muertos, cifra ligeramente inferior al total de los 10 años anteriores: 564. Y eso que en el 2011 no se presentaron los temidos huracanes del golfo.
A Colombia también le tocó
A Colombia no le pudo haber ido más mal: la peor época de lluvias se presentó en el 2010, con dos millones de damnificados, más de 300 víctimas, millones de hectáreas anegadas y multimillonarias pérdidas que obligaron a declarar el estado de emergencia en enero del 2011. Sin dar tiempo a una recuperación, con tierras todavía inundadas, la temporada de lluvias del 2011 se inició antes de lo previsto. El boletín del Banrepublica del 22 de diciembre indica que “la magnitud del daño causado por el fenómeno de la niña ha afectado 29 de los 32 departamentos, lo que significa que cerca del 96% del territorio nacional ha sufrido los rigores del invierno”. Casi todos los embalses superaron su capacidad de almacenamiento, los ríos se salieron de cauce, las montañas se vinieron abajo, las aguas dañaron y/o arrastraron viviendas, puentes y vías, dejando muchas de ellas con pasos restringidos y una malla vial que requiere billones de pesos para su reparación.
¿Muertos y damnificados? No logré encontrar cifras oficiales ni en el Dane ni en la Presidencia, aunque si a través de otras fuentes. La Cruz Roja Colombiana en un informe del pasado mes de diciembre reportó que las inundaciones dejaron 195 muertos confirmados, 241 heridos, más de 100 desaparecidos y medio millón de personas sin hogar. El Tiempo en su edición del 5 de enero 2012 habló de “más de 300 muertos y unos dos millones de damnificados”. El País, 19 diciembre 2011, habla de 180 muertos y 50 desaparecidos.
¿Costos? ‘The Economist’, en informe del pasado 10 de diciembre dice que los dos años de lluvia han afectado directamente a 4 millones de personas -casi la décima parte de la población-, agregando que el daño económico en el 2010 fue de 5.1 billones de dólares. No sé si incluyen las pérdidas en las cosechas, especialmente la del café, cuya escasez y mala calidad sentí en el pasado octubre durante mi viaje de emergencia a Colombia. El caso es que la producción descendió en 13.7% entre noviembre del 2010 y noviembre del 2011, mientras el precio del grano en el mercado sube tanto aquí como allá. Tampoco se si esos estimativos incluyen los cultivos de flores, muchos destruidos por las inundaciones. Ni los pastizales de las tierras ganaderas. En cuanto a las pérdidas en el 2011, todavía no hay un informe oficial consolidado. Pero es claro que tras un breve descanso ‘La Niña’ retornará este mismo mes, empatando con las lluvias de abril.
Afecta a todo el mundo
De una u otra manera casi todos los países se han visto afectados directa o indirectamente por el cambio climático. Las inundaciones también fueron desastrosas en Brasil, Australia, Filipinas, Sri Lanka. El Japón tuvo su terremoto, su Tsunami y su cuasi-desastre nuclear. Somalia y el Cuerno Africano llevan 4 años de sequía y su población muere de hambre ante los ojos del mundo. La región Artica, ahora sepultada por la nieve, tiene agujeros en la superficie de los lagos congelados de los que salen enormes burbujas de gas metano producto de la descomposición de restos vegetales congelados desde hace 30 mil años. Ahora se descongelan y esa cuarta parte del hemisferio norte contiene el doble de carbono de toda la atmósfera. Se conoce como ‘permafrost’ y al descongelarse produce el ‘termocarst’, algo que los científicos están estudiando.
Faltó el compromiso real de combatir el cambio climático
¿Cuánto cuestan todas estas tragedias? ¿Cuánto costarán en el futuro en términos de hambre y desnutrición para los niños del mundo? Un niño desnutrido, si sobrevive, ya ha perdido casi la mitad de su potencial físico y mental. Mil millones se acuestan con hambre cada noche.
Pagamos para remediar los daños de la crisis. Año tras año más grave y más costosa. Pero nos llena de pánico enfrentar el costo de disminuir el calentamiento global. Por eso no se produjo una de las noticias que esperaba, el compromiso real para combatir el calentamiento global. El gran acuerdo para disminuir las emisiones de carbono. La decisión de no permitir las explotaciones mineras a campo abierto en ninguna parte del mundo. De reglamentar la explotación minera en ríos y socavones en todo el mundo, para minimizar los daños ambientales. De prohibir las construcciones en las riberas. De reforestar. De reclicar más y con mejores métodos. De producir energía eólica, menos dañina que la producida con represas. De prohibir el glifosato, los insecticidas y pesticidas contaminantes. De limitar el uso de los abonos no naturales. De proteger los bosques. En resumen: la decisión de renunciar a las ilusiones de "progreso" inmediato y mirar hacia el futuro con la simplicidad y sabiduría de los pueblos ancestrales, sin embarcarnos en discusiones bizantinas, en argumentaciones tontas, y en soluciones que sólo atacan los efectos del problema. No la causa real de él.
La segunda noticia
La segunda noticia, la relacionada con el joven y talentoso fotógrafo, es personal pero tan importante para mí como la primera. Se trata de mi hijo, fumador empedernido desde hace más de 12 años. En vano esperé una llamada o un correo anunciando su decisión de dejar de fumar. Más que ninguno sabe lo que eso representa para su salud y la de los demás, pero, como todos los fumadores, vive aplazando la decisión de dejar de hacerlo.
Por eso hablo de las noticias que me faltaron. De la falta de voluntad política y personal para que ambas se produzcan. Personal porque es él quien tiene que decir !Basta! Política porque ni en Colombia ni en casi ningún país del mundo hay una verdadera acción de estado para desalentar el consumo y apoyar a los adictos a la nicotina. Es todo lo contrario: se conciertan para alentarlo. Cada día sin esas noticias hace que el daño sea peor, la reparación más costosa, y mi esperanza más lejana.
Creo en las energías positivas más no en los milagros. Por eso creo que ninguna de esas noticias se producirá este año. Lo que es peor: temo que cuando se den esté muerta. O carezca de energía para celebrar y reportar tan magnos eventos. Aclaro: ando bien de salud.



Comentarios
luisalejandrodiaz
16 Enero de 2012
1:58 pm
Muy buena recopilación de datos. El fumar si es un caso aparte. Feliz tarde
Lucho_perez
16 Enero de 2012
12:42 pm
Muchas cosas que esperamos no se dieron y otras tanta nos sorprendieron..