21 de Septiembre de 2014
17 Noviembre de 2012 | Recomendaciones | (Aruba)

Semblanza de Cecília Meza Reales en su sensible fallecimiento en Valledupar

Foto:Ciro Meza Reales.Foros de música vallenata
Ciro Meza Reales.Foros de música vallenata
Imagen asociada
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Cecilia Mesa Reales fue de aquellas personas que pareciera fueran esculpidas en material de imán. Ella, sobre todo, atraía a todo mundo, con su espontanea sonrisa que muy pocas veces se le borraba de la comisura de sus labios, añadiéndole un elegante caminar tan natural y espontáneo que quien no la conocía de cerca podría imaginar que era un artificial madrigal de pasarelas.
Tenía un cutis terso y de un color canela, que servía de fondo a unas bien acicaladas cejas y un par de ojos negros de una alegría infinita. Algo que hace recordar una vieja canción que dice:

“Que se quede el infinito sin estrellas
Y que pierda el ancho mar su inmensidad
Pero el negro de tus ojos que no muera
Y el aroma de tu piel se quede igual...”

De Cecilia Mesa Reales todos se enamoraban de manera platónica, pero nadie se atrevía a tentarla porque se tenía colocada en privilegiado pedestal de intocable virgen. Mejor dicho, era respetable para los mortales vallenatos.

En virtud de que estudiaba en el colegio de las Monjas Terciarias Capuchinas colegio localizado en la Plaza “Concepción de Loperena” de Valledupar, salía todas las mañanitas directo por la actual Calle 14 con la Carrera 12, esquina donde residía con su familia, hasta llegar en esos años el Instituto América, y luego cruzaba a buscar la plaza hoy Alfonso López Pumarejo hasta llegar a la entidad educativa.
En la esquina donde “Milla” Castilla Quiróz tenía su tienda, localizada en la Calle 14 con 9a, nos reuníamos para verla pasar y saludarla como mucho respeto.

Alberto(Difunto “Beto”) Yaneth Molina, gallero desde niño y dueño de varios caballos “percherones”, cuando se enteraba que venía caminando a varias cuadras de la esquina de “Milla” iba por uno de sus caballos y con una flor roja en la mano le galanteaba, entregándosela de manera afable una hermosa flor que ella se colocaba con una sonrisa burlona porque él, siempre galante y formal gritaba, sin tener ningún tipo de relación con ella:

¡Ceci tú eres mi amor!

¡Loco! Le respondía ella...

Alberto Yaneth Molina falleció después víctima de un accidente en una camioneta de Rafael Escalona Martínez...Sus amigo siempre estábamos convencidos que “Beto y Ceci” serían futuros esposos. El destino no lo quiso así...Y no fueron ni  siquiera novios

Cecilia Mesa Reales quien heredaba la vocación musical de sus antepasados por la vena de los linajes Mesa y los Reales, o sea tanto por parte de padre como de madre, amenizaba de manera familiar especies de tertulias en su casa-hogar y en las de amistades.Después formalizaron entre varias amigas un grupo que se llamó “Las Universitarias” que grabaron en casa disquera y una de la canciones destacadas fue la del compositor Octavio Daza Daza que expresa:

“Yo se que dices que no te quiero
que no te canto y eso no es cierto vidita mía
ya no te acuerdas de aquellos besos
de aquellas noches
de aquellos días
no digas que no te quiero
no digas que te olvide
sabes que por ti me muero
cómo es posible no me tengas fe
ya no tengo más que darte
tenía el corazón y ya te lo entregue
A veces sufres desconsolado
cuando te dicen que en otras tierras
yo soy feliz
pero no sufras tu eres mi encanto
y solamente te quiero a ti (bis)

Este bello y sutil estilo de canto femenino fue el que impactó por todos los rincones de Colombia y países latinoamericanos, y repetían

“...Y aunque esté muy lejos
Te recordaré
Y de tus recuerdos
De amor Yo viviré...”

Se escuchaban en coros Cecilia Meza Reales y Rita Fernández Padilla acompañadas en variados instrumentos: acordeón de botones,o acordeón piano, guitarra o piano, al pasar por la residencia de ambas en el barrio Loperena de Valledupar, notas y bellas voces en coro que se las llevaba el viento nordeste que procedían de Riohacha y se esparcían por todo Valledupar llenando la ciudad de brumosas canciones, deleitando a sus habitantes...¡Que bellos regalos a los oidos, para deleitarlos!

De la misma manera entonaban canciones de Gustavo Gutiérrez Cabello, familia de Cecilia Mesa Reales por proceder de dos hermanos de la familia Monsalvo, Anna Monsalvo la del primero y Pedro Rodolfo Monsalvo la de segunda, procedentes de Ciénaga Magdalena, que por allá en el año 1.874, cuando trajo al segundo como abogado Don Juan Salvador Sinforoso Pumarejo Quirós( abuelo del presidente Alfonso López Pumarejo), primo hermano de nuestra bisabuela María Josefa “La Pepa” Daza Quirós, residente en Corral de Piedras, cerca a San Juan del Cesar, hoy Guajira.

Otras veces evocaban y entonaban canciones de compositores amigos:

“Cuando suena un acordeón (bis)
se arremolina la gente
se inspira el compositor
Versos de su mente (bis)(Santader Durán Escalona)

Es muy seguro, y tenemos la plena convicción, que Rita Fernández Padilla a dúo con nuestro dilecto compadre Santander Durán Escalona quien fue del mismo combo de amigos de la farándula de compositores y cantores de Cecilia Meza Reales, pueda solicitarle de manera platónica y a dúo con Rita Fernández Padilla, con iriscidentes lagrimas en los ojos, mirando al cielo, pedirle que:

“...Regresa porque los ausentes,
son sombras del alma,
o sombras de amor.
Regresa o solo la muerte
podrá brindar calma a mi corazón
regresa pa' ver lo que sientes
oyendo mi vieja canción...” (Santander Durán Escalona)

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Cecilia Mesa Reales era hija de Don Ciro Meza Monsalvo de familia originaría de Ciénaga y Valledupar, cuando era la ciudad por excelencia, de mayor auge comercial social-económico y residencial en el norte de Colombia, o sea, Ciénaga, y Doña Aura Reales, del linaje lReales procedentes de Chiriguaná ciudad que en 1.870 tenía 5.000 habitantes y Valledupar tan solo 1.350. Don David Reales vino a dar fe a la instrumentalidad pública de Valle Dupar, como Notario público el siglo pasado...

Cecilia Meza Reales, hermana de Leonor (Leo) del Doctor Miguel, Ciro, Álvaro, los dos último acordeonistas Reyes Vallenatos del Festival de la Leyenda Vallenata, de Carlos Alberto Meza Reales.

Nos queda en nuestra mente tú imagen imborrable de esa infinita sonrisa llena de bondad y paz espiritual, también el paisaje que llenabas de alegría al paso diario con tu delicado caminar hacia las aulas de tu entidad estudiantil, que llenabas de aroma y alegría celestial, donde hoy con seguridad te encuentras...oyendo un coro celestial:

“...Que se quede el infinito sin estrellas
Y que pierda el ancho mar su inmensidad
Pero el negro de tus ojos que no muera
Y el aroma de tu piel se quede igual...”

¡Hasta pronto Cecilia Meza Reales!
 

Por: luifernd

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Comentarios

luifernd

luifernd

19 Noviembre de 2012
1:43 am

Entonaciones de Rita Fernández Padilla y Cecilia Meza Reales:
De la lejanía
se oye un acordeón
bellas melodías
del más puro amor... Y aunque esté muy lejos
te recordaré...y de tus recuerdos... de amor yo viviré...

luifernd

luifernd

19 Noviembre de 2012
1:43 am

Entonaciones de Rita Fernández Padilla y Cecilia Meza Reales:
De la lejanía
se oye un acordeón
bellas melodías
del más puro amor... Y aunque esté muy lejos
te recordaré...y de tus recuerdos... de amor yo viviré...

antonin

antonin

17 Noviembre de 2012
3:57 pm

De Cecilia Mesa me cuentan que en sus años mozos era muy hermosa y que ejecutaba el acordeòn como una diosa.
Todavia en Valledupar se comenta mucho el grupo llamado las universitarias que conformò con la voz lider de la samaria Rita Fernandez.
Es lamentable que un juglar del folklor se haya ido,pero esa es la ley del destino... simplemente, Cecilia se nos adelantò.
Gracias Luifernd por este sentido homenaje a esta pionera de las mujeres ejecutantes del acordeòn.

luifernd

luifernd

18 Noviembre de 2012
12:55 am

ANTONÍN, poeta de ensueños, es doloroso ver partir un valor de la cultura y aunque esa es la ley de la vida se extraña a la persona, sobre todo,cuando se ha conocido de cerca y hace falta su presencia, queda un vacío difícil de llenar.Felicidades!!!