

A Juan Manuel,
Una de las más formas más reales de detener la mente de un individuo es mostrarle hasta dónde es capaz, el potencial del pensar por medio de la estrategia de consumo mediático, por tanto el individuo se dedica a consumir y añorar lo que pudo ser.
Encontramos en el cine, una de las estrategias populares, excelentes argumentos, para pobres guiones y actores brillantes que se relajan, porque ven el éxito garantizado sin necesidad de una buena performancia.
Push ( 2009) protagonizada por Chris Evans y Dakota Fanning, es de un pobre desarrollo crítico. Imágenes críticas elaboradas por una buena lente, pero no un buen libreto, cómo cuándo ella, Dakota, con una sombrilla lo protege de la lluvia al protagonista que despierta después de una golpiza.
La vida es leer entre líneas, intertextualidad como decía Genette; nuestra mente porque nos adelanta lugares que nunca hemos pisado y luego los reconocemos y por consumismo decimos "deja vú". Porqué existen personas que desangran nuestras posibilidades de reacción cotidiana, por qué callamos.
Inception (2010) con Leonardo Di Caprio, es mucho más afortunada, con una elaboración minuciosa del argumento que es sencillo, los mundos del sueño.
Queda un rumor semántico, porque siempre en nuestros sueños se combinan cosas vividas del día anterior y las futuras a resolver, pero de una manera donde el ser es libre, sin ataduras.
Existe un término que le temen muchos cotidianos, el lector enciclopédico que teoriza Umberto Eco y quizá sea la respuesta contraria y obligada en una sociedad que nos hace consumir para consumirnos en la nada. Quizá consumir para hacer reflexión crítica sea una ruta.

