31 de Julio de 2014
5 Enero de 2013 | Recomendaciones | (Colombia)

El Guantánamo de la atrocidad...

El Guantánamo de la atrocidad...
Foto:elsilenciero.com

La palabra de por sí, es bastante dura. Trae a connotación –cuando la leemos- algo que se sale de los simples cánones de las acciones o accidentes normales, por más dramáticos que estos sean o hayan sido. Atrocidad es volver trozos, los trozos de algo, de una unidad preconcebida, bien sea simbólica o real. Es el choque que se presenta entre el hecho concebido de unidad, organización y cosmos, enfrentado al de fraccionamiento, desorganización y caos. Por eso las atrocidades chocan.

“Sumido en su maremágnum incoherente, el preso de turno, necesitaba estar acariciando un cuerpo, acariciando a alguien, y que alguien lo acariciase. Añoraba a su gozque. Poder sentir el calor y la humedad de su lengua, acicalando con su mano su enmarañado pelaje – tan extraño para él en aquellos momentos oscuros – deseaba sentir – nuevamente – como se siente el húmedo lamido en sus manos de su amigo fiel, o poder sentir la babaza mortal de una serpiente envenenada como último recurso a su sufrimiento.

Necesitaba calor, estimulación humana, tener quien se recreara lúdicamente con su obstinado y sano recorrido por todos su cuerpo cosquilleo placentero. Necesitaba estimulación humana para secretar hormonas de equilibrio y crecimiento, ampliando así su seguridad en la vida, saneamiento mental y rebote neuronal, sin tener nada que ver con el estrés que estaba sintiendo, mejorando su aprendizaje y su adaptación sana y objetiva consigo mismo, y hacia el mundo bebiendo así, de salud y de vida. Necesitaba el placer compartido para retardar el envejecimiento de su cerebro, además, de vivir con optimismo y visión…

El primer garrotazo cayó justo en el cuello rompiéndole la clavícula, doblegándolo de inmediato con dolor, reflejado en una mueca luciferina que lo hizo caer estrepitosamente haciendo sonar sus rodillas…”

¿Y a qué viene todo esto…?. A la simple ecuación en que todos somos vulnerables dentro de un mundo en donde la atrocidad y la “mala leche”– de muchas formas y maneras – es el resultado de un poder de mala operación humana y aritmética… y no es más…

Por: CARLOS ALBERTO PINO RIVERA/

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Comentarios

eugenio miltorres

eugenio miltorres

6 Enero de 2013
9:41 pm

La verdad es que un garrotazo que pegue en el cuello a alguien, le puede romper ´"de repechá" la clavicula a cualquiera.je je

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

6 Enero de 2013
1:15 pm

Interesante su apreciación EugenioMilTorres. Lo que pasa, es que el resultado de toda violencia es concatenada y conexa.
Saludos.

eugenio miltorres

eugenio miltorres

6 Enero de 2013
9:36 pm

No es que sea interesante apreciado Escribano, es anatomica,la clavicula no está en el cuello,si no en el torax. Claro que la violencia es conexa y escalonada,bueno que la cogiste por el "lado amable" y no respondiste con "tres piedras" como sucede con algunos afasicos titulados.
Saludo cordial

ladypapa

ladypapa

6 Enero de 2013
3:45 am

¿Y Guantanamo qué pinta aquí?

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

6 Enero de 2013
1:11 pm

¿Guantanamo...? - nada - Pero, la tortura es una práctica ancestral empoderada del bípedo confundido, que igualmente practica nuestras latitudes
Feliz domingo

eugenio miltorres

eugenio miltorres

5 Enero de 2013
11:46 pm

Bueno,si "el primer garrotazo cayó justo en el cuello rompiendole la clavicula ", si el segundo le cae en la cabeza,no tiene nada de raro que le rompa un brazo.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

6 Enero de 2013
1:19 pm

... ademas, si el segundo garrotazo cae en la cabeza, no es de extrañar que se "rompa" todo el cuerpo.
Saludos