25 de octubre de 2014
30 Noviembre de 2012 | Recomendaciones | (Colombia)

Somos un mundo de tendencias

Somos un mundo de tendencias
Foto:Google

Somos un mundo de tendencias

Por Juan Carlos Gil

Comunicador Social-Periodista

La tendencia de los procesos culturales en Latino América están enfocados a desarrollar una estrategia menos discursiva, apelándose a una mayor participación ciudadana sobre un fondo de descrédito de la clase política y de las élites.

Por lo tanto Colombia no es distante a esta estrategia que juega a escuchar más la demanda social, para conquistar mayores espacios de reconocimiento cultural y artístico. En este caso lo que también buscan las comunidades es reforzar la identidad, valores y legitimidad de sus nuevas manifestaciones étno- culturales.

Así podríamos precisar que hay un reflejo de modos diferentes y conceptuales al momento de presumir los liderazgos y vocaciones multiculturales. Entonces hay apuntar de igual manera, la importancia de las iniciativas de emprendimiento y las industrias culturales y creativas en el contexto de las tendencias internacionales.

Con ese panorama es pertinente indicar que esta tendencia va en aumento en procura de hacer sostenible la cultura sin menoscabo de los verdaderos principios y fundamentos culturales y de respeto por la identidad e idiosincrasia de las comunidades.

Pero más allá de los resultados estos cambios cada vez se hacen más inevitables en la medida de las transformaciones económicas políticas y sociales de las naciones. Un ejemplo de ello son los TLC que desde su alma impulsan estas tendencias, no obstante, ser susceptibles de una rigurosa sustentación y adecuación a nuestras propias necesidades.

En cuanto a las expectativas de éxito éstas son tan heterogéneas, como inciertas. Por eso la diversidad está ligada íntimamente con las industrias culturales que ante todo deben demostrar la eficiencia de sus postulados. Entonces es importante darle una mirada con serenidad y dispuestos a seguir reivindicando todo lo que vaya en favor de su desarrollo.

Un elemento definitivo en dichas tendencias tiene que ver con la cohesión entre lo que se nos denomina cultural y lo que hace parte intrínsecamente identitario entre la población. A lo cual debemos agregar un sentimiento de incorporación en todas las artes, sin importar cuán reconocidas o aceptadas son.

Muy seguramente esto llevará algunos años para su consolidación e irreversibilidad de una propuesta que en principio está trazada de caminos de inclusión, promoción y desarrollo.

Sin temor a la equivocación no creemos que terminemos en una suerte de contienda o confrontación conceptual sobre lo tradicionalmente establecido y la evolución del pensamiento y querer pluricultural de una sociedad. Tal vez estaría supeditada a unos inconformes que a pesar de las condiciones históricas no ven una justificación en estos procesos.

Por eso el reto no consiste en llevar a cabo el proceso como tal, sino lograr darle participación a los excluidos en la economía cultural, materializada como bienes culturales inalienables. Y mientras las economías del planeta dan el paso a la producción intelectual, vemos como los ámbitos regionales y locales, encuentran la forma de fomentar y fortalecer las industrias culturales y creativas basadas en los activos de pluriculturalidad existentes en cada uno de ellos.

Sin embargo no todo está revestido de color rosa, los puristas del tema aducen que aquí solo hay un interés de producir para lucrarse, empero los defensores de las industrias culturales y creativas, refutan la anterior tesis mostrándolas como el mecanismo que busca aumentar el consumo de sus productos, modificar hábitos sociales e incluir a todos los individuos sin excepción.

A su vez es relevante poner de manifiesto que esta tendencia, que no es para nada nueva de mercantilización de la cultura es llevada a una fusión con el entretenimiento, lo que la ha vuelto superficial y ahogada en consumidores pasivos, según lo exponen entendidos en la materia.

Lo cierto del caso es que las neotendencias culturales en el mundo, bajo la denominación de industrias culturales cobran una importancia significativa cada vez más y son objeto de apoyo como razón económica y de desarrollo de las comunidades. De ahí la creación de ferias que reúnen iniciativas como de Patrimonio Cultural; Literatura; Bibliotecas; Música; Artes Visuales; Artesanías; Artes Escénicas, Medios de Comunicación; Diseño y Actividades Socio-Culturales, demuestran el peso de estos sectores en nuestra población.

Pero también estos procesos requieren de unos niveles de calidad y de diversidad cultural.

Ahora bien, hay quienes establecen diferencias entre industrias culturales e industrias creativas. La una aporta valor económico a un territorio, servicios, generan empleo y aportan visibilidad a un lugar y la otra en cambio, está dirigida a los contenidos creativos e intangibles, por eso no trabajan un producto en sí sino ideas y son representativas de los conceptos de ciudadanía y de acceso a la cultura como tal.

Entonces qué es lo que mejor nos conviene como sociedad en desarrollo y en procura de mayor participación? Por lo pronto necesitamos conocer más del tema para poder asumir los desafíos que implica.

Twitter @JuanCGil_

Por: juank6

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