

El transporte de la ciudad de Bogotá que se supone ágil, versátil, austero y con fortaleza para cualquier evento trascendental de la ciudad, le dejó claro a todo los ciudadanos Bogotanos; que su infraestructura no es competente para cubrir las necesidades de siete millones de habitantes residentes.
Hoy, Jueves 3 de Enero de 2011 día tradicional donde se guardan los vehículos particulares –día sin carro- colapsó el transporte masivo de la capital. Los articulados que venían esta mañana operando transportando más o menos un millón de gente laboriosa diariamente; se quedó corto, después que 1.430.000 vehículos quedaron guardados. Esto hizo que se abarrotaran las estaciones del transporte masivo de Bogotá.
Esta situación trajo consigo – En el caso personal lo viví- acumulación de olores expedidos por toda clase de personas apretujadas como animales en las estaciones, esperando que los vagones rojos abrieran sus puertas a control y poderlos abordar, para ingresar al vehículo. Pero, esto no se daba por la sencilla razón que venía hasta el conductor parado. Había buses que no paraban en la estación que le correspondía, porque los usuarios no dejaban abrir las puertas de los mismos.
Los demás en la estación alborotados, sencillamente por la incertidumbre que, pasaban los minutos para abordar un colectivo de éstos que los acercara a su destino. El bus en sobre cupo, por la compresión de unos con otros y por estar así se oía la respiración sobre la nuca. Dando sensación de empaquetadura de carne en canal.
Fui uno más de los afectados en una de las góndolas del transporte masivo. Por la mañana fue una odisea llegar al trabajo, me imagino que por la noche el fracaso total.
Por el camino, la lentitud del recorrido se debía a personas que pasaban las calles a toda prisa, en búsqueda de cualquier transporte, haciendo más cautelosa la situación. Después de hora y media llegué a mi trabajo.
Esto es nada más que una alerta a los posibles traumas que al futuro se presenten por cualquier eventualidad. Sin ser pesimista, porque los empleados decidan agruparse en un gran sindicato de transporte urbano, (como en los países desarrollados) o por descalabro en la inversión. “Siempre los negocios en el capitalismo, nacen y mueren”.
Cuando el transporte está en manos de pocos y tenga capturado al cien por ciento de la población, se vuelve vulnerable y tiene problemas de adaptación.
Estoy de acuerdo en masificar el transporte porque que, hace las ciudades hermosas, calles más voluptuosas, amplias, pero como en todo, la ciudad debe tener sistemas de contingencia, que solventen los problemas primarios que se puedan presentar hacia el futuro.
Cierto es que el nivel de polución disminuye, también el ruido, la congestión vial. Son 1.430.000 vehículos guardados teniendo en cuenta por automóvil, cuatro personas que en casos es más.
Nota: este texto lo publiqué el 3 de Enero del 2011, y estoy de acuerdo con el Señor Petro, el sistema colapsó. Se debe tener nuevos modelos de transporte efectivo, y espero ver tal modernidad, donde no tengamos que sufrir para el desplazamiento de los Bogotanos.


Comentarios
luisalejandrodiaz
2 Marzo de 2012
6:19 pm
Gracias amigos (as) anónimos por detenerse a leer el texto
osgir
2 Marzo de 2012
10:35 am
Siempre es que un bobote como el que creó el transmilenio hizo mucho daño por ahí, por allá, por acá, por todas partes..