17 de Septiembre de 2014
27 Noviembre de 2012 | Recomendaciones | (Colombia)

Amor Vs. Dependencia. Sentimientos opuestos para un "juntos hasta el final"

Amor Vs. Dependencia. Sentimientos opuestos para un "juntos hasta el final"

“El noviazgo es el primer y duro peldaño de esa experiencia hermosa de la vida llamada amor, ella estructura un verdadero sentir de vida, respeto y comprensión con sinceridad y aceptación o un pleno fracaso en ese intento de vivir felices y construir una familia sólida que se edifique en el amor integro, no solo en el gusto, ni la pasión por ese otro que se cree se siente amor”. – John Nieto.

Por ; John Carlos Nieto C.

En las relaciones del ser humano desde sus primeros albores al aflorar de todos los sentires que involucran al corazón, innegablemente el amor desde los primeros chispazos quizá sea el sentimiento que más complica el ser, la mente y el corazón como la persona en su integridad y complejidad de pensar, mientras viva y encuentre quien le avive su sentir.

Pero tal vez un sentimiento diametralmente opuesto al amar de verdad, sea la dependencia o necesidad que entre dos personas se pueda entremezclar en vez o después de amar, pues en mi parecer, el amar es ese sentimiento que en un corazón y en una persona por otro puede nacer sin afujías, sin razón, sin mezquindad, sin temores, ni condiciones, sin interés, incluso abandonando el propio bienestar por la felicidad de ese otro, como un claro desprendimiento de si, con valor, respeto y dignidad por cada cual, tal vez sea difícil de hallarlo ya decantado con el paso de los años, luego del mero gusto y la pasión, las que se deben cristalizar y alimentar para acompañar el amor y la consolidación del sentimiento, pues de pronto se sienta así en su primer parecer por ese otro u otra persona – hablando de amores tipo, - pero quizá con los mismos sentimientos en otro clase de relaciones, de igual manera respetables, entre personas del mismo género, donde se involucre el corazón, - pues se dice que lo que siente el corazón, de plano no deja elucubrar a la razón, no halla pareceres, no entiende motivos y solo atiende al instinto y lo que en primera instancia dicta el corazón, sentimiento que quizá ya, luego de conocidos los sentimientos a profundidad, la personalidad y el carácter de cada ser inmiscuido en el sentir, puede variar o afianzar más ese primario parecer o despertar de emociones, encontrando quizá la verdadera razón de esa unión y el beneficio que para sí y para el otro trae ese sentir.

Cito la palabra decantado, bajo el entendido que los amores en su primera etapa de exploración de ese otro, no será nunca igual a lo que se puede llegar a sentir más tarde en otra etapa en la misma relación, pues las primeras impresiones mostradas por cada cual en esos estadios de conocimiento mutuo, encierran actitudes de deslumbrar, aparentar y “chicanear” muchas veces lo que no se es, buscando ocultar bajo falsas evidencias lo que realmente se es y puede molestar a ese otro, o develando hechos ajenos a la realidad y cotidianidad de cada ser.

Así pues las cosas, el verdadero amor debe pasar necesariamente por ese cedazo y cernidor de la sinceridad, de la dolorosa franqueza, muchas veces en la cual se debe desnudar al ser y el sentir para no hallar mañana sorpresas que malogren una ilusión, pues rara vez en la etapa de noviazgo se muestra cada cual conforme es y actúa, pues si la relación se erige bajo esas premisas de engaño y el develar recurrentemente lo que no se es, el sentimiento nacerá indefectiblemente sobre estructuras débiles que abocaran la relación a un seguro engaño.

De igual manera es de tener en cuenta que muy difícilmente una persona cambia su forma de ser y carácter y menos por otro a menos que sea inconmensurable la dimensión de su amor, pero es un craso error tratar de aceptar a otra persona con falencias sabidas, bajo la convicción que Usted lo va a cambiar o que por Usted va a modificar patrones de comportamiento ya enraizados en su carácter y actuar, no en vano se predica que quien es no deja de ser.

La madurez de una relación tal vez alcanza su cenit tras el paso de los años y los embates que consigo arrastra cada unión, los hijos, la rutina, las posibles infidelidades, los problemas económicos, las diferencias de caracteres y el acomodamiento y amalgamiento de los pareceres mutuos, aunados a ese desprendido sentir y el vivir de cada cual por el otro, entendiendo con consciencia y ya con razón y corazón firme, que ese otro, es el ser con el que pese a sus falencias desea pasar sus años y llegar al final, tras cientos de tropiezos y triunfos, ese es quizá el indicativo que la pareja ha alcanzado la solidez que requiere para morir con ese otro, con el que ha estado a su lado, acabando de perfeccionar esa estructura familiar sedimentada y solidificada para un seguro y feliz final, teniendo en cuenta que nada ni nadie es perfecto en la vida y que las relaciones de cuentos de hadas, como el “vivieron felices y comieron perdices” en nuestro mundano existir, y más en los actuales tiempos, raramente se presentan y tienen cabida, pero tal vez lo peligroso de ese estado ulterior al final de la relación, es dejar decaer el sentimiento del amor en la cruel conmiseración de la dependencia o la necesidad, en el pensar que “con este o esta me toco morir”, en el elucubrar sin dignidad del “ya lo conozco y a pesar de sus defectos, no encontrare otro igual”, o en el aún más terrible y lacónico “ nos toca estar juntos por nuestros hijos y la familia y el que dirán”, ese tener, ese parecer bajo, mata completamente los sanos sentimientos del corazón de donde se deben desterrar las sensaciones de desidia, reproche, fastidio, hastió, lastima y pesar, donde cruelmente es mejor adoptar una separación.

Es de precaver con necesaria conciencia y amor, que es a nuestra pareja la que se debe cultivar para el futuro y la vejez, es sano el diálogo constante y sincero para tener en la vejez con quien dialogar y sobre quien seguir depositando con confianza y cariño esos sentires del corazón, y enfatizar en preservar con amor, esa compañía del otro, ese que nos acompañara luego de superadas las duras pruebas, puesto que ese, es el que se puede perder, los hijos no se deben cuidar a ultranza, ellos ahí están y estarán, pues no existen ex hijos o ex padres, pero si, ex maridos y ex esposas, pues son afectos que por amor y no por conveniencia, dependencia, ni tener, se deben mantener, con una óptica clara de una felicidad y tranquilidad, propia, de ese otro que se ama y de un verdadero hogar con unión, ajeno a esas relaciones dolorosas que en vez de edificar seres, destruyeron ilusiones y marchitaron el corazón en un espacio de odio y resentimiento, diametralmente opuesto al amor, como razón de ser y sentir de cualquier relación de pareja que enaltezca la persona y el corazón.

Saludos

El presente artículo contiene frases o imágenes tomadas de internet de páginas como:

amordepareja40.wordpress.com
blocjoanpi.blogspot.com

Por: JOHN CARLOS NIETO COTRINO/

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Comentarios

luisalejandrodiaz

luisalejandrodiaz

27 Noviembre de 2012
4:54 pm

... El amor el amor...

Lucho_perez

Lucho_perez

27 Noviembre de 2012
2:53 pm

El mejor ejemplo de "amor Vs. Dependencia" sigue vigente, presente y latente.
Aquel idilio que nació entre Juan "Ma" y Alvarito, al punto de compartir lo más personal y anatómico "los huevitos", aunque quieran ocultarlo ese par se siguen queriendo, y el uno depende del otro...

Homotauro

Homotauro

27 Noviembre de 2012
3:02 pm

Ja,ja,ja colega Lucho, precisamente de esos amores, desechables, interesados, pérfidos y ruines, como los de los políticos es que esta lleno el mundo y se deben evitar.
Saludos, un abrazo y gracias por su visita y comentario. Bendiciones

criticoncolombiano

criticoncolombiano

27 Noviembre de 2012
1:01 pm

el amor de hoy en día es desechable mi apreciado colega y como tal se usa y se tira, con pocas opciones de reciclaje.

Homotauro

Homotauro

27 Noviembre de 2012
2:34 pm

Si, es una opción de vida de conciencia y con el corazón, gracias por su visita y comentarios respetado amigo y colega, bendiciones y un abrazo