

“Slim es tan pobre que lo único que tiene es dinero”
Cada que me acuerdo del pueblo campesino de México evoco el bello cuento de autoría de Juan Rulfo, llamado: “Y nos han dado la tierra”, contenido en el libro de cuentos “El Llano en Llamas”, apreciado por su estética y sentido de la crítica social del gran escritor de esa gran nación, en el que con un lenguaje localista interpreta un problema social universal, o sea, la avidez por unos cuantos de apropiarse de la tierra en contraste con unas grande mayorías sin ellas, o sea, los campesinos pobres.
Pero cuando tienen las oportunidades de aglutinarse de manera solidaria en sus parcelitas comunitarias ganadas en plena lucha para sobrevivir con sus familias, llegan los poderosos como gallinazos o más bien zopilotes como lo llaman en México, acaparar las riquezas contenidas o lo que ellas contengan en el subsuelo.
Es el caso del hombre más millonario del planeta tierra, Carlos Slim Helú, hijo de un emigrante libanes, Julián Slim Haddad que llegó a México a los 14 años de edad y hoy su hijo, graduado en la UNAM Universidad Nacional Autónoma de México, es uno de los hombres más prósperos del mundo entero en lo que hace referencia a inversiones en industrias, en comunicaciones y negocios de todo tipo, que le representan acaudalados ingresos.
A pesar de lo anterior, un humilde campesino mexicano lanzó la frase más atrevida y humillante a hombre tan poderoso y es la consignada en el epígrafe de esta nota.
¿Pero, a qué se debe esta ofensa del anónimo campesino?
La verdad es que la gente que labora la tierra de manera directa, más que nadie en el mundo le tiene amor. Ella es, como lo manifiestan los sabios Mamos de la Sierra Nevada de Santa Marta, la madre naturaleza. De allí deriva como conexión universal del pensamiento primigenio de los nativos de este continente, que la madre es quien pare y da hijos y productos vitales para los seres que en ella habitan, lo necesario y vital las permanencias de las vidas en general.
O sea, que no están lejos de la gran profecía del gran jefe sioux, porque tienen continuidad antropológica cuando decía de manera premonitoria:
“... El Gran Jefe manda decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Mas, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que daréis a cualquier hermano...”
Está pleno de razón el campesino que habló de la pobreza de Slim... tiene dinero pero no la sensibilidad de respetar a un pueblo que necesita solo vivir y garantizar de manera plena que sus descendientes también lo puedan hacer, y no devastarlos con una tal civilización que no les correspondía ni gustaban de ella, como hicieron en su época los llenos de avidez de tierras sagradas de los sioux...
¿Oro agua? ¡Es la disyuntiva!


Comentarios
osgir
22 Julio de 2012
3:27 pm
El oro corre como agua.
luifernd
23 Julio de 2012
6:09 am
Dr Osgir, con la gran diferencia de que una quita la sed y el otro da más sed de oro.Felicidades!!!
Sandra Mercedes
22 Julio de 2012
9:39 am
La ambición está autodestruyendo a la humanidad, y lo peor, es que esa ambición es ciega e imparable. Muy buena nota.
luifernd
23 Julio de 2012
6:13 am
Hola querida amiga SANDRA MERCEDES, te asiste toda la racional e lógica del mundo... y nos preguntamos ¿Será que el oro extraído de las entrañas de la tierra dará abasto para reparara los males ecológicos causados a la naturaleza?
¡No creemos!.Felicidades!!!
ladypapa
22 Julio de 2012
3:26 am
No solo oro o agua, querida Luifernd, solo tenemos que ir al Putumayo para ver como el famoso Glifosato acabó con los peces de muchos ríos, y para más "inri", no fue un extranjero poderoso quien lo hizo, sino el presidente más votado por los colombianos en democracia.
luifernd
23 Julio de 2012
6:17 am
Estimada LADYPAPA, buena observación.Es que el mundo está siendo destruido por todos los ámbitos ecológicos del planeta.La verdad es que si a mi me piden solución ecológica de la tierra el primer consejo que daría era meter a las clínicas de reposo a quienes son los campeones de la producción irracional e insostenible. Después a curar los males que se le infringieron a la tierra.Felicidades!!!