

En estos tiempos del Ipod, de BlackBerry, de los populares audífonos Beats, parece que los universitarios se distrajeran demasiado con estos elementos tecnológicos, y descuidaran su limpieza y presentación personal. ¡Sí su limpieza personal! Porque no se puede ser aseado cuando arrojan su basura en el espacio que no es sólo de ellos.
Para nadie es un secreto, que en las universidades existe un déficit en el manejo de canecas reciclables, que les permitan a los estudiantes depositar los residuos con comodidad, ya que son muchos los espacios donde no se encuentran a la mano, canastas que sirvan para el reciclaje.
Sin embargo, esto no es excusa para que algunas personas, dejen botado en el piso o en cualquier parte dentro de las instituciones, restos de frutas, vasos de café, botellas de gaseosa, en fin, un sinnúmero de artículos que le dan un aspecto desagradable y de suciedad, al lugar en el que se están formando futuros profesionales de la sociedad.
Si bien es cierto, que los funcionarios de servicios generales son los encargados de mantener en aseo, y bien presentado los diferentes lugares de los centros educativos de educación superior; éstos no pueden estar disponibles las 24 horas, para recoger el desorden que dejan unos pocos sucios, que no aprecian la labor de estos empleados, “Nosotros somos conscientes de la ingratitud de nuestro trabajo, pero a veces es demasiado incómodo cuando se limpia en un lugar, y uno mira al poco tiempo, y está otra vez sucio” Comentó una Aseadora de una Universidad bogotana.
Por otro lado, la mayoría de estudiantes que nos guardamos la basura en los bolsillos, para después arrojarla en un bote de basura, también hacemos parte de esta mala educación de la minoría; pues el pacifista sudafricano Desmond Tutú decía “si eres imparcial en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”.
Considero una injusticia, cuando veo como estas personas permanecen limpiando todo lo que ensuciamos, y algunas veces hasta un poco más de eso “Un viernes en la noche, entraron dos muchachos a la cafetería borrachos, por estar tomando al frente, se metieron al baño, se vomitaron todo el piso y el lavamanos. Me parece que nosotros no estamos para limpiar eso, pero nos toca” Manifestó Aseadora de una institución de educación superior.
Son escasos los jóvenes centralistas, que no tienen la cultura de depositar la basura en su lugar, el mismo lugar que es nuestra casa durante 5 años de estudio; pero la cultura no es algo que aparece de la nada, ésta refleja los valores inculcados en el hogar, ¿será que en la casa se comen un banano y arrojan la cascara en el piso, porque saben que sus mamitas se la irán a recoger?
A este pequeño grupo, les recuerdo que ya comenzó a regir la ley 1259 que adjudica el “Comparendo Ambiental”, que podría obligar a las personas que botan basura en cualquier sitio, a pagar sanciones económicas, al igual que barrer calles o limpiar alcantarillas durante un día como castigo.
Así como vamos, pronto veremos la gente orinando en cualquier rincón de las universidades… ah pero se me olvidaba, ya vi a una persona orinando afuera de una universidad, ¡apenas al lado!, en una pared blanca que no sé que es, pero que le sirvió a una niña para hacer su necesidad, ¡sí, una niña! Que un viernes de tragos en la noche, recurrió a dos de sus amigos como una improvisada cortina.
No concibo como estos individuos sin vergüenzas, menosprecian y perjudican mis derechos fundamentales, y los de muchos en las instituciones “Me parece desagradable cuando quiero sentarme en la cafetería, y veo las mesas llenas de los restos de comidas que consumieron. Que les cuesta llevarlos a las caneca” Luz Gómez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo.
Me siento decepcionado al ver como en las universidades, cada semestre percibo con tanta naturalidad, estudiantes que van caminando y botan la basura donde les da la gana. Por mi parte, les indico, que están equivocados si creen que por pagar un poco más de tres millones de pesos, tienen la patente para empuercar sus instituciones educativas.
De igual manera, utilizo este medio de comunicación, para denunciar este mal hábito de unos pocos estudiantes; pero también quiero hacer un llamado de atención a la administración y los directivos de las instituciones, con el objetivo de que tomen medidas al respecto; canecas de reciclaje como las que existen en varias sedes educativas, servirían de una inmensa ayuda, para combatir este problema.

