

Un día en Colombia amanece el presidente con la idea de que tiene las llaves bien aceitaditas para abrir el candado y hacer la paz. Otro día con la eterna engañifa de Estado prepotente, dando consignas de “Más plomo para las Farc”. Luego hay confrontaciones y “replomo” entre las partes tan insistentes que ya enfermaron al país. Tanto, que cuando los colombianos viajan al exterior preguntan ¿Cuántos muertos hay hoy en Colombia? En vez de dar los buenos días al anfitrión.
Después cae en cuenta el colombiano que no está en Colombia.
Perdón-dice-pero ya es una manía colombiana.
Enfermedad, llámela, más bien. Eso es producto de la guerra-Afirma el anfitrión-
Ya la siquiatría ha tomado desde los violentos años 80s y 90s cartas en el asunto y devela realidades de alto turmequé e índices de afectación mental. Pero de manera inaudita ya nos hemos acostumbrado tanto a la anormalidad de la violencia que no nos damos siquiera cuenta de que estamos implicados en ella. Tanto, que tenemos o estamos llenos de enfermedad generada por terrorismos que la vemos como normal, y quienes lo combaten o no gustan de el son los “anormales” o sea, “ los enfermos”.
“En este sentido, Sluzki (4) emparienta la violencia política (macro) con la familiar (micro), al subrayar un elemento común: la transformación de la fuente de protección en fuente de terror. Con esto abarca un amplio espectro y da cabida, igualmente, a la violencia social, pues todas las violencias implican el rompimiento de contratos y supuestos implícitos respecto al Estado, a las instituciones y a la convivencia con nuestros semejantes.
Malaver (5), por su parte, describe una cadena que vincula, en la violencia, al homicidio con: el abuso de menores, la agresión conyugal, el comportamiento ciudadano (intolerancia, accidentes de tránsito, riñas…), el impacto familiar de los secuestros y las imposibilidades de grandes capas de la población para acceder a un mínimo bienestar”.
De manera que tenemos y estamos en un país donde se le crea ansiedad sicológica, desde lo más alto del Estado La Paz, por parte del presidente como elemento esencial vital, como debe ser para la vida normal de los seres humanos, y luego se le frustra a Colombia ofreciendo la guerra, para que la vuelva ansiar. Y la ansiedad es un estado de agonía permanente que enferma.
Esta posición sicológica-Incluye seudodesarmes del gobierno pasado- que generan los enunciados permanentes del presidente Juan Manuel Santos, son más dañinos para nosotros los colombianos que la propia Guerra fratricida. ¡Tenga la plana seguridad!
Es bueno observar los conceptos antes señalados que afirman Sluzki y Malaver en lo cual implica al Estado desde lo Macro y sus derivados a lo Micro, y en este caso al presidente Juan Manuel Santos que desde los altos mandos han remantenido a la mayoría de los colombianos engañados con la Paz y la inaplicación de la norma constitucional, burlándose de esa manera del pueblo colombiano y de las entidades internacionales. Y lo ha hecho de manera tan olímpica como su antecesor, y como dice el dicho: “Ni rajado ni han prestado el hacha para conseguir la Paz en Colombia...”
Pero, dirá el presidente Juan Manuel Santos: “El problema no es mío es de la Constitución y las leyes que en vez de potestad de presidente me entrega todas las que perpetuán un rey por cuatro (4) años...”
Sin embargo, no solo no han cumplido con el deber de hacer la paz sino que han remantenido la inducción de la guerra de manera directa, enredada en intríngulis engañosos, echándoles las culpas de manera tácita a los vecinos, como Venezuela y Ecuador, donde sostiene la Dra. Ángela Davis- Ciudadana veneca-yanqui- en exhaustivas investigaciones que “...los Estados Unidos mantienen una violencia inducida desde hace muchos años, a fin de socavar el mandato de Chávez...”
De manera que son más claras las posiciones en Venezuela y Ecuador en lo que respeta a las confrontaciones disímiles, ejemplo entre los candidatos Henrique Capriles Rodonski –Quien tiene posibilidades de triunfo-y Hugo Chavez, que las que mantiene el Estado de Colombia con la guerrilla, que es un dilate histórico para mantener en destinos mediocre al pueblo colombiano.
( Revista Colombiana de Psiquiatría
Print version ISSN 0034-7450)


Comentarios
luisalejandrodiaz
13 Junio de 2012
12:41 pm
Me encantó la frase: La transformación de la fuente de protección es fuente deterror. Estoy completamente de acuerdo con la filosofía de la oración.
luifernd
14 Junio de 2012
1:33 am
Ok LUISALEJANDRO.Felicidades!!!
osgir
13 Junio de 2012
10:25 am
Cual de los tres , incluyendo a la Mejía, es " Cantinflas" en la foto?
luifernd
14 Junio de 2012
1:35 am
Dr Osgir hay que deducirlos.Ud conoce muy bien, tiene ojo de buen cubero.Felicidades!!!
osgir
13 Junio de 2012
10:24 am
Uno de los temas recurrente de la psiquiatria social es la VERBORREA.
Cuando , cualquier gobernante, habla mucho ello quiere decir que piensa poco.
La logorrea caracteriza a aquellos para---- noicos que se creen dueños de la verdad o dueños de las naciones. .
luifernd
14 Junio de 2012
1:36 am
Dos veracidades Dr Osgir... ¿Cuál de las dos es más evidente?.Felicidades!!!