

En la mañana del 2 de agosto una marca decidió proponer encontrar a los colombianos que quisieran ser como otros colombianos. El hashtag ha empezado a crecer como una propuesta poco ambiciosa pero muy saludable para un país que día a día anhela las cosas de afuera, a las personas que no son colombianas, y en la lógica del colombiano, siempre si es colombiano, puede estar mal.
Es así como la marca Undurraga con su extensión Spakling, decidió sorprender a sus pocos seguidores (considerando que hay marcas con muchísimos seguidores en esta línea) con una propuesta que a mi parecer puede ser tan importante como poco comercial.
En Colombia, los colombianos tenemos una gran apuesta y es creer en nosotros mismos, pero a veces, por la misma realidad que vivimos nos proyectamos en espacios ideales que no nos permiten crecer como nación; nos encerramos en la lógica de que todo lo que pasa aquí es malo y que los esfuerzos de muchas colombianas y colombianos son inocuos.
Pero, cuando algunos colombianos y colombianas salen del anonimato y se convierten en héroes (como los deportistas que desde su condición de vulnerabilidad se acercan a la gloria del reconocimiento mundial), algo en nuestros corazones nos rompe esa falsa creencia de que nada bueno puede salir de esta patria, atormentada por la guerra y por el desazón de la política y la economía; y nos convertimos en esos héroes también que hablamos con orgullo, levantamos el rostro al escuchar nuestro himno y twiteamos y publicamos en Facebook las imágenes que los medios también comunican, nos convertimos en seres importantes para nosotros mismos.
Este hashtag (#YoSeríaComo), más que hablar de los grandes héroes colombianos, nos da la oportunidad de decirle a esos amigos cercanos, a aquellos que en la cotidianidad nos parece que lo hacen bien y que quisieramos de una otra manera ser como ellos, hacer lo que ellos hacen y hacer la diferencia: nos da la oportunidad de invitar a otros a que conozcan los méritos de hacer parte de esta nación, que si bien sufre, llora, se indigna y quiere esfumarse, demuestra que otros colombianos lo hacen muy bien.
Finalmente, cuando vi la iniciativa pensé que si alguien como yo, un ciudadano que se emociona al pensar en poder decirle a alguien que lo admiro y por eso quisiera ser como él, logró sentir esto, si muchos hicieramos este ejercicio y lo publicaramos, poco a poco, dejaríamos de pensar en querer salir corriendo como cuando muchos de nosotros queriamos irnos a otros lugares del mundo, porque en nuestro país sentiamos que no podiamos crecer, hoy por hoy, podemos decir, aquí somos más los buenos y entre nosotros podremos reconstruir la fe en la colombianidad.
Ser colombiano es un reto, un honor y una apuesta de vida.
Gracias por su lectura y si quieren compartir esto, qué bueno por todos nosotros.

