



América Látina reafirma su estatus de continente contradictorio; al no conseguir atracar en puerto seguro va de derechas a izquierdas o viceversa, según tornen los vientos de la política universal. Ya erige dioses o diosas con pies de barro y voz emotiva, los lleva hasta lo más alto del pedestal para ver luego como caen dejando en su lugar a otros de sus mismas condiciones en un eterno rosario de sucesiones intrascendentes, sin la fuerza suficiente para canalizar sus riquezas, estabilizarse y emprender rumbo hacía una sociedad equilibrada y sólida.
En estos momentos ocupan el top de los medios internacionales las numerosas expropiaciones que los gobiernos latinoamericanos están realizando con el propósito de mantener viva la reivindicación de sus recursos naturales, el respeto de sus inversiones, el derecho a ser socios en el concierto mundial y por supuesto disponer de las ganancias obtenidas por esos recursos.
Eso está muy bien sobre el papel, esa sería la consecuencia sensata, inteligente y justa en un mundo ideal, sin embargo en América Latina, esas razones validas y respetables solo son cortinas de humo que ocultan intereses mezquinos, que favorecen a los avaros y conforman un excelente caldo de cultivo para la corrupción porque en la realidad, en las montañas bolivianas, en las playas peruanas, en la pampa argentina, en la selva que comparten países como Brasil, Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador, en las minas del continente, en las cuencas de los ríos, la gente muere por causa de enfermedades que en otros lugares del universo ya ni existen, los jóvenes no pueden acceder a la educación, los mayores no encuentran trabajo, las mujeres siguen siendo consideradas objetos meramente sexuales, los homosexuales viven huérfanos de derechos y el 90% de su población se mantiene bajo los umbrales de la pobreza.
El mundo se asombra ante esta realidad. En el continente americano, El dorado, el maná, la región más rica del universo sucumbe ante los galimatías políticos, se enreda en sus propias leyes, y lo que en un momento dado surge como un desafío a las multinacionales, se convierte en populismo puro y duro que no ayuda en nada ni a las economías americanas y mucho menos a sus gentes, dejando en el concierto universal la impresión de un carácter contradictorio y caprichoso, al que se puede derrotar con ladinas propuestas para, al final, llevarse el gato al agua.
Así reaccionan las multinacionales a los intentos de expropiación, al principio un gran mea culpa, un vamos a renegociar, se sientan a la mesa en sus despachos, hacen como que escuchan, pero solo están ganando tiempo hasta que caiga el dictador o la dictadora y llegue otro, que quizá ellos mismos ya estén adiestrando para mantener sus intereses. ¿Entre tanto, qué hace la gente? Nada, muchos ni siquiera saben que están muriendo de hambre con la despensa llena…


Comentarios
Sandra Mercedes
13 Mayo de 2012
1:01 pm
Gracias por la información. Las expropiaciones siempre será un tema con varias facetas interpretativas como la que excelentemente expones en la publicación.
ladypapa
13 Mayo de 2012
5:51 pm
Un tema que debería estar en la mente de nuestros dirigentes, y en la de todos los colombianos, pues se trata de nuestra tierra, nuestros recursos... acaso no defendemos nuestro hogar...
luisalejandrodiaz
13 Mayo de 2012
10:54 am
Excelente tema a la oda de la pobreza absoluta y conceptual de masas. Pero seguimos credulos a todo lo que nos propongan o digan.
ladypapa
13 Mayo de 2012
5:49 pm
Con tanto medio de comunicación al alcance, con tanta información a mano, es incomprensible que no haya en puestos directivos personas hábiles, inteligentes y negociadoras que tengan como objetivo hacer rentables nuestras riquezas sin afectar ni a personas ni al medio ambiente. Yo creo que el progreso no riñe con la naturaleza.
osgir
13 Mayo de 2012
6:42 am
"Los europeos que hicieron la conquista de este país, lejos de dar su cultura y civilización a los indios (que están más estúpidos y perezosos que entonces) se acomodaron por lo contrario .........a sus estilos ..." Alejandro de Humboldt.
ladypapa
13 Mayo de 2012
7:27 am
Si, tristemente solo heredamos sus defectos y no terminamos de afianzarnos en nuestra propia realidad.