Recomendaciones - Del Tiempo, un paso | soyperiodista.com
24 de Mayo de 2013
10 Diciembre de 2012 | Recomendaciones | (Colombia)

Del Tiempo, un paso

Del Tiempo, un paso

RESEÑA DEL TIEMPO, UN PASO

Leer siempre a Lauren es un ejercicio necesariamente difícil, pero necesario dentro de los cánones invisibles, de la literatura colombiana.

Es mi mejor trabajo repasar los asombros de esta barranquillera desde hace casi nueve años y su corazón es de una densidad semántica y por tanto se hace pasión para un crítico.

Todo Tiempo es el paso de una palabra a un silencio, de un silencio a una palabra y en esa semiosis ilimitada se destrozan signos,nacen otros, se cuestionan en una locura epistemológica los restantes, todos éstos que una mirada poeta ve desde adentro mismo o desde un lado muy cercano a la escena.  Las sensaciones de quien escribe, son definibles, o sólo son un reflujo de circunstancias. Lauren Mendinueta Gámez se responde con las dos posibilidades en su obra Del Tiempo, Un paso, con su escritura hace que nada se quede quieto, ni el tiempo desde donde ella navega ni las palabras que buscan enunciar la memoria recordada.

LA FELICIDAD

La felicidad, como tantas otras cosas,

depende de los reflujos de la mente.

Pero ese vaivén de la memoria lo gobierna el azar,

y por fatalidad he vivido dando rodeos

acercándome quizás, sin alcanzar lo memorable,

una y otra vez cayendo en lo peor de lo vivido.

¿Acaso la felicidad está en lo más próximo,

en lo que no es memoria sino llana realidad?

Si es así no hay esperanza

pues para llegar a lo más cercano

hay que transitar por el camino más largo,

que dicho sea de paso, es el más difícil.

La felicidad, como un legítimo tesoro,

espera en el fondo

de los ríos más caudalosos de la memoria.

Sólo en esos acuosos mantos existe con pureza.

Aunque en tierras cotidianas contemos con réplicas exactas

dispuestas en vitrinas a precios caprichosos.

Si alguno codicia las auténticas joyas

tiene que sumergirse en innumerables aguas,

sortear atroces peligros, arriesgarse.

Pero que entienda de antemano

que los tesoros verdaderos no son hallazgos de la voluntad.

Yo prefiero abandonarme al azar,

tal vez un día aparezca ahogada en buenas aguas.

Todo ejercicio poético es un ejercicio crítico, es una reflexión que dejamos al azar como dice el poema, para poner en riesgo todas las fronteras, definiciones, límites conceptuales y significantes de eso que se llama realidad y también es discutible, está aquella afuera.

El asombro, que mantiene las almas dentro de una realidad cotidiana aparece tan débil, que el diagnóstico sería un apocalíptico futuro, pero la poeta tiene que resarcir la complejidad de lo fragmentado de la vida en una elementalidad estructurada de vigas invisibles, fuertes y macizas, por donde se deslice un lector. Las palabras de cada texto son las escogidas y sabemos que la elección de las mismas para hacer el poema, no fue fácil, tomó todos los años que necesita la mirada para saberse en un instante. Un poemario fragmentado en fases, exploraciones y un orden íntimo, 7 fases, si sumamos el poema que da nombre y sentido al libro y como nave de avanzada abre la lectura.

PANDORA

«Esperanza» es la cosa con plumas –

que se posa en el alma –

canta una melodía sin palabras –

y nunca se detiene – para nada –

Emily Dickinson

Hoy que todo parece escaso,

y los motivos para seguir se elevan

como una nube de moscas,

me siento a la mesa junto al papel,

los lápices,

las tijeras,

el ordenador.

Y las manos,

flores recién cortadas,

altivas en un jarrón,

son incapaces de no decorar,

sólo decorar pueden,

qué más que decorar.

En el paso hacia lo irremediable

el lodo de mis errores me sepulta.

Sé que hasta el color resiste rebelde bajo tierra,

pero no la luz.

¿Y si ahora mismo

después de cavar el foso

me clavo las tijeras?

Me atrae este rayo de luz

que resbala seductor sobre el filo de sus hojas.

En la mesa

el papel, los lápices, el ordenador,

y un poema que antes no existía.

Toda escritura rehace los sentidos de quien escribe, esos que no se conocerán afuera y es suficiente, toda presunción lectora es una amenaza por tanto, pero es grato ver en los rodeos de quien sabe observar, Lauren, edifica la costumbre del asombro, del rescate de “algo” que en su inmensidad no podemos enclaustrar en unas cuantas palabras, a lo sumo, asumirlo adentro e inevitable. Tengo la gentileza maravillosa de la autora de conseguir sus libros de manera directa ya que son difíciles ver por ahí en Colombia y mi último escrito de este año reside en caminarla, porque es la única utopía que practica la poesía verdadera.

DEL TIEMPO, UN PASO. EDITORIAL DENES. 88 PÁGINAS.

Gustavo Enrique Ortiz

Profesional en Estudios Literarios Universidad Nacional de Colombia

Por: Gustavo Enrique Ortiz Clavijo/

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